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Sábado 22 de Marzo de 2014

"Mataban, tiraban tiros, y los chicos tenían miedo"

La experiencia de Comunidad Rebelde tomó mayor difusión en los medios a raíz de dos iniciativas organizadas el año pasado. La primera fue en octubre, cuando en la previa del clásico del fútbol rosarino entre Central y Newell’s jugadores y ex jugadores de ambos equipos participaron de un picadito en el potrero del barrio. La actividad, de la que formaron parte entre otros Nahuel Guzmán, Diego Mateo, Kurt Lutman, Sebastián Abreu, Matías Ballini y Federico Arias, fue para dar un claro mensaje de convivencia sin violencia.

La segunda, el festival “La Vie en Rock”, una movida solidaria realizada a beneficio del centro cultural de Villa Banana, y en la que dieron el presente bandas como Cielo Razzo, Vudú, Carmina Burana, Degradé y Gonzalo Aloras.

En ese recital en el Anfiteatro Humberto de Nito, los jóvenes repartieron durante el show unos folletos donde contaban no sólo el proyecto de Comunidad Rebelde, sino que además estaba impresa la palabra de los nenes del barrio sobre los cambios que ellos observaban en la vía desde que el búnker había sido derribado.

En boca de los chicos, las palabras impactan por su dureza. “El primer día que se inauguró el búnker, al día siguiente empezaron a vender droga. Empezó a venir gente de todos lados, de todas las villas, venían en moto, auto, bici. Un martes 21 de octubre se cagaron a tiros los transas con los clientes, por suerte nadie salió herido”, escribió Brian (14 años).

Clara (9 años), contó que cuando funcionaba ese kiosco de droga  “no se podía salir a jugar, se robaban motos y bicicletas, mataban y tiraban tiros y los chicos tenían miedo”. Pero que “un día los vecinos se cansaron y lo tiraron y convirtieron en un Centro Comunitario para hacer actividades y juegos para todos los niños”. Nicolás puso que el nuevo espacio “se está construyendo con las personas que están ayudando para cambiar el mundo”. Aarón (12) sueña con una escuela de fútbol y Daniel (9) con “comer pizza y jugar en comunidad”.

Milagros (11) recuerda cuando no podía salir a jugar con sus amigos porque “los que iban a comprar drogas pasaban con las motos volando”. Jeremías (11) resumió: “Un día había un búnker y vendían droga y venían muchos a comprar. Después los vecinos se cansaron y fueron a romper el búnker, ahora se construyó una escuela. Más para los vecinos y más para mí”.

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