Selección argentina
Lunes 20 de Junio de 2016

Messi y Batistuta, jugadores récord surgidos en Newell's

Los máximos goleadores de la historia de la selección argentina, con 54 gritos, nacieron en las inferiores rojinegras. Leo en la escuelita de Malvinas y Bati en el predio de Bella Vista

El estadio Gillette Foxborough de Boston asistió el sábado a la noche a un hecho que iza bien alto las banderas del fútbol rosarino. Y, en este caso particular, los colores que flamean recorriendo el mundo durante la disputa de la Copa América Centenario 2016 son los de Newell's. Porque si algo atraviesa las carreras futbolísticas de Lionel Messi y Gabriel Batistuta es que ambos tienen ligazón con la camiseta rojinegra. Es cierto que la batalla estadística que llevan adelante en la actualidad es por ser los máximos goleadores de la historia de la selección nacional. También es verdad que los dos grabaron sus apellidos de leyenda en el escudo de la camiseta argentina. Pero nada de eso podrá quebrar las raíces de sus inicios como futbolistas. Esa cuestión afectiva los emparenta tanto o más que los 54 goles que en la actualidad los iguala como máximos provocadores de gritos vistiendo la camiseta de la selección.

"Para mí es un orgullo alcanzar a Bati con 54 goles como máximo goleador de la historia de la selección argentina. El sabe que lo respeto mucho como persona y me encantaba como jugador. Pero lo más importante de esta noche (por el sábado) fue el triunfo contra Venezuela y el pase a las semifinales de la Copa América Centenario. Quiero dedicárselo a mi familia y en especial a mis hijos porque mañana (ayer) es el Día del Padre y no podré estar con ellos. Ya me pasó muchas veces esto. Siempre coincide que estoy en un Mundial o una Copa América para esta fecha, pero igual quiero decirles que los amo y voy a tratar de ganar la copa para ellos", reflejó Leo en la zona mixta apenas conseguido el pase de la selección a semifinales, instancia en la que jugará el martes contra Estados Unidos en Houston.

Leo y Bati son un pedazo grande de la historia de Newell's. Cada uno paseó el nombre de la institución por el mundo contando sus vivencias. El Diez recordando los inicios en los serpenteantes potreros de la escuelita de fútbol infantil Islas Malvinas. Ahí ingresó a los 7 años y ya maravillaba cada vez que la pelota era prácticamente una extensión de su pie izquierdo. Integró aquel equipo al que apodaban La Máquina del 87 y durante los cincos años en los que estuvo disputó 176 partidos y convirtió 234 goles. Ya de chiquito el arco rival formaba parte de su hábitat natural. Luego, a los 13 años, se marchó a Barcelona para protagonizar la saga de récord y títulos que hasta un chico de dos años hoy conoce.

Bati sí pudo cumplir el sueño que todavía desea Leo. Llegó a jugar con la camiseta de Newell's tras ser el gordito que tenía predilección por los alfajores en las inferiores rojinegras. Talló el temperamento de goleador voraz en el vivero de talentos que era en esa época el predio de Bella Vista. Por eso llegó a ponerse la rojinegra y disputar 28 partidos, entre 1987 y 1989, y sacudir las redes apenas 9 veces, como la que selló la clasificación a la primera final de Copa Libertadores ante San Lorenzo.

Ese registro, que parece ínfimo para lo que fue después su trayectoria colosal, igual le bastó y sobró para proyectarse en el tiempo como uno de los goleadores más reconocidos del planeta y con la camiseta argentina.

Podría decirse, y nadie tendría argumentos para rebatirlo, que Leo y Bati son dos productos genuinos de las inferiores leprosas. Seguramente habrá algún caído del limbo que quiere insistir con lo que todos saben. Que Messi se terminó de formar en Barcelona porque en Newell's no quisieron pagarle un tratamiento cuando le diagnosticaron que tenía un problema de crecimiento. Pero el propio Leo se encargó una y mil veces de decir que él se siente un jugador nacido en las inferiores rojinegras. Por algo cada vez que tiene la oportunidad declara que en el único equipo en el que jugaría en el fútbol argentino es en el del parque Independencia.

A Batistuta también se lo escuchó profundizar sobre esta situación y darle la razón a Leo: "Messi se fue a Barcelona desde chico, pero él nació en Newell's. Aprendió en la escuelita infantil de Malvinas como yo me formé en Bella Vista. Después terminé de ser un jugador de élite en Europa, como le pasó a él en Barcelona", explicó el nueve, quien fue uno de los estandartes de los procesos de Alfio Basile, Daniel Passarella y Marcelo Bielsa como entrenadores del seleccionado.

Messi y Batistuta nacieron para superar barreras que parecían infranqueables. La Pulga se auxilió con la propulsión de su incomparable talento. Lo de Bati fue mucho más modesto. Todo lo que consiguió fue gracias al tesón y al sentido de la oportunidad de estar en el momento y el lugar indicados: "Llegué a ser el goleador histórico de la selección casi sin darme cuenta. Sin proponérmelo. La verdad es que nunca fue un objetivo que me tracé ni una obsesión que me quitó el sueño. Yo quería jugar en la selección y salir campeón con la camiseta de mi país. Las estadísticas nunca me importaron. Ahora, cuando Leo Messi me saque el récord, tal vez un poquito me joda porque ya no voy a ser el único. Viste, uno siempre tiene un poquito de ego, ja ja. Pero también tengo que pensar que tuvieron que pasar muchos años para que alguien me alcanzara. Y eso que yo compartí plantel con un fuera de serie como Maradona. Pero también debo reconocer que no me lo saca un jugador cualquiera. Si no alguien que no es normal. Es un marciano cómo juega al fútbol. En ese sentido, me quedo un poco más tranquilo porque el récord estará en buenas manos. O, mejor dicho, en buenos pies", bromeó Bati cuando lo consultaron sobre el tema, unos meses antes de que Leo anotara el tercero en la goleada del sábado por 4 a 1 contra Venezuela y lo alcanzara en el tope de la tabla de máximos goleadores.

En esa misma charla también puso en duda si todos los que criticaban al crack del Barcelona cuando se ponía la camiseta argentina estaban en su sano juicio: "No entiendo a la gente que critica a Messi. Qué quiere que haga el chico. Si adentro de la cancha hace todo bien. Primero fue porque no cantaba el himno previo a los partidos. Una huevada total. Va a terminar cantándolo y encima mal. Porque debe cantar mal. Como yo. Si nosotros no estamos para eso. Jugamos al fútbol y representamos al país desde adentro de la cancha. Por eso no entiendo a la gente que se la agarra con él por esas boludeces", siguió el dueño de la marca goleadora que construyó bombardeando redes entre 1991 y 2002.

A Messi también se lo vio agradecer públicamente ese gesto del Bati. Y con su acostumbrada introspección prefirió bajarse del mismo pedestal que hasta el sábado ocupaba sólo el ex delantero de Reconquista.

"Para mí es un orgullo estar cerca de alcanzar a un jugador como Bati. Para mí fue un ídolo en su momento. Yo era muy chico y casi no lo vi jugar. Pero sé lo que hizo con la camiseta de la selección argentina y además que se inició en las inferiores de Newell's como yo. Los dos queremos que a la rojinegra le vaya bien. El pudo darse el gusto de jugar en la primera de Newell's. Yo todavía no, pero ya dije que si vuelvo al fútbol argentino es para jugar en Newell's", afirmó Leo, por si alguien necesitaba que aún le explicaran si Messi se siente o no parte de la historia de las inferiores rojinegras.

No sólo comparten el gusto por los colores rojo y negro, también les dedicaron indiferencia a las marcas personas que nutrieron sus trayectorias deportivas. Les dieron el justo valor que ellos creían que merecían. Los goles fueron y son apenas pilares de sus carreras. En ese sentido, los dos siempre unificaron el discurso: "Cambiaría todos los récord que tengo por ganar un Mundial", se cansó de repetir Leo cada vez que el puñal de una final perdida le removía las tripas.

"A los récord los dejo para los especialistas que se dedican a las estadísticas. Yo sólo juego y nada más. No estoy obsesionado por batir marcas. Lo que quiero es ganar títulos con la selección", suele agregar para correr de la escena el tema.

Bati también fue por el mismo camino cuando algún micrófono o grabador se le puso adelante: "La verdad, no tengo ni idea cuántos goles hice en la selección. Sé que soy un delantero récord porque ustedes (los periodistas) me viven preguntando eso. Pero la verdad es que nunca pensé en mis propias marcas. Yo quería jugar en la selección y serle útil al equipo. Obviamente me iba más contento a mi casa cuando hacía un gol que cuando estaba varios partidos sin convertir", devolvió el pase, aunque sin la virtuosidad con la que Messi entra en acción.

Newell's lo crió de chiquitos y ellos se encargaron de conquistar el mundo pulverizando marcas, reescribiendo récord y dejando afónicos a millones de argentinos. Messi y Batistuta atropellan la historia de la selección argentina, pero también son conscientes de que si hoy ocupan ese sitial planetario fue porque antes se formaron en la cantera rojinegra. A Leo le enseñaron a jugar y convertir goles en la escuelita de Malvinas. Y Bati aprendió a someter arqueros en esa universidad de formación de talentos que fue el predio de Bella Vista.

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