Clásico rosarino
Domingo 23 de Octubre de 2016

Maxi Rodríguez lo sacó de la galera y Newell's se quedó con todo en el Gigante

Con un gol agónico de la Fiera, después de que él mismo ejecutara un córner, Newell's logró un triunfo impensando sobre la hora pero sigue prendido en lo alto de la tabla. Central debe estar lamentando las oportunidades que desperdició.

Newell's lo sacó de la galera. Prácticamente no había inquietado a Sosa en 90 minutos. Central había estado más cerca pero dejó pasar todo lo que se le presentó. Hasta que apareció un ícono leproso, Maxi Rodríguez, para que en el minuto 92 y cuando nada lo hacía prever, le diera la victoria a la lepra sobre el canalla después de ocho años. La fiesta es toda roja y negra.

Central marcó alguna diferencia en esos primeros 15 minutos, porque pudo ejercer algo del juego asociado que pregona el Chacho Coudet. Con Camacho y Martínez como opciones, con José Luis Fernández como alternativa por izquierda, sólo falta que se conecten Ruben y Teo.

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Ya había avisado a los 7' con un tiro libre impresionante de Camacho que hizo lucir a Pocrnjic.

Newell's juega muy atrás. Esperando las embestidas del canalla y sin por el momento tener claridad. La lepra no consigue la pelota, Formica está perdido entre los volantes auriazules y la visita no consigue prosperar en el terreno. Sólo, por el momento, una aproximación desde afuera de Mateo con un bombazo.

Central siguió mejor parado sobre la media hora porque mostró mayor seguridad en el traslado y abandonó definitivamente la búsqueda de posiciones a través del pelotazo

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Newell's seguía muy descolorido porque no lograba conseguir el balón. De hecho, sobre la media hora, seguía sin conocer los dominios de Sosa, que hasta allí tuvo muy poco tarbajo.

A los 25' hubo una clarísima para Central. Camacho desbordó por derecha, lanzó un centro pasado al segundo palo, la paró Fernández y su nuevo envío cruzó toda el área y el mismísimo Camacho la tomó muy abajo casi debajo del arco y el remate se fue por arriba.

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Central no extrañó la ausencia de Lo Celso porque siguió asociándose y dependió de su postura como equipo para arrinconar a la lepra. Siguió llevando a Newel's contra su arco y a los 37' llegó la más clara de esa primera mitad: un centro de José Luis Fernández encontró de cara al arco y sin marca a Ruben, el cabezazo fue rechazado por Pocrnjic, el palo también dijo que no, la pelota le llegó a Camacho y su remate fue magistralmente tapado por el uno leproso.

El canalla fue superior pero entre su falta de definición y Pocrnjic le impidieron concretar. Newell's paseó su sombra y aportó muy poco al partido. Quedó en rojo.

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Los primeros 25 minutos del complemento transcurrieron en la intrascendencia futbolística. Central mostró una imagen muy diferente a la que había exhibido en la primera mitad, no encontró los circuitos futbolísticos y Newell's mostró mucho más amor propio y se dio cuenta que podía lastimar al fondo canalla.

No se animó demasiado, es cierto, pero al menos mostró a un Formica más enchufado, a los volantes llegando a posiciones más adelantadas y mayor movilidad en los metros finales. Claro, ni canallas ni leprosos generaron jugadas de riesgo. Y así no se define nada.

Fue otro partido hasta el final. Central nunca pudo recuperar la vertical, perdió la línea futbolística que había exhibido en la primera mitad y prácticamente no inquietó al siempre efectivo Pocrnjic.

Newell's simuló levantar su nivel. Tuvo un poco más la pelota pero pareció conformarse con salir con la frente en alto del Gigante. No arriesgó lo que correspondía y más cuando Central pareció quedarse sin piernas.

Pero como nada está perdido hasta el último segundo, Newell's se animó en la última oportunidad. Quizás su mérito estuvo en aprovecharla. La Fiera lanzó un córner desde la izquierda, la pelota tras ser rechazada volvió al área y el mismo Maxi tiró la última bola de la tarde y acertó un pleno pese a la estirada de Sosa: 1 a 0 y a cobrar. Newell's tuvo una y la aprovechó.

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Como bien dijo Osella en la previa del clásico: "Hay que ganar como sea". Su deseo se cumplió. Newell's no lució, no arriesgó mucho, pero tuvo una y embocó. La fiesta es toda rojinegra porque se llevó el clásico. Hay poco por discutir.

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