Policiales
Miércoles 11 de Mayo de 2016

Mató a su novio, la declaran inimputable y la encierran en un hospital psiquiátrico

No quedaba otro camino que la absolución para Marina Angélica Alconada, una mujer de 36 años acusada de matar a su novio quemándolo vivo...

No quedaba otro camino que la absolución para Marina Angélica Alconada, una mujer de 36 años acusada de matar a su novio quemándolo vivo, y que fue llevada a un juicio oral y público en el que se definió que deberá ser internada en la colonia psiquiátrica de Oliveros y no quedará en libertad ambulatoria, como pedía la defensa a raíz de sufrir una patología que la puede llevar a atentar contra sí y otros.

Ayer, los jueces Raquel Cosgaya, Juan Carlos Vienna y Juan Carlos Curto dispusieron esa medida de seguridad "hasta que desaparezcan las condiciones de peligrosidad" de Alconada, quien fue absuelta por inimputable del delito de homicidio calificado por ensañamiento.

La noche del 13 de noviembre de 2014 vecinos del asentamiento de Lamadrid al 4200 advirtieron que una densa columna de humo salía de una casilla. Y a la madrugada vieron a la mujer arrastrar un bulto hasta un descampado. Más tarde se determinó que dentro de ese paquete de frazadas estaba el cuerpo calcinado de Alejandro Silva, de 37 años.

La mujer fue detenida y acusada de matar a su novio tras rociarlo con combustible y prenderle fuego cuando estaba vivo. Un vecino que observó el fuego y siguió a la acusada contó ante la Justicia que Silva "estaba todo quemado, le faltaban partes. Se ve que le había querido tapar la boca con algo. Ella empezó a gritar y salió corriendo", graficó. Ese hombre retuvo a Marina hasta que llegaron los primeros policías.

Según la reconstrucción formulada por el fiscal Adrián Spelta, cerca de las 21.30 de aquel día la mujer le prendió fuego a su pareja tras una discusión. Luego cubrió el cuerpo con una frazada y lo arrastró hasta el lugar donde fue encontrado. "A la madrugada, cuando el foco ígneo se encendió nuevamente, los vecinos vieron a Alconada, la retuvieron y la entregaron a la policía", explicó el responsable de la acusación.

Encierro, ¿si o no? En la primera audiencia del juicio el fiscal Spelta pidió que se le aplique a Alconada una medida de seguridad ya que se comprobó que sufre un severo trastorno mental y por eso se decidió que la mujer fuera derivada al neuropsiquiátrico Agudo Avila. Sin embargo, para la defensora oficial Andrea Siragusa el debate pasaba por analizar alternativas terapéuticas más convenientes para la mujer. "El encierro no asegura su posterior integración a la sociedad", afirmó.

En marzo de 2015 la Dirección de Salud Mental elaboró un dictamen en el cual estableció que la acusada "no presenta afecciones" y "comprende la criminalidad de sus actos", ante lo cual podía recibir tratamiento ambulatorio. En esas condiciones el caso avanzó hacia la audiencia imputativa, en la cual el fiscal Ademar Bianchini pidió prisión preventiva por el delito de homicidio doblemente calificado por el vínculo y ensañamiento.

En ese marco el juez Gonzalo López Quintana hizo lugar a la requisitoria y ordenó que se traslade a la imputada a la Unidad Penitenciaria Nº5 previo paso por el hospital Agudo Avila, donde recibiría la medicación prescripta para un tratamiento ambulatorio de su afección. El proceso penal continuó y a Marina la trasladaron a la Unidad Penal Nº4 de la ciudad de Santa Fe, donde tuvo un seguimiento médico y terapéutico. A pesar de que la defensa insistió respecto de profundizar las pericias psiquiátricas y psicológicas a raíz de que padece un trastorno mental de base, la fiscalía mantuvo su postura acusatoria.

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