mas
Sábado 31 de Diciembre de 2016

Diálogos en el Salón

El evento más tradicional del arte contemporáneo en la ciudad se trasladó desde el Museo Castagnino al Macro. Renovado y con atractivos cambios, ofreció una instancia de charla abierta con los jurados. El primer premio fue para una obra de Diego Vergara, en la que para muchos fue una decisión sorpresiva.

Hace un par de semanas, el 16 de diciembre, se definieron los premios del LXX Salón Nacional Rosario. Al cambio de sede —pasó del Castagnino al Macro—, junto a que el público pudiera votar por primera vez, la aceptación de obras efímeras, como teatro e incluso una intervención artística desde internet, se sumó un diálogo con el jurado antes del anuncio de los elegidos. Un Salón con mucha historia que pretende seguir marcando huella en la escena del arte local.

Fueron variados los cambios que trajo este salón y también hubo sorpresas, según admitieron los propios miembros del jurado de premiación durante el diálogo abierto realizado en un improvisado living en la explanada de ingreso al Macro, junto al río.

Es que este año por primera vez el tradicional Salón que se desarrollaba en el Museo Castagnino se trasladó al museo de Oroño y el río. Un giro en la historia del tradicional evento que, evidentemente, busca dotar de nuevas significaciones a las obras que se presentan. Con una disposición absolutamente diferente, la muestra ahora se recorre a través de los distintos pisos del ex silo. Lo heterogéneo ya no queda dispuesto en las amplias galerías del museo de Oroño y Pellegrini. Ahora pequeñas salas reciben obras que buscan contagiarse y separarse a la vez.

El primer premio fue para Pintura evocativa Nº 1 y Pintura evocativa Nº 2, de Diego Vergara. La distinción fue otorgada por el Ministerio de Innovación y Cultura de la Provincia de Santa Fe y la empresa Fundar, consiste en 90 mil pesos y es adquisición. Para muchos una decisión sorpresiva, ya que se trata de pintura, una disciplina artística que, aunque siempre presente, no aparece como elegida en la escena contemporánea.

En segundo lugar, también con características de adquisición y otorgado por la Municipalidad de Rosario, se ubicó Estrellas y soles, de Erica Bohm, con 40 mil pesos.

La cabeza tenía cuerpo, de Jazmín Saidman, con 17 mil pesos a cargo de la Fundación Castagnino, fue elegida como Premio Estímulo para artistas emergentes.

En la premiación también se anunciaron las menciones para El canto idiota, de Bruno Gruppalli; Serie A, de Mimí Laquidara, y See/through I, de Estefanía Landesmann.

A la vez, Serie A, de Mimí Laquidara, también resultó ser la obra favorita de los visitantes que pudieron expresar su preferencia a través de una urna instalada en la planta baja del Macro. Unas 600 personas eligieron su obra favorita.


Cambios antes,

durante y después

Luego de un proceso de recepción y selección de obras que también fue foco de modificaciones, llegaron a este Salón 34 propuestas, de un total de unas 500 carpetas/proyectos presentados.

Para este salón se ideó un nuevo sistema de presentación de obra. Primero la mirada se corrió más hacia la presentación de proyectos que a la de obra en sí. Los materiales estuvieron disponibles vía web para el jurado de selección, característica que permitió revisarlos y analizarlos con más profundidad. Luego llegó la puesta en común y la discusión para elaborar la lista de las 34 propuestas.

De todas maneras, y sin invalidar tal ventaja, la crítica Graciela Speranza, que integró los jurados de selección y el de premiación, indicó durante el diálogo previo a que se conocieran los premiados que "la experiencia de encontrarse con la obra viva es irreemplazable".

"Hoy por hoy estamos muy acostumbrados a ver arte en imágenes —dijo Speranza—. De hecho, siendo un país muy al sur de América del Sur mucho del arte del mundo que consumimos es a través de internet. Pero vuelve a sorprender comprobar que la experiencia física directa del arte es otra. De hecho, para mí, con mis apuntes sobre aquellas carpetas (los proyectos seleccionados), muchos se modificaron sensiblemente frente a las obras vivas en el lugar".

Speranza destacó que el acceso directo a la obra "no es para reivindicar el aura benjaminiana de un modo conservador pero sí para recordar que esa fue una sorpresa. Es decir, que la experiencia directa del arte es otra. Y en mi caso personal cambió el juicio de las obras".

Minutos antes, alguien del público preguntó al jurado si se habían encontrado con alguna sorpresa, de allí el señalamiento de la crítica.



Un diálogo picante

Sin dudas la intervención de Speranza ante el público, funcionarios, artistas y otros jurados fue central en el diálogo antes de la premiación. Y aunque con cuidado de no develar los que recibirían los premios —ese era el paso siguiente en la actividad—, brindó una suerte de justificación en torno a las decisiones tomadas.

"La cuestión del juicio y del valor en el arte contemporáneo es muy controvertida, con lo cual cualquier discusión sobre arte contemporáneo es bien interesante porque como todos sabemos es el momento del paradigma del no paradigma, el arte es lo que el artista quiere que sea el arte. De modo que en el momento de juntar las obras y de acordar criterios de valor, de juicios, hoy por hoy hay que redefinir esos parámetros, esa

s decisiones, y eso hace que las discusiones sean muy interesantes", explicó

Indicó como un logro que ese espíritu guió los intercambios de opiniones y valoró como positivo que se prestara especial atención "a algo que ayuda a pensar hoy en el valor de las obras de arte contemporáneo, que es tratar de pensar qué se propuso el artista y en qué medida, con mayor o menor rigor, llegó a aquello que se propuso, sea a través del medio expresivo que fuera".

Luego, y ya más sobre las obras que premió el jurado, rescató la "amplitud de medios", algo que "también es un rasgo del arte contemporáneo, donde prácticamente ya no hay medios específicos". Y esa característica, señaló Speranza, "parecería dejar a la pintura un poco al margen del arte contemporáneo y sin embargo no es así".

Sobre ese punto, atractivo por cierto, rescató que "sigue habiendo pintores que renuevan la pintura", como también "sigue habiendo escultores que renuevan la escultura. Eso apareció en la discusión y creo que estamos todos muy contentos de que esa diversidad de posibilidades que ofrece el arte contemporáneo en cuanto a lenguajes y medios está bastante bien representada en los premios".

Otro eje de discusión al momento de premiar fue no sólo si el proyecto cumplía con los trayectos de concepto, búsqueda, interés y resolución más o menos acabada de esa búsqueda, sino que también se consideró el carácter de adquisición de los premios, lo que hacía necesario juzgar las obras elegidas en relación a la colección del museo. Junto a ese criterio también se valoró la trayectoria de los artistas.

Detalló además que se discutió sobre "cuestiones en torno al arte conceptual". Y agregó: "A veces hay ideas que son potentes pero luego su realización no es muy satisfactoria, entonces la obra queda como a mitad de camino por cuestiones técnicas o de imaginación práctica. De modo que también sorprende cuando eso sucede, cuando sucede con economía, con decisión, con firmeza. Y eso también fue una sorpresa en artistas jóvenes. Ver eso reunido es muy estimulante. Hay un solo premio a artistas emergentes pero podría haber habido más".

A modo de cierre de la valiosa experiencia de diálogo público con el jurado, Marcela Römer, directora del Museo Castagnino+macro y también jurado de premiación, recordó que mientras los distintos participantes de la actividad explican sus razones, ella pensó en la cantidad de discusiones que giraron en torno al Salón durante los últimos años. Es más, habló de cuestionamientos que hasta llevaron a evaluar la posibilidad de dejar de hacerlo. Sin embargo, se fue modificando, buscando distintos perfiles, mutando. "Pero además nos encanta dar los premios, me parece que es un incentivo buenísimo, porque los artistas después siguen produciendo, es un incentivo. Acá en Rosario hicimos de todo, modificarlo, convertirlo en multidisciplinario, con obras efímeras, ahora cambiamos de sede. Lo que nos interesa, y para eso nos tienen que ayudar los artistas y el público, es repensar esta idea, porque estamos repensando el campo contemproráneo", destacó.


El LXX Salón Nacional Rosario se puede visitar de jueves a martes (miércoles cerrado) de 17 a 21, en el Museo Macro (Oroño y el río). Permanecerá cerrado hoy y mañana.

Biografía

Diego Vergara nació en San Lorenzo, el 9 de enero de 1980. "El horario exacto fue a las ocho horas de la mañana. Todo esto me ubica bajo el signo de Capricornio, signo de la tierra y regido por el planeta Saturno. Parecen datos menores pero para mí no lo son", dice en el sitio http://boladenieve.org.ar, que da cuenta de su perfil personal y artístico.

Cursó sus estudios primarios y secundarios en la ciudad antes mencionada. "Mi primer acercamiento artístico fue espiando a mis hermanos mientras dibujaban o pintaban. Ellos asistían a un pequeño taller, yo no. Por decisión propia prefería mirar silenciosamente. A decir verdad aprendí a dibujar copiando imágenes de diversos libros que aún preservo y que son parte de mi actual producción", cuenta el ganador del Primer Premio en el Salón Nacional Rosario.

En 1998 comenzó a cursar la la licenciatura en Bellas Artes en la Universidad Nacional de Rosario hasta 2002. Luego, en 2004, rindió su tesis. "Fue muy importante dentro de la producción personal. A partir de aquí me animé a dedicarme de manera más activa al arte. En 2005 conocí la obra de Sebastián Pinciroli y comencé a estudiar pintura en su taller", detalla. También asistió, entre otros cursos, al workshop El Levante, coordinado por Mauro Machado, Graciela Carnevale, Lorena Cardona y Luján Castellani.


Algunas participaciones suyas fueron en:


• Salón Nacional del Museo Castagnino. Rosario. 2005.

• Periférica arte de base, Centro Cultural Borges. Buenos Aires. 2005 y 2006.

• Taller abierto El Levante. Rosario. 2005 y 2006.

• Trama: proyecto de diálogos entre artistas en red.

• Diferentes participaciones en el Espacio de arte Rivoire, Galería Pasaje Pam. Rosario. 2006.

• Recientemente expuso en Gabelich Contemporáneo.

Comentarios