mas
Domingo 26 de Febrero de 2017

Eco, el insustituible

Un año atrás decía adiós uno de los pensadores más originales y agudos del siglo veinte. Umberto Eco supo combinar el rigor del científico con la honda sencillez del humanista.

Un año pasó desde la muerte del filósofo, escritor, profesor y semiólogo italiano Umberto Eco. No era partidario de las adulaciones ni elogios, y muy por el contrario y como última petición, solicitó que no sean organizados homenajes académicos ni congresos en recuerdo de su persona. Su familia, siempre cercana y afectuosa, hizo circular desde Italia el pedido de guardar silencio. Recuerdo lo huidizo que estuvo cuando, en junio de 2015 y luego de dos jornadas de repaso intenso por su Tratado de semiótica general —obra que cumplía 40 años—, estudiantes y profesores intentaron retratarlo y él escapaba por las calles de Bolonia lejos de los flashes. Difícil tarea, porque de sombrero y bastón, grandes anteojos, cigarro (ya no fumaba, pero lo mascaba para sentir el sabor), de camisa, chaleco y saco impecables, era imposible no sentir la presencia de Eco, aun a sala llena y él sentado entre el público. Pero por sobre todas las cosas, lo que nunca pasó desapercibido fueron sus comentarios sobre los medios, internet, las redes sociales, Berlusconi y la política italiana, Dios y las religiones, el fútbol y hasta Borges. Con lucidez, inteligencia e ironía, los últimos años de su vida —murió a los 84 años, el 19 de febrero de 2016— Eco se dedicó a escribir columnas para distintos medios y sobre temáticas propias del siglo XXI. Es que fue un estudioso infinito, brillante: comenzó de joven con la Edad Media, continuó con sus ensayos sobre lingüística y filosofía que lo llevaron a ser uno de los fundadores de la semiótica en los años sesenta y nunca dejó de ser un curioso académico analista del cambiante mundo que lo rodeaba. De eso se trata su último libro, De la estupidez a la locura (Lumen, 2016), que reúne esos valiosos y aggiornadísimos artículos con impronta periodística sobre temas de actualidad. Eco reflexiona con la misma sagacidad sobre Twitter y Facebook, sobre la "sociedad líquida", el individualismo imperante, la política y los políticos y demás problemáticas del presente. Difícil resulta entonces la tarea de guardar silencio y dejar pasar esta fecha como si fuera una más. Se suman a esta tarea de homenajearlo Lucrecia Escudero Castagnino, licenciada en letras de la UNR que actualmente reside en París, donde es directora de la Licenciatura Profesional de Comunicación en la Universidad de Lille y dirige la revista latinoamericana de semiótica DeSignis; Carlos Scolari, licenciado en comunicación de la UNR y profesor en la Universitat Pompeu Fabra en Barcelona, además de un referente en comunicación, medios y nuevas tecnologías, y Daniel Briguet, licenciado en comunicación social de la UNR, periodista, escritor y profesor titular de Utopías Tecnológicas en la Facultad de Comunicación Social de Rosario.


Edición general: Sebastián Riestra.

Editora Ciencia y Salud: Florencia O'Keeffe. Sociedad: María Laura Favarel. foto DE TAPA: Marcelo Bustamante.

Edición fotográfica: Ángel Amaya. Diseño y diagramación: Esteban Figna, Enrique Figna y Fabiana Colovini.

Comentarios