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Domingo 16 de Julio de 2017

Una reserva de animales silvestres en plena ciudad

MundoAparte es un lugar único donde habitan animales de la región rescatados del tráfico de fauna o de casas donde eran considerados mascotas. Un oasis verde en barrio Casiano Casas.

Como una aldea que resiste ahora y siempre al invasor, en la reserva MundoAparte se respira otro aire y se escuchan otras palabras sobre la relación entre el ser humano y la naturaleza, construidas con trabajo y pasión desde hace 17 años en dos hectáreas de verde furioso que conviven con las casas bajas del barrio Casiano Casas.

No es fácil definir este lugar y quizá la mejor opción sea la que regala su preciso nombre: es, ante todo, un lugar diferente. Una parcela verde, serena y fresca que se ofrece como una ventana hacia la naturaleza en plena ciudad. Un mundo dentro de otro mundo. "Un Estado dentro del Estado, como el Vaticano" explica con una carcajada Beba Linaro, el alma del lugar.

Un sendero recorre el gran terreno, lindero a un patio de maniobras del ferrocarril: árboles de todo tipo _muchos nativos pero también algunos visitantes ilustres como los paraísos_ regalan sombra y se mezclan con las jaulas adaptadas para rehabilitar animales silvestres que por diferentes razones llegaron hasta la reserva para ser sanados, cuidados y en el mejor de los casos devueltos a su hábitat.

La palabra clave para entender qué es MundoAparte es respeto: "lo más importante de nuestra filosofía de trabajo es el respeto a la vida del otro cualquiera sea la especie a la que pertenezca. El ser humano no conoce ni la cuarta parte del hábitat que lo rodea y no se considera parte de la naturaleza. Es en la mayor humildad posible donde se abre el panorama, y no hay nada más lindo que sentirse parte del resto" dice Beba, a quien muchos recuerdan por haber "desarmado" el zoológico que durante muchos años funcionó en el Parque de la Independencia.

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Junto a un grupo de colaboradores que incluye a Margarita Arestiqui, Franco Perugino y veterinarios con ganas de ayudar, Beba sostiene este proyecto que a años luz de querer ser zoológico o parque temático apunta a garantizar un entorno seguro para aquellos animales silvestres rescatados de casas de familia o víctimas de la caza ilegal o los accidentes.

"La gomera no es un juguete, cazar no es un deporte y los animales silvestres no son mascotas" es la trilogía sobre la cuál funciona el lado pedagógico de la reserva, que una vez por mes recibe la visita de escuelas a través de palos borrachos, curupíes, ceibos y algarrobos que a pequeña escala un pastizal y un humedal.

Esa es la geografía que les interesa conservar y mostrar en la reserva: la que nos rodea y conocemos poco y mal. "En Rosario tenemos una enorme desconexión con el mundo natural que nos rodea, no existe preparación académica para estudiar nuestra fauna y flora y casi no hay estudios al respecto a pesar del tremendo Humedal que tenemos enfrente" argumenta Beba.

Y agrega: "tenemos una ignorancia enorme porque toda la producción académica se ha volcado a la producción, y es difícil conservar lo que no se conoce. No nos hemos apropiado de lo nuestro, que es la identidad pampeana litoraleña".

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Historia

MundoAparte funciona en Sorrento 1595 en terrenos fiscales de la Nación que pertenecen al ex Onabe (Organismo Nacional de Administración de Bienes del Estado).

"Es un MundoAparte y por eso también se escribe todo junto, para contradecir, porque separado se escribe todo junto" sintetiza Beba. Y recuerda: "Estábamos trabajando un día muy intensamente, un día de calor sofocante, yo venía de dar clases y abrí el portón y me invadió una frescura... y me dije que esto era un mundo aparte, y así salió el nombre. En realidad no se trata de estar aislados, todo lo contrario, mi sueño es que haya muchos MundoAparte para que ya no sea algo apartado".
"MundoAparte se escribe todo junto para contradecir. pero no se trata de estar aislados, todo lo contrario. Ojalá haya muchos más MundoAparate"
La reserva comenzó su camino en el año 2000 tras la firma de un convenio con Promoción Social.
Primero funcionó como lugar destinado a conservar a los animales silvestres derivados del ex zoológico municipal que había sido cerrado en 1997, para convertirse con el correr del tiempo en el único centro de rehabilitación de fauna silvestre de la provincia.

Si bien recibe una subvención estatal, el proyecto —que fue declarado de interés municipal— se sostiene sobre todo por la voluntad de quienes allí trabajan, así como del aporte que dejan las visitas abiertas al público que se hacen los segundos domingos de cada mes.

Las actividades más importantes hacia la comunidad son las visitas y la entrega de plantines de vegetación nativa nacidos y criados en el vivero que funciona en el predio que se hace una vez al año, y que despierta el interés sobre todo de la gente que vive en el barrio.

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"Una vez al año regalamos plantines de nativas a todo aquel que se acerque hasta el portón, este año entregamos lapachos, laureles y jacarandáes entre muchos otros. Sólo hay que acercarse hasta el lugar" cuenta Margarita.

Las visitas del público están espaciadas con el objetivo de no estresar a los animales, ya que el objetivo de MundoAparte no es funcionar como lugar de entretenimiento, si no como espacio para el encuentro y la reflexión intra-especies: "la gente que viene se va emocionada porque existe un gran desconocimiento de lo que es nuestro, de nuestra enorme riqueza natural, y aquí se sorprenden y lo encuentran. Nuestro objetivo es concientizar sobre la problemática de nuestra fauna regional" aclara Franco, quien reparte su tiempo entre su trabajo "formal" y las horas en la reserva.

La biodiversidad es una de las marcas de la reserva, ya que en apenas dos hectáreas existe una flora abundante y muy diversa que incluye arbustos (abutilón, piquillín, jazmín del Paraguay), herbáceas (plumerillo), hierbas nativas (huevo de gallo), árboles (Timbó Colorado, Palo Blanco, Ceibo) y plantas acuáticas como el camalote, entre muchísimas otras.

Las aves que habitan o frecuentan la reserva merecen un capítulo propio. Hay una enorme variedad y muchas de las que fueron liberadas después de haber sido curadas para buscar comida y refugio.
En el elenco estable de aves que tienen nido en MundoAparte están el carpintero común y el real, la calandria, el popular hornero, el picaflor, el gorrión, la paloma, el pirincho, la torcacita, el jilguero, el chingolo y muchas otras especies que viven en esta zona de Santa Fe.

También hay otras que llegan de visita y que pueden verse: cardenales, caranchos, carau, chiflones, cabecita negra y pico de plata aparecen en esta lista no exhaustiva.

"El tráfico ilegal de fauna y el turismo cinegético (de caza) son problemas graves en Santa Fe"

Huéspedes

Uno de los mayores atractivos de la reserva son los animales silvestres que por diversas razones llegaron hasta ahí. "Nos dejan animales silvestres rescatados de casas de familia, accidentados en las rutas de la región o que quedaron huérfanos después del paso de los cazadores furtivos" relata Beba.
Cada uno tiene su historia, un nombre y las marcas que los llevaron hasta allí: muchos están mutilados por accidentes de tráfico, disparos de bala o gomerazos, y otros son incapaces de defenderse en la naturaleza al haber nacido y vivido siempre en cautiverio.

Según cuenta Beba, lo que un animal no aprende durante los primeros siete meses de vida se convierte en un conocimiento no adquirido que no podrá suplirse con ningún adiestramiento. Por eso, si bien el objetivo es liberar a la mayor cantidad posible, hay muchos que devueltos a la vida silvestre no podrían sobrevivir.

Hay dos pumas que llegaron con apenas dos meses de edad desde la zona de Rufino y un grupo grande de zorros que quedaron sin madre después de una cacería cerca de Bombal. Al no haber aprendido a cazar y a defenderse, perdieron la chance de tener una vida 100% natural.
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También un grupo de monos carayá o aulladores que hacen honor a su apodo y reciben a las visitas a grito pelado: "somos las únicas dos que sobrevivimos al zoológico, Yzondú (la mamá mona) y yo" comenta entre risas Beba.

Muchos de esos monos fueron liberados de casas de familias que los tenían como mascotas. Franco explica que el carayá "es un ícono" del tráfico de fauna, un problema gravísimo de esta región poco y mal atendido por el gobierno provincial.

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También puede verse un aguará popé, animal parecido al mapache que en estado natural habita las Islas y que, como muchos otros, había sido "adoptado" como mascota por una familia. Otra de las especies presentes es el gato montés con un ejemplar llegado desde los campos de Azul, donde quedó sin padres tras una cacería.

Hay varias tortugas de agua y de tierra. Mientras que las de agua son liberadas seguido en la Isla, las de tierra la tienen más difícil ya que su hábitat natural está en la región que comprende Santiago del Estero, una provincia muy dañada por el desmonte y la caza y venta ilegal.

En la zona de que reúne a los animales del Humedal conviven un coipo y una garza, y no lejos de allí varios buhos campanarios se hacen compañía.

Los leones estuvieron hasta principios de este año, cuando murieron de viejos.


Tráfico de fauna
Santa Fe padece un serio problema de tráfico ilegal de fauna. Aves, mamíferos y otras especies son cazadas, vendidas y compradas de manera ilegal, a lo que se suma el llamado turismo "cinegético" que es el turismo de caza, en su mayoría destinado a turistas extranjeros con alto poder adquisitivo.

Desde MundoAparte también apuntan a reflexionar sobre esto y reclaman políticas urgentes para luchar contra este delito: "el tráfico ilegal de fauna es un hecho de todos los días en esta región" explicó Beba, quien llamó a rescatar el rol de los guardafaunas honorarios que trabajan "por respeto a la vida y sin medios a disposición".

La especialista también contó que los índices cuantitativos de registro de fauna silvestre en Santa Fe son de 1956: "ese es el último dato que existe, lo que demuestra que no estamos estudiando nada ni nos interesa" explicó.
Franco Perugino, por su parte, agregó que se trata de un negocio "pensado para el extranjero" porque "cuesta fortunas".

"Son extranjeros que vienen a hacer en Santa Fe lo que no pueden hacer en su país porque ahí si preservan lo que tienen", explicaron los responsables de la reserva.

Visitas

MundoAparte abrirá sus puertas hoy a las 15 para realizar una visita guiada por el predio. Habitualmente, las visitas se hacen el segundo domingo de cada mes. En caso de lluvia pasa al fin de semana siguiente.

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