Ovación
Jueves 09 de Junio de 2016

Messi vivió un momento extraño

Una mujer burló la seguridad, llegó hasta Leo y lo rasguñó al forcejear con guardias. Luego aclaró: "No quise lastimarlo".

Se trató de un momento realmente desagradable, que duró apenas unos segundos, pero igual bastaron para que se produjera un hecho que podría haber cambiado la vida de la selección argentina en Chicago. Ocurrió cuando una mujer de nacional mexicana, enfervorizada por tocar a Messi, burló la seguridad que estaba montada afuera del hotel Park Hyatt y cumplió con su cometido de llegar hasta donde estaba el rosarino. Apenas si lo tocó y le provocó un pequeño rasguño porque enseguida fue sacada a empujones por los policías que estaban abocados al operativo de seguridad.

Luego, entre lágrimas, Nora Briceño, la mujer de 40 años, que protagonizó el episodio dio la versión de lo sucedido cuando fue abordada por los medios presentes: "Sólo quería un autógrafo de Messi para mi hijo Karlo. No quise lastimarlo ni que le pasara nada. Mi pluma (uña) rasguñó el brazo de él. Después salió uno de los entrenadores y me dijo que dañé a Messi muy seriamente en el brazo y que esto no iba a terminar así. Que yo iba a terminar en la cárcel. Somos fanáticas de Messi, donde esté, en Barcelona o la selección argentina, voy para estar cerca suyo. Verlo es muy difícil, si no arriesgás algo para verlo no conseguís nada. Hoy era una oportunidad en un millón de poder acercarme y conseguir su firma. No quería lastimarlo, me siento muy mal por haberlo rasguñado porque lo había tomado del brazo cuando la policía me sacó. Messi, discúlpame, sólo quería tu autógrafo para mi hijo. Discúlpame si te lastimé, no quise que pasara eso", fue el descargo y pedido de disculpas que ensayó la mujer, quien contó que hace más de 10 años que reside en Estados Unidos.

Si bien la reacción es injustificable desde todo punto de vista, también hay que decir que el incidente se produjo como consecuencia de la mala organización que hubo para que los jugadores atendieran a la prensa de manera improvisada. No se puede tener tanta falta de tacto y sentido común para armar una suerte de zona mixta, como ocurre tras los partidos, en una calle céntrica de Chicago y encima al mediodía. La alta temperatura a esa hora también hacía más insoportable la situación para la prensa y para ese puñado de curiosos que lo único que querían era ver de cerca o sacarse una foto con los jugadores, sobre todo con Leo.

Pero lo peor de esto es que los periodistas quedaron encerrados entre vallas y en un espacio en el que apenas cabían. Todos, entre cámaras, trípodes y micrófonos, a la espera de tener contacto con los jugadores cuando llegaran al hotel tras entrenar a la mañana en la Universidad de Illinois.

Este atropello a la organización, una cuestión que no puede pasar en un torneo de esta envergadura, no terminó en un hecho mayor de milagros. Que no fue peor por la rápida intervención de los policías que corrigieron el error y enseguida sacaron a la mujer del lugar. Igual, no cumplieron con el principal objetivo que era prevenir.

Al final, parece que ser tan querido le terminó pasando factura a Messi. Por lo pronto, ayer esa popularidad planetaria le jugó una mala pasada.

Ovación / En Estados Unidos

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