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Domingo 25 de Junio de 2017

Pensar en colores

La creatividad no es un don que tienen algunos, es una posibilidad real para todos. ¿Cómo dejar que fluya? Sugerencias para detenerse y absorber la belleza que nos rodea a cada paso.

La creatividad es parte de todo ser humano. Es un tesoro que todas las personas tenemos y podemos desarrollar. El camino es abrirse a la experiencia de sentir y percibir, sin juzgarse, sin condicionamientos, autoexigencias o presiones de diversa índole.

Desde la simpleza de todos los días, desde lo cotidiano, es posible estimular nuestros sentidos, ver lo que no se ve, detenerse en los espacios y apropiarse de los hechos simples y rutinarios con una actitud creativa.

La propuesta es abrirse a la libertad interna y permitirse tener otra mirada de los hechos.

El poder detenerse a percibir, desde la intuición. Ver en colores, sentir los olores, percibir los brillos, los claros y los oscuros, los matices. Y detenerse, detenerse... Ir por la vida con pausa para no perderse en el movimiento que nos rodea y apropiarse del instante maravilloso de sentir lo creativo, de advertir, de disfrutar, de mezclar hasta los colores en una comida. Olfatear y degustar los aromas de algún rincón de nuestra casa, mirar y acariciar al perro, hacer una tarea por vez, no querer hacer todo junto, sentir las pausas y el entrelíneas y de detenerse como los habitantes del Mundo Andino en su hablar y mirada sin tiempo.

Crear el medio adecuado en mi entorno, prender alguna esencia —pero no cualquiera—, seleccionarla porque algo nos produce, tomarnos el tiempo para elegir. Sentir por el tacto, desacelerar en una caricia, en una emoción o en la simpleza del ¿cómo andas? Y escuchar escuchando en lo diario, no sólo estar allí.

Esto se puede trabajar, se puede reaprender, se puede mejorar. En los talleres de Creatividad y Bienestar uno de los objetivos es poder bajar el umbral de ansiedad, tomarse un tiempo para sentarse y respirar, captar el aire que entra y sale, y entonces, al fin, detenerse.

Nos damos un tiempo lento, pausado, tomamos un té de especias. El calor, el olor, el humo que empaña e impregna nuestros sentidos son facilitadores para poder encontrarse y comenzar esa conexión con lo creativo y con nuestro tesoro de ser lo que cada uno es.

"Navegar en el universo, enamorarme de lo que hago, apasionarme, permitirme mis errores, mis debilidades y mis fortalezas, aceptarme..."

Comenzar a visualizar, irnos con la mente por algún paisaje elegido o inventado. "Soy un árbol, veo todo color verde, mi olfato se agudiza y escucho la consigna y lo expreso en la hoja, soy un árbol en la hoja".

Desde pequeños nos enseñaron a no mostrar, a producir. El tiempo libre de nuestros hijos ¿lo dejamos fluir o lo tapamos con nuestros códigos del hacer y del rendir?. Y así como los adultos entramos en la vorágine del no parar, sin darnos cuenta introducimos a los nuestros —sin dejarlos sentir su tiempo libre— y les negamos la posibilidad de disfrutar del ocio saludable y creativo que toda persona necesita para su crecimiento.

Disfrutar de cada cosa — por más pequeña que sea como si fuera única — navegar en el universo de sueños con colores, enamorarme de lo que hago, apasionarme, permitirme mis errores, mis debilidades y mis fortalezas, aceptarme y nadar en la sensación de duda, sensibilizar el tacto, la vista, el oído, los sonidos, los sabores, vendarme los ojos y tocar las plantas de mi entorno, expresar lo que siento, buscando mi forma. Convertir mi sueño en imágenes y continuar soñando.

Pensar en colores: la máscara roja, la esquina terracota, el tigre dorado, el perro de la plaza gris con ojos celestes.

La creatividad es de todos y no de algunos pocos elegidos. Sólo hay que permitirse otra mirada de lo que nos rodea, cambiar el lente o simplemente ver formas y colores en eso de todos los días.

Creatividad no aspira a buscar logros, ni éxito, ni rendimiento, ni tampoco quiere ser el arte elegido de algunos pocos artistas.

Como dice Silke (artista de enorme creatividad): es simplemente el acto saludable de sobrepasar las barreras cotidianas con libertades internas.


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