Policiales
Martes 10 de Enero de 2017

"Me ponen un apodo que nunca tuve", declaró el imputado de un homicidio

Brian F. tiene 18 años y quedó con prisión preventiva por el crimen de Kevin Camos, asesinado el sábado pasado en Empalme Graneros

"Me ponen un sobrenombre que nunca tuve. No sé por qué la tienen conmigo si yo no hice nada". Brian Julián F. declaró hasta el borde del llanto tras ser acusado de matar a balazos a Kevin Camos el sábado a la tarde. El joven de 20 años fue atacado desde una moto en Empalme Graneros delante de su hermano y vecinos que sindicaron al tirador con dos apodos distintos: el primero lo llamó "Basurita", los otros "Verdurita". Con esos datos y la descripción una remera similar a la que aún vestía ayer durante la audiencia judicial fue detenido F., de 18 años y sin antecedentes. Pese a su descargo, un juez consideró que hay pruebas para que siga detenido y le dictó la prisión preventiva.

Camos fue asesinado a las 19.30 del sábado. Estaba con su hermano Edgardo cuando pasó una moto negra de 110 centímetros cúbicos con dos ocupantes. Quien iba como acompañante disparó varias veces hacia Kevin hasta que su hermano se interpuso para que dejaran de tirarle. Según contó en la audiencia el fiscal de Homicidios Ademar Bianchini, al menos dos balas lo alcanzaron. El reporte policial precisa que una lo alcanzó en el cuello.

Lo cierto es que Kevin quedó tendido en la calle y cuando llegó el Sies ya estaba sin vida. El parte policial precisa que hubo una protesta de vecinos y que el hermano de la víctima fue demorado por dañar cuatro patrulleros.

Evidencias

En ese contexto la policía recogió las principales evidencias que ayer enumeró el fiscal. Bianchini dijo que tras el llamado al 911 los efectivos hablaron con mucha gente que describió al tirador como un joven delgado, de tez trigueña, que vestía bermuda de jean, una remera estampada negra y gris y una gorra. Dijeron que se llama Brian y le dicen "Verdurita".

El hermano de Kevin dijo en Fiscalía que volvían de ver un partido de fútbol en la canchita de Bielsa y Matienzo cuando los atacaron dos jóvenes que reconoció: uno apodado Basurita que iba de acompañante y disparó, y otro apodado "Gatito" que manejaba la moto y al que identificó con nombre y apellido. Detalló que los disparos alcanzaron a su hermano y a su moto Honda CG Titán. "Estos chicos venden droga para Francisco R.", precisó, una referencia que podría dar pautas del móvil del crimen, aún no del todo claro. "Sin mediar palabra Basurita tiró con una 9 milímetros cromada. Me puse delante de mi hermano para que le deje de tirar", añadió.

El último aporte es la declaración de un testigo de identidad reservada que dijo que los agresores iban en una moto Honda Wave o Motomel. Que primero pasó el conductor solo, vestido con una remera de Newell's, pero enseguida volvió acompañado por Verdurita. "Kevin corría y Verdurita desde la moto le seguía tirando. Después veo a Kevin con sangre en el suelo y a Emanuel que lo abrazaba", dijo.

Con estos elementos el fiscal acusó a Brian F. como autor de un homicidio agravado por el uso de arma (con una pena mínima de 10 años y 8 meses) y por la portación de un arma que, al no ser hallada, se presume era de uso civil. El acusado fue detenido una hora después por el Comando en Gorriti y las vías.

"Me estaba bañando"

"Te digo la verdad: a las cinco de la tarde yo me estaba bañando en mi casa", soltó F. cuando el juez le dio la opción de declarar o no. Habló acompañado por su abogados y delante su madre, que se sentó frente a él en la pequeña sala de audiencias. Contó que luego de bañarse fue a visitar al abuelo de su ahijada y se quedó tomando unos mates con la prima de su novia, cerca de su casa.

Luego, según contó, un amigo lo invitó a ir en bicicleta a un súper chino. Estaban emparchando una rueda cuando llegó la policía. "No entiendo qué quieren si yo no hice nada. Justo que me estaba por poner las pilas y buscar un laburo. Si hubiera hecho eso no me habría quedado ahí. Tengo la conciencia bien limpia", amplió.

Negó tener los apodos que le endilgan, habló apresurado y casi no pudo reprimir el llanto cuando reveló haber sufrido apremios policiales: "Me ponían un cuchillo y una itaka en la cabeza". "¿Tiene lesiones?", preguntó el juez. "No porque me pegaron con la mano abierta", contestó, que aceptó responder preguntas pero el fiscal no las formuló.

La defensa cuestionó con severidad la acusación. Consideró que sólo se basa en dichos, apodos y un accionar policial que "no siempre es correcto. No menciona un allanamiento o secuestro que tenga causa con mi defendido", objetó. Y aunque pidió un arresto domiciliario el juez le impuso al acusado la prisión preventiva que, a pedido del imputado, no cumplirá en la cárcel de Piñero porque allí teme represalias de dos internos.

Para Núñez Cartelle, las actas policiales "son válidas como elemento evidencial" y "no hay elemento probatorio más requerido que un testigo". En ese marco, dijo que "la negativa del imputado podrá ser tenida en cuenta" y que pese a las diferencias entre los "apodos barriales" mencionados, a F. también lo señalan por su nombre y vestimenta. "¿El hermano de la víctima lo va a imputar no siendo culpable para dejar que el autor quede impune?", se preguntó, antes de recordar que aún queda un prófugo y falta encontrar la moto y el arma.

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