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Domingo 24 de Julio de 2016

Cómo prevenir enfermedades en el recién nacido

Los factores clave para fortalecer el intestino del bebé. Cólicos, reflujo y alergias son los problemas más frecuentes. Cómo tratarlos.

El intestino es el órgano inmune más importante del organismo. Si su flora está bien constituida, potencia, evita y hasta retrasa el desarrollo de enfermedades hereditarias, autoinmunes o inflamatorias como por ejemplo la celiaquía o la diabetes. De allí la importancia de que el intestino se fortalezca apenas nace el bebé.

El parto vaginal —que debe elegirse siempre que no corra riesgo de vida la madre o el bebé— y la lactancia materna son los dos ingredientes que harán que el sistema digestivo de ese niño se desarrolle sanamente. Además le darán herramientas para el resto de su vida.

La pediatra y gastroenteróloga Silvina Balbarrey explicó a Más que el intestino "tiene una función que denominamos segundo cerebro porque es un sistema que modula la respuesta del individuo, interviene en el humor, las emociones, en la sensación de saciedad, en el placer y existe una fuerte relación con la salud de otros órganos".

Desde que nace

Ni bien nace el bebé, su intestino comienza a colonizarse de bacterias que lo harán fuerte para tolerar los alimentos. "Está comprobado que si el niño nace por parto natural, su intestino se va a colonizar con las mejores bacterias, como los lactobacilos que tiene la mamá en su vagina, y se desarrollará el mejor tipo de inmunidad, lo que le permitirá tolerar todo tipo de alimentos en su vida. Pero cuando nace por cesárea —en esto creo que hay que hacer hincapié en que debe estar siempre indicada por el médico— se produce una colonización de bacterias en el intestino del bebé que provienen de la piel de la mamá, que curiosamente predisponen a infecciones más serias intestinales, como por ejemplo la enterocolitis de los recién nacidos", explicó.

Para mejorar la flora o microbiota del intestino del bebé que nació por cesárea la única receta es amamantarlo. "La leche materna es la mejor leche que puede existir", afirmó la pediatra. Esta alimentación, tan natural, despierta la inmunidad en el intestino y la tolerancia ante los procesos inflamatorios, es decir, que el niño pueda ir aceptando lo que va a ir ingiriendo", manifestó.

En este punto, Balbarrey indicó: "No es bueno usar indiscriminadamente los antibióticos porque predisponen a otras enfermedades, ni darle al bebé inhibidores de ácido como la ranitidina si no es por indicación médica". Algunas madres piensan que pueden calmar el reflujo o los cólicos del bebé con este tipo de medicación pero no es así.

Cólicos y reflujo

Balbarrey aseguró que durante los primeros meses de vida el reflujo, o vómitos aislados son algo "normal y no necesitan medicación". Explicó que la diarrea tiene mucha relación con la lactancia del bebé. "Si está alimentado a pecho, el niño está protegido de muchas infecciones sobre todo gastrointestinales. En cambio, el pequeño que se alimenta a fórmula no recibe la misma protección para las infecciones y esto ocurre porque hay una inmadurez en el aparato digestivo, que dura por lo menos hasta los dos años", señaló.

La médica insistió en la importancia de la lactancia materna que se recomienda hasta los dos años de vida, pero lo más importante es asegurarla durante el primer año, y lo imprescindible es durante los seis primeros meses. Luego se irá complementando con otros alimentos semi sólidos. "No existe un alimento más perfecto que la leche materna", subrayó.

En cuanto a los cólicos es importante saber que "en los primeros meses de vida todos los bebés tienen cólicos. El típico cólico es el de la tardecita y el de la noche y dura dos o tres horas y es cuando el bebé llora, retuerce las piernitas o se pone colorado. Eso va a suceder, hagamos lo que hagamos hasta el cuarto mes", señaló intentando brindar tranquilidad a las mamás.

Agregó que los masajes y las técnicas de relajación de los bebés los alivian, pero son importantes practicarlas antes de que lleguen los cólicos y no en el momento de crisis. "Ahí la mamá y el papá deben intentar calmarse y saber que es normal".

Los bebés que tienen menos cólicos son los que consumen pecho, y su mamá tiene una dieta adecuada. Por ejemplo, no es bueno que la madre ingiera muchos dulces durante los primeros meses porque al bebé le cuesta mucho degradar los hidratos de carbono. Lo mismo sucede con los lácteos. Si la mamá los consume en gran cantidad el niño tendrá más cólicos", pero insistió en que los cólicos son normales.

En cambio, señaló que no es normal que el niño llore a los gritos desde que se despierta hasta que se duerme. En ese caso hay que consultar al pediatra, porque una de las posibilidades es que tenga intolerancia a una proteína de leche de vaca que toma la mamá. Esto sucede en una frecuencia de 6 al 8 por ciento de los nacidos vivos. "También es importante cómo está la mamá, si está muy ansiosa, intranquila y cansada, si tiene apoyo para llevar la situación", agregó.

Mitos de la leche

Hay mujeres que piensan que su leche no es buena. "Esto es falso", descartó de plano la médica. Otro de los prejuicios que existe entre las madres es el de pensar que su leche no le alcanza al bebé. La pediatra dijo que la leche materna aumenta si el bebé succiona. "Esa succión es el mejor estímulo y es inmediato, por eso no es lo mismo sacarse la leche que darle de mamar. En esta situación el bebé estimula la producción de leche", explicó.

Otro error muy común es pensar que el niño tiene intolerancia a la lactosa. "Puede tener intolerancia a una proteína de la leche de vaca", aclaró. Y en ese caso las mamás deben dejar de consumir lácteos, pero seguir alimentando a su bebé con la teta, porque de este modo le están dando lactasa al bebé, que si no la recibe será intolerante a la lactosa durante el resto de su vida.

La alarma debe prenderse si el bebé tiene deposiciones alteradas, presenta moco o sangre en la materia fecal. Allí se debe consultar al médico.

Y reiteró que para que el aparato digestivo de un bebé crezca sano y fuerte no hay nada mejor que la leche materna.

Consejo

Toda madre debe hacerse la serología en los últimos tres meses de embarazo porque se pueden tomar medidas ni bien nace el bebé para que no se enferme. También debe realizarse el cultivo de flujo vaginal o anal porque si tiene algún microorganismo que puede enfermar, y no es tratado, el bebé se puede infectar y puede llegar a ser grave.


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