Policiales
Lunes 10 de Octubre de 2016

Mató a su novio de una puñalada en el pecho tras una violenta discusión

La homicida habría actuado en legítima defensa luego de que la víctima amenazara con asesinar a ella y a sus tres hijos. Fue liberada.

"Vamos a hablar bien, quedate tranquila, yo lo quiero mucho, nos vamos a arreglar". Esa promesa que una mujer le hizo a través de un mensaje de texto a su madre, quien estaba preocupada por las reiteradas peleas que la hija tenía con su pareja, tuvo un giro inesperado y dramático en pocas horas.

El encuentro fue trágico y teñido de sangre ya que el domingo a la madrugada, en medio de una fuerte discusión dentro de una vivienda de pasillo de Valparaíso al 1900, una mujer de 35 años asesinó de una puñalada en el pecho a su novio, de la misma edad, quien habría amenazado de muerte tanto a ella como a sus tres hijos, testigos presenciales del sangriento episodio.

Fuentes judiciales confirmaron al cierre de esta edición que la agresora quedó en libertad luego de que la Fiscalía de Homicidios considerara, en primera instancia, que había actuado en legítima defensa.

Casa. Carolina N. vive desde muy pequeña en la casa familiar que supo compartir con sus padres y otros dos hermanos menores en Valparaíso 1951. A esa altura la calle se hace más angosta casi como un callejón, que luego serpentea y se introduce hacia el norte en la plaza Chiodi, ubicada en Cochabamba y Lima.

El domingo a las 3.30 de la mañana se desató un drama en ese lugar. Aunque los detalles finos del caso se conocerán conforme avance la investigación judicial, los concretos datos preliminares indican que Carolina mató de una puñalada en el pecho a Darío Boasso, 35 años, luego de que éste intentara matarla a ella y a sus tres hijos.

La víctima tenía una relación de pareja con Carolina pero no convivían en la casa que ella habitaba con tres hijos de su primer matrimonio: dos nenas de 5 y 7 años, y un varón de 10.

"Cuando ella se separó, hace unos tres años, empezó a venir este hombre. El iba y venía, no vivían juntos", coincidieron en relatar algunos vecinos.

Lo que sucedió entre esas paredes sólo lo saben la mujer y presumiblemente los niños, testigos del hecho. Aunque en base al testimonio de la mujer, la Fiscalía de Homicidios informó que el hombre amenazó con agredir a los niños, entonces ella lo apuñaló con una cuchilla en zona de tórax y le provocó la muerte.

Según ese parte, ambos estaban en una habitación de la casa cuando el hombre se puso muy nervioso y amenazó con asesinar a todos. En ese momento ella reaccionó y se defendió. Algunos elementos que recopilaron los investigadores hablan de que los dos tenían problemas por consumo de estupefacientes.

Gritos. Cuando este diario visitó ayer el lugar para buscar referencias de hecho, se pudo dialogar con un par de personas que extendieron el almuerzo del domingo o regresaban de un momento de esparcimiento en una zona de que de por sí es apacible y con poca circulación.

Si bien optaron por reservar sus identidades "por las dudas", un par de vecinas linderas de toda la vida del pasillo de Carolina relataron detalles del episodio y recordaron que fueron testigos de numerosas situaciones previas de peleas y gritos exasperados entre la pareja.

"Mirá, nosotros no vimos ni escuchamos nada, pero se vivían peleando, con gritos terribles. Y a veces era muy subido de tono. No sabemos qué pasaba adentro de la casa pero se escuchaban peleas muy fuertes. Y ella gritaba mucho", contó una señora mayor sobre la conflictiva relación.

En otra casa del frente, y sin salir de a la calle, dos muchachos le dieron más crédito a esa descripción. "Se vivían pelando en la calle a los gritos, delante de todos, no les importaba nada. Mirá que acá todos los vecinos se saludan y se hablan, pero ellos parecían siempre idos".

Pelea final. La que reconstruyó una parte de la secuencia que desembocó en el homicidio fue la mujer que vive pegada a la casa de Carolina. "A la mañana (del sábado) se pelearon y ella lo echó de la casa. Pero siempre pasaba lo mismo. Después ella lo llamaba y él volvía, o al revés. Discutían todo el tiempo a los gritos y a veces también se escuchaban golpes", recordó la mujer.

De esa última discusión habría sido testigo la madre de Carolina, que se mostró preocupada por la recurrencia de las peleas. Y a la tarde le mandó un mensaje de texto a su hija, que ella le contestó: "Vamos a hablar bien, quedate tranquila, yo lo quiero mucho, nos vamos a arreglar", le replicó sobre un encuentro que aparentemente ya se había pactado para la noche del sábado.

A las 3.30 de ayer la vecina saltó de la cama. "Primero escuché un golpe fuerte, como que forzó la puerta. Después los gritos de ella, que eran muy fuertes. Por lo que tengo entendido el hijo más grande es el que salió corriendo asustado a pedir ayuda a una vecina, pobrecito. La verdad es que era una relación muy tóxica, se podría calificar de enfermiza", describió.

Custodia. Mientras el fiscal de Homicidios Luis Schiappa Pietra ordenaba ayer una serie de medidas tendientes a sumar más evidencias del hecho, en el vecindario rondaba la preocupación por el destino de los tres niños, que finalmente quedaron bajo custodia de su padre.

Con el resultado de pericias y pruebas colectadas, la Fiscalía de Homicidios finalmente determinó que la conducta de Carolina se encuadró en una legítima defensa y le otorgó la libertad hasta que declare la semana próxima. Se le fijó un domicilio y su padre será garante de que cumpla con las obligaciones procesales mientras dure la investigación.

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