Selección argentina
Miércoles 09 de Noviembre de 2016

Messi tiene que ser el Patoruzú de la selección

Si Argentina le gana mañana a Brasil será por exclusiva responsabilidad de Leo.

Basta de perorata barata y de escudriñar en el poco tiempo de trabajo que tiene el ciclo de Edgardo Bauza. Tampoco sirve seguir gastando saliva o caer en el facilismo periodístico de decir que esta selección nacional todavía está en vías de consolidar un estilo. Ya es tarde para perder el tiempo en esas cuestiones de forma porque no va a hacer cosa que Argentina se quede afuera del Mundial.

Hay que tomar el toro por las astas ya y llamar a todo por su nombre. Argentina es Messi y diez jugadores entusiastas. Duele hasta escribirlo de esta manera. Sin que tiemble el pulso para darle a las teclas. Pero peor sería taparse los ojos con una venda y no ver la pura realidad. Tampoco sería saludable escuchar en la previa lo que el propio Patón intenta explicar, por ahora sin el aval de los resultados. Pobre Bauza. Es un buen entrenador de equipos, pero en la selección se metió en un berenjenal del que sólo lo podrá sacar Messi. El influjo del crack rosarino es tan inmenso que la continuidad del Patón siempre estará supeditada a lo que haga Leo. Es que realmente si Argentina le gana mañana a Brasil en Belo Horizonte será por exclusiva responsabilidad de Messi. La única posibilidad que tiene la selección de encontrar algo de luz en donde hoy es todo oscuridad está dada porque juega Messi. Sin él, no hay chances de mojarle la oreja a este Brasil que practica un fútbol de estampidas.

Por eso la mejor táctica que debe pensar Bauza es convencer a sus jugadores que recuperen la pelota lo antes posible o como puedan y se la den a Messi. Eso sí, después lo tienen que acompañar hasta el área contraria para que Leo pueda descargar rápido cuando esté rodeado por la marea amarilla.

Se sospecha que Argentina siempre estará a remolque de lo que proponga Brasil. Se presume que el rebenque lo llevará este equipo de Tite, quien apenas con cuatro partidos ya recuperó la impronta histórica del fútbol brasileño. Por ahora, le alcanza con el talento estelar de Neymar, con dos laterales como Dani Alves y Marcelo, que son turbinas por sus sectores cuando pasan al ataque, y con un mediocampo de recuperación y bordado de jugadas como el que encarnan Fernandinho, Paulinho, Augusto y Coutinho. Y adelante tiene a Gabriel Jesús, una verdadera liebre que no dudará en caminarle por encima a Otamendi, Funes Mori o cualquiera que se le ponga adelante. Contra ese portento colectivo se enfrentará solito Messi en el Mineirao. Ojalá que Enzo Pérez, Biglia, Mascherano y Di María tengan la suficiente lucidez para darse cuenta de que no hay estrategia que valga más que darle la pelota y rodearlo a Leo. Del resto se encargará sólo él, como hace siempre. Con una escapada para ridiculizar a los brasileños, tanto o más que los alemanes en el 1-7 del Mundial 2014, o con un tiro libre cerca del arco defendido por Alisson.

Entonces, más que pensar en el planteamiento apropiado o teorizar sobre un pizarrón imaginario, Bauza debe irse a dormir con una estampita de Messi y prender una vela para que ni siquiera se resfríe. Es que si no se ilumina el genio rosarino, contra Brasil el equipo es boleta en serio. Cómo será de influyente Messi que los torcedores ya entraron en pánico desde el mismo instante en que saben que Leo estará enfrente. El Patoruzú de la selección está dispuesto a todo para sacar la cara por un país que espera todo de él.

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