Elecciones en Estados Unidos
Jueves 10 de Noviembre de 2016

México intenta asimilar el baldazo de agua fría que fue el resultado

El presidente Peña Nieto llamó a Trump para felicitarlo y acordar el rumbo de la nueva relación. "A temblar", titularon los diarios

A medida que pasan las horas México busca la mejor forma de digerir su peor pesadilla: un Trump presidente.

Los nuevos términos de la relación bilateral, siempre compleja, entre dos países que comparten casi 3.200 kilómetros de frontera, problemas de narcotráfico, migración y un intenso comercio son todavía una incógnita.

El presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, anunció ayer que habló con el presidente electo de EEUU, Donald Trump, y que acordaron reunirse, en lo posible antes de su toma de posesión en enero, para definir el "nuevo rumbo" que tomará la relación.

"Hace unos momentos hablé con el presidente electo Donald Trump para expresarle mi felicitación por su triunfo obtenido", dijo Peña Nieto en la residencia oficial de Los Pinos. "Debo decir que fue una conversación cordial, amable y respetuosa", agregó.

La prensa de México desplegó ayer en sus portadas titulares de asombro e incertidumbre ante la victoria del republicano.

La portada del diario Reforma mostró la expresión "¡A temblar!" y Excélsior puso la misma frase en su tapa principal. El Milenio calificó la victoria del magnate como una "Sacudida global" y El Universal señaló: "Gana Donald Trump; incertidumbre mundial".

En su columna editorial, Reforma se preguntó qué es lo que los mexicanos deben hacer ahora": encomendarse a la Virgen de Guadalupe, levantarle el castigo a Luis Videgaray. (renunciante ministro de Hacienda que invitó a Trump al país)... ¡o ambas!".

El peso mexicano, que lleva meses de volatilidad, caía un 10 por ciento frente al dólar. El ministro de Hacienda, José Antonio Meade, salió a decir: "México está en una posición de fortaleza para enfrentar el nuevo entorno".

¿Cuál es el nuevo entorno? Lo que más preocupa a las autoridades mexicanas es el discurso proteccionista de Trump en lo comercial y xenófobo en materia migratoria, en un país donde hay 5,8 millones de mexicanos en situación irregular.

La economía mexicana depende muchísimo de Estados Unidos: casi el 80 por ciento las exportaciones mexicanas van al mercado estadounidense, lo que ha propiciado que empresas internacionales, entre otros de la pujante industria automotriz, se instalaran en México.

Ya no se habla de modernizar la frontera e integrar más la región de América del Norte desde el punto de vista comercial, sino de cerrarla.

La frontera bilateral es una de las más transitadas del mundo por personas y mercancías. Trump ha amenazado con levantar un muro de concreto de diez a 12 metros de alto que separe a los dos países —divididos actualmente ya por más de 1.100 kilómetros de vallas— y con hacer pagar a México su costo.

"El triunfo de Donald Trump es una muy mala noticia para México", dijo el analista Mauricio Merino del Centro de Investigación y Desarrollo Económicos.

Porque, más allá de lo que finalmente ocurra en concreto en materia comercial y de deportaciones, el discurso en sí mismo se endureció.

Los intentos de décadas de México de lograr que se reconozcan los aportes de los millones de mexicanos establecidos en ese país quedaron hechos trizas al grito de "Build the wall!" (construye el muro) de los simpatizantes de Trump.

"Yo creo que es un día triste", dijo el académico y ex subsecretario de México para América del Norte Sergio Alcocer. "El simplismo con el cuál presentó Donald Trump los temas cancela realmente una discusión alrededor de los temas".

El actual gobierno mexicano coincidirá casi dos años con Trump, hasta el 30 de noviembre de 2018, cuando concluye el mandato de Peña Nieto.

La situación interna no es la mejor: la economía crece poco, los precios internacionales del petróleo -vitales para México- han caído y la popularidad de Peña Nieto es muy baja.

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