La ciudad
Jueves 04 de Agosto de 2016

"Me estaba quemando vivo", contó el chofer herido en la explosión del laboratorio Apolo

"Me estaba quemando vivo, no veía nada pero busqué a mi hijo, toqué algo blando y lo pude rescatar, pero me caí a los seis pasos". Emocionado, afectado por el recuerdo de la explosión del Laboratorio Apolo, Juan Carlos Sánchez, el conductor de la línea 123, que resultó con más del 50 por ciento del cuerpo quemado por la onda expansiva y el agua hirviendo de la caldera, contó anoche por primera vez cómo fue ese tremendo momento ocurrido el 27 de junio pasado.

"Me estaba quemando vivo, no veía nada pero busqué a mi hijo, toqué algo blando y lo pude rescatar, pero me caí a los seis pasos". Emocionado, afectado por el recuerdo de la explosión del Laboratorio Apolo, Juan Carlos Sánchez, el conductor de la línea 123, que resultó con más del 50 por ciento del cuerpo quemado por la onda expansiva y el agua hirviendo de la caldera, contó anoche por primera vez cómo fue ese tremendo momento ocurrido el 27 de junio pasado.

En declaraciones a Canal 5 desde el Sanatorio Británico, donde se recupera de las lesiones producidas en el siniestro, Sánchez reconoció: "Me estaba quemando vivo".

No obstante ello, su instinto paterno pudo más y se quedó unos segundos buscando entre los escombros y las llamas a uno de sus hijos. "Lo busqué, toqué algo blando y lo encontré, pero me caí a los seis pasos", relató al borde de las lágrimas.

Tras destacar la atención médica que recibió y el apoyo de la obra social y del centro de salud, Sánchez fue muy crítico contra la Municipalidad y la provincia.

"Esto era una bomba de tiempo, no tenían permisos para funcionar, se escuchaban todo el tiempo ruidos", se quejó.

Por su parte, el director del Centro de Quemados del Británico, Osvaldo Freddi, destacó la evolución del paciente. "Juan Carlos es un tigre", graficó respecto al cuadro inicial y la situación actual.

Freddi recordó que Sánchez había arribado con "múltiples fracturas, quemaduras en gran parte del cuerpo, en especial en los miembros inferiores y en el rostro. Se le practicaron varias operaciones y unos baños especiales para que le cicatrizara la piel dañada".

"En pocos días, por su fuerza, el cuadro mejoró muchísimo", resaltó el profesional.

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