Cartas de lectores
Viernes 17 de Febrero de 2017

Me devolvió la esperanza

El pasado viernes 27 de enero, en la esquina de Presidente Roca y Córdoba, descendí de un taxi y casi de inmediato me percato que dejé olvidada sobre el asiento trasero del mismo mi billetera con toda la documentación imaginable y necesaria que requiere la vida diaria. Entre ellos DNI, registro de conductor, tarjeta de débito, tarjetas personales, comerciales, algo de cambio para movilidad cotidiana, sumado a mil papelitos y anotaciones varias. El taxi se perdió en el tránsito y no tuve, como nunca la he tenido, la precaución de observar número de móvil, teléfono, chofer o algo que me permitiera identificarlo para intentar de algún modo recuperar mi billetera. Luego de transcurridas un par de horas, entre tareas laborales, autoincriminarme por el descuido y catarsis con cuanto conocido me encontré o llamé por teléfono, todos alentándome que quizás me devolverían los documentos, y ya más calmo, inicié la tarea de rehacer todo nuevamente. Primero, denuncia policial y luego solicitar el DNI, que es la llave para solicitar lo demás. Una vez terminado el trámite en el Registro Civil, sólo quedaba esperar. El viernes 3 de febrero, primero por un mensaje de texto y luego llamada directa, se comunicó el joven Claudio Alegre que conduce el taxi móvil Nº 2347 para decirme que tenía mi billetera con toda la documentación, inmediatamente se acercó a mi casa, le agradecí y gratifiqué como corresponde su acción. Se lo dije a él y lo comento aquí muy agradecido por la acción. La documentación que me trajo, ya ninguna tiene valor, fue denunciada e inicié los trámites administrativos para rehacerla. Días más, días menos, pronto tendré todo en uso. Pero me siento contento y agradecido con este joven que encontró la billetera y asumió el compromiso de devolverla al dueño. En una sociedad bastante egoísta, cómoda y sin compromiso por nada, que sólo exige para sí, donde reina el individualismo, Claudio Alegre me devolvió más que la billetera, me devolvió la esperanza. Nos despedimos con un abrazo y una sonrisa. Yo sonreía, como antes dije, por recuperar la esperanza y apresurado por transmitir a mis hijas, nieta, familia y amigos que aún hay gente con la que se puede contar, que no somos los únicos, que tenemos que revalorizar las buenas conductas y dejar de nivelar para abajo. Nada sé de la vida de Claudio, pero quiero creer que él también llegó a su casa con una sonrisa, le contó a su familia todos los acontecimientos, ellos lo habrán escuchado y mirado orgullosos. Y Claudio, casi sin darse cuenta, al contárselos le dio a ellos una nueva clase de acción ciudadana y una cuota de esperanza en el futuro. Una vez más, muchas gracias Claudio Alegre, taxi móvil Nº 2347.

Rodolfo Diab

DNI 12.527.863

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