El Mundo
Jueves 27 de Octubre de 2016

Masivas marchas en Venezuela contra el bloqueo del referendo revocatorio

La oposición hizo una imponente demostración de fuerza y se negó a ir al diálogo impulsado por el Papa si no se repone la consulta popular.

Decenas de miles de venezolanos marcharon en Caracas y en el interior del país para rechazar la suspensión del referendo revocatorio del mandato del presidente Nicolás Maduro. Hubo al menos 39 detenidos y 20 heridos en Caracas durante la represión de las fuerzas de seguridad. Maduro a su vez realizó su propio acto en Caracas, con una asistencia sustancialmente menor a la opositora. En este clima de confrontación, el Vaticano impulsa una mesa de diálogo entre las partes. Por ahora esta iniciativa ha sido recibida con entusiasmo sólo por el oficialismo. La oposición exige la reposición del referendo como condición innegociable.

La confrontación política en el país escaló desde que el pasado jueves el organismo electoral aceptó cinco sentencias simultáneas de juzgados penales de nivel provincial contra la recolección de firmas que realizaba la oposición para validar el llamado al referendo contra Maduro. La decisión fue considerada por la oposición y analistas independientes como una jugada desesperada del régimen chavista, que sabe que la prueba de las urnas le resultaría fatal. El martes, la Asamblea Legislativa, único poder del Estado en manos opositoras, respondió votando a favor del juicio político al presidente por "ruptura del orden constitucional". Es poco probable que la votación tenga consecuencias: el chavismo controla por completo la Contraloría, la Fiscalía y el Tribunal Supremo, que deberían continuar el trámite contra Maduro.

Por un futuro. Al grito de "¡Democracia sí, dictadura no!'' y "¡Queremos contarnos ya!'', los manifestantes se congregaron en una autopista de la capital para exigir la "restitución del hilo constitucional'' y la realización del referendo. Los opositores debieron sortear numerosos cordones policiales e incluso barreras de vehículos de las fuerzas de seguridad. "Estoy aquí porque quiero que mis nietos tengan un futuro mejor, que podamos sacar a un presidente que viola la constitución y nos quitó el derecho a elegir'', dijo Josefa Machado, una ama de casa 64 años. Además de Caracas, hubo marchas en muchas ciudades del interior. El fuerte control de los medios de comunicación que ejerce el chavismo hizo casi imposible tener una cobertura de esos actos en ciudades alejadas de Caracas, pero fotos subidas a las redes sociales y a los portales de internet opositores indicaban que habían sido importantes.

Maduro respondió con una pequeña concentración en el centro de Caracas, muy cerca del palacio de gobierno, un territorio vedado desde hace más tres lustros a los opositores. En ese territorio seguro, los chavistas escucharon un nuevo discurso de Maduro.

Líderes opositores prometieron que la próxima marcha prevista para el 3 de noviembre se dirigirá al palacio de gobierno si el gobierno no revierte el bloqueo del referendo. Anteriores intentos de marchar hasta las sedes de los poderes públicos en el centro de Caracas fueron detenidos por los cuerpos de seguridad del Estado.

Con la agudización de la confrontación, queda cada día más claro que el revocatorio ofrecía la mejor manera de resolver la crisis política y económica de forma pacífica. "Que lo sepa el mundo: hoy correspondía ir a colocar nuestra huella como último paso a la activación de un referendo revocatorio'', dijo ante la multitud el líder opositor Henrique Capriles, en referencia a las firmas que se recabarían los días 26, 27 y 28 de octubre.

80 por ciento en contra. En medio de una extrema escasez de medicinas y alimentos y con la inflación más alta del mundo, las encuestas indican que 80 por ciento de los electores desean que Maduro abandone el poder. Ya perdió en manera contundente las elecciones legislativas de 2015. Desde que se instaló el nuevo Legislativo en diciembre pasado, el chavismo ha emitido una serie de sentencias del Tribunal Supremo para anular de hecho el poder de la legislación promulgada por la oposición. Pero desde el lunes el conflicto político sumó un nuevo actor: el Papa Francisco, que ese día recibió inesperadamente a Maduro en El Vaticano y habilitó una mesa de diálogo a través de un enviado. Maduro se sumó con entusiasmo a la idea y convocó a la mesa de diálogo para su primera reunión el próximo domingo, en la isla Margarita. Capriles y otros líderes opositores rechazan esa sede aislada y exigen que en la agenda se incluya como punto principal el revocatorio.

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