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Viernes 22 de Febrero de 2013

Menos salvaje pero siempre distinto

No va a ser menos Nick Cave por haber reemplazado las cuerdas del violín de Warren Ellis por ruiditos y loops electrónicos (también a cargo de Ellis) en el primer track del nuevo disco...

No va a ser menos Nick Cave por haber reemplazado las cuerdas del violín de Warren Ellis por ruiditos y loops electrónicos (también a cargo de Ellis) en el primer track del nuevo disco, "We Know Who U R", tema que también refiere a la forma descuidada en que los chicos escriben sus textitos en las redes sociales. Decía: lo mismo sigue siendo Nick Cave de los pies a la cabeza, el mismísimo dueño de un rock que parece pertenecer a otra época y que al mismo tiempo sigue teniendo cierto aire atemporal. Y aunque a él no le guste la comparación con Leonard Cohen, creo entender la comparación en el sentido de cómo un crooner del lado más salvaje del rock and roll se convierte después de muchos años en un clásico, tal cual Cohen, Lou Reed, Tom Waits o la madrina del punk Patti Smith, aunque Cave apenas tenga 55 años, un niño al lado de los citados. En "Push..." otra vez el australiano supo reiventarse —quizá cada vez menos rebelde y rockero— con un disco nutrido de medios tiempos, de baladas siempre algo extrañas, a base de sonidos que respiran tranquilidad y lirismo, quiero decir, canciones ya sin violas sucias, sin teclados desquiciados ni campanitas truculentas y sin, sobre todo, la presencia de su colaborador más fiel, el multi-instrumentista Mick Harvey, que abandonó las filas de The Bad Seeds. A mí "Push..." me recuerda a sus trabajos más melancólicos, como "No More Shall We Part", el disco de la flor roja en la tapa, pero si se escarba un poco bajo la superficie asoma un paisaje árido y minimalista. Pura aspereza y esa es la novedad en un artista que afortunadamente nunca se repite.

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