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Domingo 03 de Septiembre de 2017

"El Incucai no es todo lo federal que debe ser"

Lo dijo el cardiólogo José Luis Sgrosso, recientemente distinguido por la legislatura de Santa Fe. Cuáles son los reclamos. Por qué cree que falta voluntad política para alcanzar mejores estándares en esta área.

La Cámara de Diputados de Santa Fe entregó la semana pasada una distinción para realzar el trabajo de médicos de la provincia en el área de trasplantes de órganos. José Luis Sgrosso, médico cardiólogo, jefe del Departamento de Trasplantes del Sanatorio Parque, ex profesor de cirugía torácica y cardiovascular en la Universidad Nacional de Rosario, fue uno de los homenajeados. El reconocimiento fue impulsado por asociaciones de pacientes.

En diálogo con Más, Sgrosso dijo que la distinción pública fue una "muy grata sorpresa" que lo emocionó "sobremanera". Y agregó: "No lo tomo a nivel personal sino a nivel de equipo e institución ya que el trabajo conjunto es pilar de nuestra tarea diaria en una disciplina pesada y difícil y a veces poco comprendida. Es importante porque ayuda a poner en discusión la problemática trasplantológica, que es particularmente compleja".
El médico alertó sobre algunas de las trabas que aún existen para lograr que la mayoría de las personas en lista de espera puedan llegar al trasplante que les salve la vida. "Tenemos que convencer a las autoridades de que el trasplante es una política de salud. Es bien sabido que, aparte de la faz humana indiscutible de una mejor calidad de vida para la persona y su familia, es mucho más costoso mantener un paciente renal crónico en diálisis que trasplantarlo".
Sgrosso no dejó pasar la oportunidad para hacer un cuestionamiento sobre la falta de federalismo que a su entender existe por parte del organismo central que se ocupa de coordinar los trasplantes en la Argentina, el Incucai. "Existe desigualdad entre los pacientes inscriptos en listas de espera en equipos del interior del país (localización del mayor número de trasplantes y sobre todo de donantes en la Argentina) que los inscriptos en Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde la infraestructura de transporte de los órganos, sobre todo aérea, está muy facilitada. En este sentido, como en otros, las políticas del Incucai no han sido todo lo federales que debieran ser. Todo en el interior nos cuesta mucho más esfuerzo".
El profesional dirige la institución donde se practicó el primer trasplante renal en la provincia en el año 1971, el primer trasplante cardíaco en 1990 y el primero renopancreático en 2012. "Evidentemente los resultados han mejorado notablemente en los últimos años, sobre todo en lo referido a la sobrevida de los pacientes y de los órganos injertados, y particularmente en la calidad de vida postrasplante. Los trasplantólogos siempre soñamos con vencer nuestros principales escollos, que son el rechazo y las complicaciones inherentes a las drogas que usamos para evitar ese rechazo, y poco a poco se va logrando eso en base a la investigación y el trabajo clínico", aseveró el cardiólogo.
Destacó además que en los últimos años en el mundo se produjeron grandes avances en la incorporación de los llamados "donantes marginales", que son donantes que antes no se consideraban por edad avanzada o patologías preexistentes, a los que se sumaron los donantes a corazón parado "que contribuyen a aumentar significativamente el pool de órganos".
Sgrosso explicó que, además, "asistimos al progreso en las soluciones de preservación de los órganos y sobre todo en las nuevas medicaciones para tratar el rechazo, así como en los avances tecnológicos de los aparatos de asistencia tanto respiratorios como cardíacos para los pacientes críticos en espera de órganos intratorácicos", por lo que el panorama es alentador.
"Nos encaminamos seguramente a cuatro grandes logros: el primero es hacia la llamada tolerancia, es decir a la ausencia de rechazo sin medicación e inducida por la administración temporaria de drogas que induzcan dicha tolerancia. Por otra parte, los órganos artificiales —cuya tecnología avanza día a día— abren un escenario muy optimista. En tercer lugar, la fabricación de órganos y tejidos a partir de células especiales (stem cells, totipotenciales o células específicas de un órgano determinado) a través de procedimientos especiales como las impresoras 3D. Y en cuarto lugar, la producción de animales transgénicos con órganos compatibles con la especie humana".
Sgrosso resaltó que hay que apostar a una mayor cantidad de donantes y contar con un "adecuado presupuesto no sólo para la prestación sino también para adquisición de nueva tecnología" para, de esa manera, ver en un futuro cercano mejoras aún más notables.

El contexto

"Los resultados de los trasplantes en Argentina están muy cerca de ser equivalentes a los del resto del mundo. Necesitamos que haya la suficiente oferta de órganos para que los pacientes afectados de un daño orgánico terminal puedan llegar antes a trasplantarse. Urge achicar los tiempos en lista de espera. Toda prolongación de dicho tiempo atenta contra los buenos resultados y predispone a la falla de otros órganos", manifestó Sgrosso, quien pidió que el Incucai "tenga una política más federal ya que se advierte desigualdad entre el interior del país y la centralidad porteña". Por otra parte, dijo, "la nuestra es un disciplina que exige un enorme esfuerzo y que está mal paga en nuestro país, por eso es que es muy difícil conseguir el adecuado recurso humano para practicarla".
Conocedor profundo de este campo de la medicina, Sgrosso dijo que en realidad no es tan complicado revertir las trabas existentes, que sólo falta voluntad política. "Aparte de disminuir los tiempos de espera se debe instrumentar una fuerte y efectiva política para promover la donación: sin donantes no hay trasplante. Y proveer las mejores soluciones de preservación de órganos, además de otros importantísimos métodos como contar con bombas de perfusión y contenedores adecuados para el transporte en frío y la infraestructura necesaria para reducir al mínimo los tiempos en que un órgano es retirado del donante y colocado en el receptor".
El cardiólogo remarcó: "Hay que establecer un programa de donantes a corazón parado, ya establecido en los países desarrollados, para lo cual se debe tener la tecnología necesaria. A todas estas propuestas debe implementarlas el Incucai".
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La vida el día después

José Luis Sgrosso dirige un nutrido equipo de profesionales tanto en el área de trasplante cardíaco como renal y renopancreático. El grupo de trabajo está integrado por los médicos Carlos Poy y María Cristina Vázquez, que tienen funciones de subjefes, y los especialistas Fabián Diez, Ricardo Pereyra, Sebastián Rodríguez, Vanina Barranco y Carlos Lovesio (en recuperación).
Conocedor de este campo desde hace muchos años, afirmó que la vida postrasplante "es hoy de una calidad muy superior a la que tiene el paciente antes de someterse a esta práctica. En las últimas décadas no sólo se ha incrementado la sobrevida de los pacientes y de los órganos injertados sino que mejoró sustancialmente la calidad de vida y se disminuyeron notablemente los efectos adversos de las drogas antirrechazo".
Sobre los miedos que persisten y que, humanamente invaden a muchos de los pacientes, el médico remarcó: "Hay temor a lo desconocido o mal conocido, como ser el rechazo o las complicaciones inherentes al trasplante. Pero todo esto se vence con una adecuada información pública sobre lo que es el trasplante y una asistencia psicológica especializada", enfatizó.
"El trasplante —dijo Sgrosso— es como un viaje en tres etapas. El pre trasplante, el trasplante y el pos trasplante. Todas ellas deben ser transitadas con convencimiento, adherencia al tratamiento y excelencia del equipo médico que lo trata".
El profesional quiso destacar, sobre todo, el rol del donante. "Hay un protagonista fundamental en esto. Es alguien que nunca pudo ni podrá estar presente en ningún homenaje o distinción y es el que, sin embargo, dio todo y no pidió nada. Me refiero al donante fallecido que por voluntad propia o de sus familiares hace posible la inmensa mayoría de los trasplantes. Vaya para él y ella mi homenaje".
"Después de nuestra muerte nuestro cuerpo ya no nos pertenece", mencionó Sgrosso, y citó a Borges: "Sólo podemos dar lo que ya hemos dado. Sólo podemos dar lo que ya es del otro".

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