Policiales
Lunes 24 de Octubre de 2016

Matan a un repartidor de un tiro en la espalda tras una discusión

Ignacio Verón fue asesinado el sábado a la noche en Hipócrates y Lola Mora. Hasta ayer se ignoraba el móvil que originó el crimen.

Un repartidor de 28 años fue asesinado de un balazo el sábado a la noche en un cruce del barrio Las Heras, en la zona sur de la ciudad. Hasta anoche los investigadores policiales y judiciales no habían determinado en forma fehaciente la motivación del crimen. El cruento suceso ocurrió en jurisdicción de la comisaría 11ª y la pesquisa está a cargo del fiscal de Homicidios Pablo Pinto y la Policía de Investigaciones (PDI).

Ignacio Verón tenía 28 años y se dedicaba con sus familiares al reparto de sandwiches. Según confirmó una fuente policial, alrededor de las 20.30 del sábado un hermano suyo lo llevó en auto hasta la esquina de Hipócrates y Lola Mora. De acuerdo con el relato de sus familiares el muchacho planeaba reunirse allí con un amigo. Sin embargo, esta versión contrasta con la de la fiscalía de Homicidios que indicó que el incidente se desató cuando Verón y su hermano estaban repartiendo en ese lugar.

Lo cierto es que al llegar a esa esquina, a una cuadra de Uriburu al 100 bis, Verón se bajó del vehículo y se encontró con un hombre a quien al parecer su hermano no conocía. Según una versión de los hechos, los dos hombres comenzaron a discutir —no se precisaron los motivos— pero el hermano de Verón no pudo distinguir si hubo una disputa.

Según el vocero policial, el interlocutor de Verón desenfundó un arma de fuego y le disparó un balazo que le atravesó la espalda y le perforó el tórax. Luego escapó a la carrera mientras el repartidor baleado se derrumbaba sobre una improvisada cancha de futbol situada en esa esquina. El hermano del joven herido lo subió al auto y lo llevó al hospital Roque Sáenz Peña, donde Verón falleció minutos después de haber ingresado.

Canchita. Ese sector del barrio Heras está poblado por departamentos del complejo Fonavi que se levantan sobre Hipócrates y Lola Mora, en un paisaje completado por casas modestas. Ayer al mediodía unos muchachos jugaban a la pelota bajo un sol cada vez más intenso en la canchita con arcos pero sin líneas del campo.

Precisamente en ese lugar, el sábado a la tarde un grupo de vecinos hinchas de Newell's y Central se juntaron para disputar un partido de fútbol en un gesto de convivencia, en la antesala del clásico que se jugó ayer a la tarde.

Los vecinos consultados por este diario dijeron que no presenciaron el momento del encontronazo fatal. Contaron que salieron a la calle luego de haber escuchado dos disparos. "Dicen que (el agresor) bajó de un auto, pero yo no lo vi. Escuché dos tiros y salí afuera. Vi al muchacho tirado en la mitad de la cancha. Enseguida observé al conductor de una chata que intentó levantarlo pero después lo soltó y lo dejo tirado", contó un comerciante de la cuadra.

"No se oyeron gritos ni corridas. Escuché dos tiros. Salí a mirar y vi a la policía que estaba junto a la persona muerta. Después el hermano lo llevó en un auto blanco al hospital", recordó un vecino sesentón con acento correntino.

A unos cincuenta metros de la esquina donde ocurrió el violento suceso, en la vereda de los Fonavi que se levantan sobre Hipócrates, una chica veinteañera y una mujer cuarentona dijeron que ignoraban lo que había ocurrido, pero se quejaron por los episodios de violencia que sacuden al barrio. "Esto es tierra de nadie", coincidieron.

"Vivimos muy encerrados", comentó uno de los vecinos consultados y deslizó que hay "pibes" que se disputan el territorio en la barriada. Sus palabras fueron confirmadas por un hombre que trabaja en los lavaderos de Uriburu al 100 bis. "No se puede vivir más así. Quiero cambiar de trabajo, pero no consigo. Acá hay pibes que andan por la calle enfierrados", se lamentó.

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