La ciudad
Domingo 19 de Junio de 2016

"Me anoté en un gimnasio para poder ir a bañarme"

Vivir sin gas puede traer múltiples inconvenientes. A no ser que el domicilio sea "electrointensivo", es decir que esté adaptado para funcionar exclusivamente con electricidad, el hecho de tener que pasar por la experiencia de enfrentar meses sin gas por el corte del fluido (muy habitual luego de la trágica explosión del edificio de calle Salta 2141) suele ser una coyuntura traumática.

Alejandro Ferrero (24 años) y sus hermanos vinieron a estudiar a Rosario desde Carlos Pellegrini. Vive hace seis años en un departamento en el cual hace un mes le cortaron el gas. "Alguien sintió olor y llamó, entonces vinieron y lo cortaron. Me enteré que varios edificios están así", aseguró y agregó: "Nos piden poner en regla todos los departamentos y el edificio".

La situación no es la mejor considerando las bajas temperaturas de estos días. "Es un desastre, pero uno se tiene que amoldar a esto y tiene que bañarse donde pueda". Y como el ingenio popular nunca descansa, junto a un hermano se anotó en un gimnasio para poder bañarse allí. "Nos bañamos en el gimnasio o en lo de mi hermana. Además, yo juego al fútbol y aprovecho a bañarme donde juego, o si llego a ir a comer a lo de un amigo, me baño ahí. Aprovechamos cualquier circunstancia", comentó.

A la falta de gas, por el momento, hay una sola alternativa: la electricidad. Es por eso que Alejandro y su hermano comenzaron a usar artefactos eléctricos para poder sustituir los elementos que no podían usar por la falta de gas. El problema fue la cantidad de aparatos funcionando. "Uno empieza a usar la electricidad para hacer las cosas de todos los días. Una noche teníamos el anafe (eléctrico), el microondas y la ducha eléctrica prendidos: saltó el tapón por la sobrecarga eléctrica. Tuvieron que venir a cambiarlo para que todo volviera a funcionar", contó el estudiante. Además de sobrecargarse la tensión, se les sobrecargó la factura. "De pagar ciento y pico de pesos, nos vino una boleta de alrededor de 500 pesos".

Ante la consulta de buscar otros rumbos, Alejandro aseguró: "La idea era quedarse acá, porque trajimos todo eléctrico. Pero con el frío que está haciendo ya casi estamos mudados a lo de mi hermana; sólo venimos a mi casa a almorzar o a estudiar. De noche no se puede estar más porque el frío entra por cualquier lado y con el buzo no alcanza".


Comentarios