El Mundo
Domingo 31 de Julio de 2016

Mejorar las relaciones interraciales, una asignatura pendiente

Cuando piensa en el estado en el que se encontraban las relaciones interraciales en Estados Unidos antes de la llegada del presidente Barack Obama, Davante Lewis lo ve como un lago cubierto de una delgada capa de hielo. "Siempre hubo hielo ahí, y cuando Obama fue elegido alguien puso el pie y rompió el hielo en el lago", agrega Lewis, de 24 años y delegado de la Convención Nacional Demócrata por Louisiana. Lewis y otros delegados negros hablaron allí sobre las relaciones entre las distintas razas en el país y manifestaron su frustración porque sigan siendo un tema sin resolver. Pese a ello, se mostraron contentos con las mejoras que trajo Obama.

Los prejuicios que surgieron al romperse el hielo llevaban ahí congelados desde los turbulentos años 60 y 70. Después de que los negros hicieran sus históricos avances para conseguir la igualdad, "la cuestión de la raza desapareció de las conversaciones". Hasta que Obama fue elegido en 2008. Según un estudio del instituto Pew Research, la llegada a la Casa Blanca del primer presidente negro les dio a muchos estadounidenses una sensación de optimismo sobre el futuro de las relaciones entre los distintos grupos. Pero un sondeo realizado por el centro con sede en Washington en junio reveló "profundas diferencias" entre blancos y negros en su visión sobre la discriminación racial, las barreras al progreso de los afroamericanos y las perspectivas de cambio. Los negros señalaron sentirse injustamente tratados a diversos niveles, desde las relaciones con la policía hasta la solicitud de una hipoteca o un préstamo. Muchos opinaron que la igualdad es una meta lejana.

Tensión. La muerte reciente de negros a manos de policías blancos y las protestas contra la brutalidad policial que les siguieron no hicieron más que elevar las tensiones. Lewis y otros delegados creen que Obama pudo hacer más, pero también admiten las dificultades. Subraya que Obama no experimentó la lucha que debe librar una familia negra porque fue criado por su madre y abuelos, que eran blancos. Carla Mack, de Dallas, coincide en que "el racismo siempre estuvo ahí", pero que la gente lo había dejado en un segundo plano hasta la elección de Obama. Sin embargo, cree que prevalece sobre todo entre personas de mayor edad, mientras que "muchos jóvenes son más abiertos". Helen Hudson, de Siracusa (Nueva York) y de 56 años, señala que las esperanzas surgidas con la elección de Obama fueron "aplastadas en cuanto asumió el cargo". Mack y Hudson coinciden en que los prejuicios de la policía en todo el país son un hecho que se mantuvo durante décadas, pero que se volvió ahora más visibles porque la gente graba con sus celulares cuando es testigo de un incidente. Y ese es un factor muy importante que influye en las opiniones sobre las relaciones interraciales.

En el estudio de Pew, un 88% de los negros opinó que el país tiene que seguir haciendo cambios para que haya igualdad, frente a un 53% de blancos que consideró lo mismo. Una mayoría de los estadounidenses admite a Obama sus esfuerzos por mejorar las relaciones, pero en torno a un 25% cree que contribuyó a empeorarlas. Deborah Breedlove, de 61 años y delegada por Columbia, Carolina del Sur, dijo que esperaba un auténtico diálogo nacional sobre el tema, pero que entiende por qué no es fácil para Obama el iniciarlo. "¿Cómo puede remediar relaciones raciales que están ahí desde el principio de los tiempos?", se pregunta. Y se molesta porque hay demasiados blancos que jamás se sentaron a tener una conversación sobre el tema con sus compañeros negros. "Tenemos que dialogar más", sentencia.

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