Ovación
Sábado 11 de Junio de 2016

Messi entró en el segundo tiempo y se despachó con un hat-trick en tan sólo media hora

El seleccionado goleó 5-0 a Panamá tras el ingreso de la Pulga, quien abrió el partido con pinceladas de talenso.

El triunfo contra Panamá tuvo la firma de Lionel Messi. Gozó del efecto del rosarino para explicar todo lo que logró Argentina. Goleó 5-0 cuando la Pulga ingresó a la cancha. Más que eso no hay mucho para agregar. Porque hasta la entrada de Leo, no había sido una actuación descongestionada de problemas para la selección. No jugó como puede hacerlo y encima, se intuye, perdió a Di María por lesión para el partido contra Bolivia, por lo menos.

De haber jugado medianamente bien, Argentina hubiera goleado a este Panamá antes de que estuviera Messi. Porque en vez de tranquilizarlo, el gol de Otamendi a los 7 minutos le hizo perder la compostura a la selección. Le sembró dudas en un piso que parecía lucir firme. Le entró una parálisis preocupante en un momento inoportuno. Como si creyera que con la apertura le alcanzaba para terminar el partido y ganarlo, increíblemente dejó que Panamá, con sus enormes limitaciones a cuestas, empezara a merodear el arco de Romero. Incluso, hasta Chiquito tuvo que sostener con sus manos algún intento de los caribeños.

Para colmo, la selección nacional entró como un nene en el juego de provocación y roce que le proponía Panamá. Así, Mascherano se ligó una amarilla en una disputa cara a cara con Felipe Baloy y en ese tiempo a más de uno se le fue la piernita.

La gente, que no tiene un pelo de tonta, intuyó de inmediato que el equipo necesitaba de un despertador y antes de los 20 minutos ya empezó a pedir el ingreso de Lionel Messi. Si alguien no se daba por enterado de lo mal que estaba jugando Argentina, el público se lo recordaba con ese mensaje con tono de evocación hacia el líder futbolístico del equipo.

Cómo habrá hecho las cosas de mal Argentina en ese primer tiempo, que Panamá se quedó antes de los 30 minutos sin Aníbal Godoy por expulsión, y el desarrollo siguió como si nada. La selección no se daba por enterada ni que estaba con ventaja numérica. Encima, si algo faltaba para confirmar que a esa altura lo único positivo era el resultado, fue la salida tempranera por lesión de Angel Di María. El gesto del ex volante de Central fue elocuente de que había sufrido una lesión muscular. Una más, como ya le había ocurrido en el Mundial 2014 y en la final de la Copa América 2015.

Pero todo esto quedó en una mera anécdota cuando entró Messi. Ahí vino el torrente de goles de él y el quinto de Agüero. Chau a la pequeña pretensión de Panamá de querer complicarle la vida a Argentina. Bastó la presencia de Messi para decir acá estoy y se hace lo que yo quiero.

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