Policiales
Martes 16 de Agosto de 2016

Mediante un ardid le roban una importante suma de dinero a una mujer

Estaba postrada y el ladrón se presentó como enviado de su sobrino para cuidarla. Le robó 20 mil pesos y 20 mil dólares.

"Mi tía le preguntó que hacés acá adentro y el tipo le respondió «me mandó Carlitos»". Quien contó esto es Carlos García, el sobrino de Sonia Fabris, una mujer de 74 años que el domingo a la tarde fue sorprendida en su habitación de una casa del barrio Domingo Matheu por un desconocido que, sin exhibir un arma de fuego ni lastimarla, se apoderó de 20 mil pesos, 20 mil dólares y artículos electrónicos. Al cierre de esta edición el ladrón no había sido localizado por la policía.

Sonia está postrada en la cama porque tuvo una caída y se fracturó. La anciana vive con el sobrino y su familia en una vivienda de Presidente Quintana al 1000, a unos 50 metros de San Martín al 3900.

Gran desorden. Cerca de las 13 de ayer, Carlos acudió con sus familiares al club Provincial para pasar un día de esparcimiento. Y cuando regresó tres horas después se encontró con una escena penosa. "Lo primero que vi fue un tremendo desorden", explicó Carlos ayer al mediodía en la puerta de su casa de la zona sur de la ciudad.

Luego se encaminó a la pieza de la tía y la mujer le confirmó lo que ya presumía: que la anciana había recibido la visita indeseada de intrusos. Con angustia le contó que un desconocido apareció en su habitación. Ante la sorpresa de la mujer el recién llegado intentó calmarla.

"Quedate tranquila. Me mandó Carlitos (por el sobrino) para que te cuide". El intruso no se mostró nervioso y no tuvo gestos cruentos. No estaba armado ni tampoco maniató a la anciana. En rigor no tuvo necesidad porque la mujer no se puede levantar de la cama.

Entonces, con la situación controlada, comenzó a recorrer la propiedad en búsqueda de objetos valiosos. Si bien la dueña dijo haber visto a un solo maleante, tal vez en el atraco también haya intervenido otro malhechor.

Al cabo de un rato, el asaltante obtuvo un jugoso botín: recogió 20 mil pesos, 20 mil pesos, una computadora y otras pertenencias. Mientras esto ocurría Sonia observaba, resignada desde la cama, todos los movimientos del intruso. "Mi tía pudo ver que cargaba las cosas en un bolso", contó Carlos.

Por la ventana. Sin obstáculos a la vista, el ladrón se marchó sin que los vecinos lo distinguieran. "Nadie escuchó ni vio nada. Solamente una mujer comentó que a la hora en que ocurrió el robo había un chico parado frente a mi casa, pero no sabemos si pudo haber estado vinculado con el atraco", explicó el dueño de casa.

Cuando Sonia ya se había tranquilizado Carlos pudo reconstruir cómo ingresó el delincuente a la vivienda. "Para entrar forzaron la ventana que da a la calle y rompieron el vidrio", explicó.

El sobrino de la víctima alivio cuando se percató de que a su tía no la habían lastimado, pero se lamentó por el quebranto económico que le ocasionó el atraco. "Una parte de la plata era de una venta de un terreno de ella y el resto del dinero era mío", comentó.

—¿Los ladrones tenían el dato de que su tía estaba sola?

—Supuestamente sí —respondió Carlos.

Luego del atraco, el dueño de casa se contactó con el 911 para denunciar el robo. Entonces un patrullero del Comando Radioeléctrico acudió a la vivienda asaltada. Después, Carlos se presentó en la comisaría 15ª —con jurisdicción en la zona del hecho— para ampliar detalles de cómo ocurrió el ilícito.

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