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Domingo 27 de Agosto de 2017

Kenpho Zangpo Bodh: "El budismo es una ciencia de la mente"

Lo dice un sobresaliente maestro budista tibetano. En una reciente visita a Rosario concedió una entrevista a Más donde habló sobre las dificultades de los occidentales para desprenderse de lo material y hacer menos actividades diarias. ¿Por qué la meditación puede cambiar la vida? La importancia de mirar hacia nuestro interior.

Kenpho Zangpo Bodh es un prominente maestro budista tibetano que visita Rosario año por medio. El centro del Dharma Druk Manjushri (ubicado en Urquiza 2409), lo tiene como fundador. Profundo conocedor de las disciplinas prácticas y filosóficas de la antigua tradición, el lama es también inmensamente versado en asuntos y detalles de la cultura moderna gracias a que enseña alrededor del mundo.
Se crió en el seno de una familia cariñosa donde —como tantas en el Tíbet— el valor de la bondad, la oración y la práctica cotidiana se inculcan naturalmente. Tenía tres años cuando Mao ordenó la invasión (1950). Como miles de tibetanos, su familia se refugió en la India.
Kenpho sabe que el budismo se expande en Occidente pero también repite en sus charlas, como en esta entrevista, que los occidentales vivimos apurados y preocupados por demasiadas cuestiones. La meditación, puerta de entrada y base de los postulados del budismo, difícilmente sea colocada en la agenda diaria de un occidental común.
Manteniendo la tradición familiar, a los 11 años decidió convertirse en monje e ingresó al hoy renombrado Monasterio de Khampagar (India), donde dirige las enseñanzas filosóficas. En las estribaciones de los Himalayas, no lejos de Dharamsala, está el monasterio, en el sitio que los antiguos lamas eligieron para preservar la cultura del Tíbet cuando escaparon de la persecución.
Hoy vive allí —en torno al monasterio— la comunidad de Tashi Jong (Valle Auspicioso), conformada por unos 200 monjes y 300 laicos y donde cada primavera se celebra una impresionante fiesta de danzas sagradas que también convoca a turistas. El ritual de baile se realizó por primera vez en el Tíbet hace más de 300 años.
Kenpho también enseña en Taiwán, Singapur, Malasia, Estados Unidos y Europa. Desde 1994 dicta conferencias, orienta retiros de meditación e imparte iniciaciones en la Argentina, precisamente en Rosario, Buenos Aires, Córdoba y Tandil.
—Un maestro como usted, cuando visita lugares de Occidente, ¿siente que debe necesariamente insistir sobre la necesidad de sentarse a meditar?
— Por supuesto, es necesario realizar no sólo meditación sino otros tipos de práctica como visualizaciones, mantras... Todas son importantes pero sí, en especial la meditación.
— ¿Occidentales y orientales somos distintos? ¿Cómo puede ser que de este lado del mundo nos cueste tanto?
—Hay diferencias.
En Occidente se habla demasiado, se piensa demasiado. Todos están apurados y ocupados (se sonríe). En el Tíbet y en India todo es más calmo, y de esa manera se puede hacer más práctica de vida religiosa. Ustedes llevan una vida con más ocupaciones, quizá no estén tan interesados en estos temas. En países occidentales el "dharma" (enseñanzas para la vida diaria) es hablar; sólo les interesa hablar y escuchar, y normalmente esto no es suficiente.
— Aquí también puede entrar a jugar la cuestión material. Todos estamos ocupados en las obligaciones diarias para mantener una casa, una familia, el confort o a veces el mismo trabajo. Y también hay que decirlo, amplias franjas de China y de India parecen correr cada vez más en esa dirección.
— Tienen más obstáculos para el "dharma", es verdad. Los cambios en Occidente son más rápidos a causa del gran materialismo presente, demasiado materialismo. Ustedes tienen muchas cosas que hacer y que cumplir, y esto, para la parte religiosa, es un obstáculo. En el Tíbet y en India los cambios son más lentos. Las sociedades están cambiando, sí, pero más lentamente.
— ¿Es indefectible la ley del karma? ¿Se salda todo en esta vida, pagamos por las acciones malas y recibimos gracia por las buenas?
— Lo primero que hay que decir es que es posible reducir el mal karma devenido de nuestras acciones. ¡Pero es una tarea exigente! Se necesita mucha práctica (sonríe). Aquellos maestros que viven en las montañas que llevan una vida de celibato, comiendo poco, durmiendo sólo lo necesario, enfocando su vida en la práctica de la bondad y la meditación, pueden obtener la Iluminación. Es más difícil si nos la pasamos hablando, riendo, disfrutando, paseando. En una semana, en diez o quince minutos de práctica, es imposible deshacerse del mal karma. Tienes que ser muy fuerte.
— La teoría de la reencarnación del budismo asegura que llevando una vida "decente" nos ganamos otra mejor en el futuro y para ello hay que hacer méritos...
— Sí, sí, eso es enfocar la idea del budismo. No importa mucho esta vida, en el futuro necesariamente vamos a tenemos una mejor. Aspiramos a ello. Esta vida no es mucho más, ya tenemos una buena vida, tenemos que pensar en una mejor próxima y hacer méritos mediante la práctica.
— El Dalai Lama, líder del budismo universal, deslizó que quizá luego de él no habrá un próximo dalai. ¿Podrá ocurrir así, le preocupa en todo caso?
— No sé mucho sobre el Dalai Lama. Yo mismo —y en mi monasterio— no estoy preocupados por el Dalai Lama. No es demasiado de mi incumbencia. No me parece que este sea el último Dalai Lama. Alguien vendrá. Esa es mi idea, pero no lo sé.
— ¿Siguen ustedes preocupados y sintiendo la persecución china? ¿Un occidental que simpatice con el budismo debe enarbolar la bandera de "libertad al Tíbet"?
—No sé lo que la gente del Tíbet hoy piensa, espera y busca. Yo soy un monje y un monje debe preocuparse por su interior. No fue la ciudadanía china sino algún líder político chino el que le hizo mucho daño al Tíbet. A nadie le gusta eso, a los chinos no le gusta eso ni tampoco a mí. Tenemos que aguardar en el futuro qué va a pasar allí. Tenemos que esperar nuestro karma. No puedo predecir que va a ocurrir esto o lo otro: todo depende de nuestro karma.
— En anteriores disertaciones creo que usted mencionó que casi no tiene pertenencias, y que lleva por su vida no más de 20 objetos. ¿Es realmente así?
—Un monje debiera vivir así, pero no es mi caso. Yo debo tener cien cosas...Usted lo puede ver (señala su celular, su vestimenta, estampitas y sahumerios que tiene enfrente). Aquí nomás, en este departamento, debe haber más de cuarenta cosas. Si usted vive en un monasterio en las montañas es muy fácil vivir así y confortablemente, no tenemos problemas. Pero yo viajo por todo el mundo llevando las ideas del budismo. Luego, debo cuidar mi salud, necesito mis medicamentos. En mi monasterio tengo 200 monjes sobre los cuales debo cuidar su educación, su salud, y no es posible tener tan pocas cosas, necesariamente debe haber más de veinte...
— El común de la gente cree que muchos de los sacerdotes católicos "pecan" y tienen sexo más allá de lo que les impone la religión. La pregunta es ¿se puede ser célibe a lo largo de una vida?
— En el budismo tibetano tenemos diferentes niveles de práctica. En la tradición theravada hay total abandono de posesión de cosas y los monjes mantienen ese voto. En el budismo tibetano cuando algunos cambian de idea regresan a la ciudad y vuelven a ser personas "normales", vuelven a tener familia, hijos. Pero obviamente deben abandonar sus votos. Mientras estamos en el monasterio no podemos hacer esas cosas.
—¿Qué conflicto puede acarrear en la vida de un monje tener sexo?
— Eso es morboso, malo. Romper los votos es quebrar el compromiso con Buda, eso es muy malo. La gente que lo hace ya no puede vivir en el monasterio.
—Muchos maestros dicen que uno necesita un adversario para desarrollar paciencia y fortaleza. ¿El enemigo chino no ha hecho que el budismo tibetano haya sido lo suficientemente fuerte para trascender al mundo?
—Es que no tiene este problema todo el budismo, sólo el budismo tibetano. Tailandia, Birmania, Sri Lanka... esos países no tienen problemas con los chinos. Pero el budismo tibetano sí, y usted verá, la mayoría de los practicantes budistas tibetanos son más felices. Si va a India, Nepal, hay muchos monjes budistas que están siempre muy felices. Esa práctica ayuda mucho. Considerando lo que los chinos hicieron en el Tíbet se podría pensar que no debería haber gente feliz. Pero lucen felices, sonriendo, haciendo chistes, riéndose, cantando, disfrutando de la vida. Son muy fuertes y esforzados practicantes porque esa es la enseñanza de Buda. Ellos entendieron lo que es la vida, lo que es la impermanencia, cómo puede cambiar nuestra vida practicando el dharma. Esto es muy fácil de entender y lo podemos ver.
—Mencionó otro de los conceptos del budismo, la "impermanencia". Las cosas cambian, pero tendemos a asumir que son para siempre. ¿Por eso sufrimos con las pérdidas? ¿Debemos esforzarnos para asimilarlo?
—A la gente le gusta la impermanencia porque siempre está buscando algo nuevo. ¿Ve esto? Todos los meses quieren cambiar el modelo de celular, todos lo compran, no importa cuánto cueste. La compañía produce nuevas cosas, porque eso es la impermanencia. Los supermercados todos los meses tienen nuevos artículos. También a los argentinos y occidentales les gusta cambiar, tener nuevo novio, nueva novia... en los 25 años en que he venido veo como les gusta cambiar. Son felices cambiando, no hay problema. Pero hay una cosa que no les gusta cambiar: no les gusta avejentarse (se ríe). Se pintan el cabello, maquillan su cara, tratan de hacerse cirugías...
—El Dalai Lama promueve el diálogo interreligioso y por eso fue a tocar las puertas del Vaticano. El Papa Francisco no lo ha recibido (todavía no hubo un encuentro entre ambos) porque considera, en apariencia, que el budismo no es una religión como lo es el judaísmo o la religión musulmana con cuyos líderes hizo un recordado encuentro.
—Puede decirse que el budismo no es una religión, que el budismo es una ciencia de la mente. Puedes decir eso porque en definitiva siempre estamos buscando la verdad. Los científicos también están buscando la verdad, pero los científicos buscan la verdad en los objetos de afuera, en los laboratorios, probando cosas, mientras que el budismo busca la verdad en el interior de la mente, meditando y buscando cuál es la naturaleza de cada fenómeno, como es dentro suyo. Podemos decir que el budismo es una ciencia de la mente más que una religión, sí. Ahora, en todo el mundo, la gente dice que el budismo es una religión, todos lo dicen, ya no podemos parar eso. Se ha hecho popular. Y el budismo es amigo de todas las religiones, aceptamos todas las religiones. Verás que el Dalai Lama va a diferentes países y se encuentra con todos los maestros religiosos. El actual Papa rechazó encontrarse con el Dalai Lama, pero se encontró con todos los líderes religiosos, excepto el Dalai Lama. Somos todos hermanos...el budismo acepta a todos en un gran abrazo y el Dalai Lama también acepta a todos en un gran abrazo. Pero hay gente con mente muy estrecha, no aceptan el budismo tibetano o el budismo. Pero no importa, no es necesario que todos lo acepten, si no les gusta, son libres. Pero desde el punto de vista del budismo, nosotros respetamos todas las religiones. Aún en el altar de mi monasterio tengo una imagen de la Virgen María y considero que Jesús es un gran Maestro, Jesús es un gran "bodhisattva" (un ser iluminado). Nosotros somos amigos de todas las religiones, nosotros no tenemos enemigos. Nosotros no tenemos en nuestro interior ningún odio. Yo odio mi ignorancia, no a otra persona. Puedo decir orgullosamente que el budismo es la mejor religión en cuanto a amistad. Aún el Dalai Lama dice que los chinos son nuestros hermanos. A ellos les gusta el Dalai Lama. También ellos vienen a Dharamasala a escuchar las enseñanzas del Dalai Lama. Pero algunos políticos de mente muy estrecha dividen a las religiones en diferentes partes, entonces eso es problema de ellos, no mi problema.
—¿Cuál de todos los preceptos y tratados de la mente de Buda es el que más lo inspira?
— De las 84.000 enseñanzas de Buda, todas son relevantes, pero se debe tomar una para practicarla diariamente y lo que yo tomo es la meditación, la observación de la mente. Eso es lo más importante.

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