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Domingo 28 de Mayo de 2017

Relatos, tecnología e imaginación

Cómo el ADN pudo mandar a la cárcel a Emma Zunz; la influencia del ferrocarril en la literatura de Julio Verne y por qué los aviones a reacción le complicaron la vida a un personaje de Tony Curtis.

Emma Zunz es un cuento policial de Jorge Luis Borges. Apareció en 1948 en la revista Sur y un año más tarde se publicó en El Aleph. Fue llevada al cine en 1954 con el nombre Días de odio, bajo la dirección de Leopoldo Torre Nilsson.

Emma, la protagonista, quiere vengarse de su patrón, un hombre llamado Aarón Loewenthal, a quien considera responsable del suicidio de su padre. Para eso, pone en marcha el siguiente plan: va a un burdel del puerto, "levanta" un cliente y, luego de tener relaciones con él, visita la fábrica donde se encuentra Loewenthal. En un momento de distracción, toma un revólver y lo mata. Cuando llega la policía, Emma les dice que lo mató porque abusó de ella. Como concluye el narrador, el abuso realmente había existido, pero no concordaba el nombre del responsable.

No queda claro si la policía aceptará la versión de Emma, descartando, por ejemplo, la posibilidad de una relación consentida. Pero lo que sí es seguro es que el plan no funcionaría en una época donde existen los análisis de ADN, que probarían que Loewenthal no es el responsable del abuso sufrido por Emma.

La identificación por el ADN fue desarrollada por el genetista inglés Alec Jeffreys en la década de 1980 y se usa en los tribunales de todo el mundo desde 1986. En 1988 permitió la condena del criminal británico Colin Pitchfork, acusado del asesinato de dos mujeres.

Podemos decir que Emma Zunz es un cuento "tecnológicamente dependiente": un cuento que funciona (o no funciona) según el contexto tecnológico en el que se desarrolla la acción. Existen por lo menos otros dos relatos que podemos incluir en esta categoría literaria.

La vuelta al mundo en 80 días

El 7 de noviembre de 1872, el diario parisino Le Temps comenzó a publicar La vuelta al mundo en 80 días, una de las novelas más conocidas de Julio Verne. La obra, por si hiciera falta aclararlo, cuenta la aventura del caballero británico Phileas Fogg que apuesta a sus compañeros del Club Reforma que es capaz de dar la vuelta al mundo, saliendo de Londres hacia el este y regresando por el oeste, en solamente ochenta días.

"La identificación por ADN se desarrolló en la década del 80 y hoy se usa en tribunales de todo el mundo"

Dentro de la serie de viajes extraordinarios de Julio Verne (que incluye títulos como Cinco semanas en globo, De la Tierra a la Luna y Viaje al centro de la Tierra), este es el menos extraordinario de todos. Dar la vuelta alrededor del mundo en ochenta días era efectivamente posible cuando la novela fue publicada, pero solamente desde hacía pocos años, gracias a de dos grandes obras de ingeniería inauguradas en 1869: el Canal de Suez, que permitía navegar de Europa hacia Oriente evitando dar la vuelta alrededor de frica (lo que acortaba el recorrido en unos seis mil kilómetros) y el Ferrocarril Transcontinental, que atravesaba los Estados Unidos de costa a costa en seis días, contra los seis meses que llevaba hacerlo en carreta.

"Los relatos tecnológicamente dependientes fueron utilizados en obras de Borges, Verne y Camoletti"

En este sentido, La vuelta al mundo en 80 días también es un relato tecnológicamente dependiente. La aventura de Phileas Fogg habría sido imposible antes de 1869 y habría sido trivial algunos años después, conforme progresaba la tecnología del transporte y el mundo se iba haciendo cada vez más chico. En 1889, la periodista Elizabeth Cochrane, contratada por el diario New York World para que reprodujera el viaje de Phileas Fogg, completó la travesía en 72 días. Hoy, los vuelos comerciales permiten dar la vuelta alrededor del mundo en menos de cuarenta horas, incluyendo el tiempo de espera entre vuelo y vuelo.

Boeing-Boeing

Boeing-Boeing es una obra de teatro del francés Marc Camoletti, estrenada en 1960. Fue llevada al cine en 1965, con Tony Curtis y Jerry Lewis en los papeles principales.

Bernard, el protagonista, vive en París con sus tres novias. Las tres azafatas y de tres aerolíneas distintas. Las eligió porque sus itinerarios hacen que nunca coincidan en París al mismo tiempo, de modo que ninguna sabe de las otras. Mientras Bernard pasa el tiempo con una de ellas en su departamento de París, otra se encuentra del otro lado del mundo, como Tokio o Nueva York, mientras que la tercera está volando desde o hacia París.

Aunque la obra es más conocida por su versión cinematográfica, la trama no funciona tan bien en 1965, cuando fue filmada, como en 1960, cuando fue escrita. Alrededor de 1960 las compañías aéreas comenzaron a reemplazar los aviones a hélice por los más veloces aviones a reacción: el Boeing 707 que da título a la obra, el Douglas DC8 y el Caravelle. Esto redujo la duración de los viajes en más de un treinta por ciento. Cuando las novias de Bernard son transferidas a los nuevos aviones, pasan menos tiempo volando y aumenta la frecuencia de sus pasos por París hasta que llega la noche en que las tres coinciden en el departamento de Bernard, que huye con rumbo desconocido. Este desarrollo solamente podría suceder en 1960.

Boeing-Boeing es, entonces, otro ejemplo de relato tecnológicamente dependiente. Un subgénero muy particular que cultivaron, involuntariamente, Borges, Julio Verne y un menos conocido comediógrafo francés.


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