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Sábado 10 de Octubre de 2015

Más educación sexual integral

Los docentes valoran la formación del programa ESI. Los ejes de género siguen siendo un desafío.

Dos de cada tres educadores le otorgan “mucha importancia” a la Educación Sexual Integral (ESI) y el 29 % la considera de “bastante importancia”. La mayoría coincide en que la incorporación de los contenidos de ESI a la educación diaria transformó de manera positiva las actividades del aula y directores, docentes y estudiantes demandan con bastante frecuencia tratar estas temáticas. Estas son algunas de las conclusiones de la investigación “La Educación Sexual Integral en la Argentina: Balances y desafíos de la implementación de la ley (2008-2015)”, presentada la semana por el Ministerio de Educación de la Nación. Los temas más desafiantes siguen siendo los vinculados con los ejes de género y la diversidad sexual.
  La evaluación de la aplicación de este programa abarcó escuelas públicas y privadas de todo el país, y analiza el impacto desde la implementación del programa en 2008 hasta la actualidad. La ley de ESI 26.150 fue aprobada en 2006, dos años más tarde se acordó un programa con lineamientos de trabajo para los distintos niveles del sistema educativo. En otras palabras, qué enseñar en jardín de infantes o en el secundario.
  La mayoría de los docentes encuestados afirma que es muy positiva esta educación, mientras un 50% de los docentes considera que la incorporación de los contenidos de la ESI cambió “bastante” su planificación del aula; un 10% asegura en que lo modificó “mucho”. Este fenómeno se da sin distinción de niveles educativos, aunque con una tendencia mayor en materias de ciencias naturales.
  Otro dato que se recoge del informe es que dos de cada tres encuestados reportan haber cambiado sus ideas sobre la educación sexual a partir de la capacitación ESI: el 75% de los directores y el 71% de los docentes manifiestan haber cambiado “mucho” y “bastante” sus concepciones iniciales. A su vez, se destaca el valor del proceso de formación implementado por el programa: la educación sexual pasa de ser representada como una dimensión acotada a las relaciones sexuales y al ámbito de lo privado, a ser considerada como un contenido curricular obligatorio desde una perspectiva integral ligada a los derechos de los educandos, la promoción de la igualdad de género, el respeto a la diversidad sexual, el cuidado del cuerpo y la valoración de la afectividad.
  La absoluta mayoría de directores y docentes (96% y 93% respectivamente) indicó que su institución dispone de los materiales del Programa ESI y, casi dos de cada tres, que tiene acceso a los materiales por internet. La mayoría tiene una valoración positiva sobre las actividades que proponen. De acuerdo con este trabajo, existe un gran compromiso entre directores y docentes con la capacitación que ofrece el plan de ESI y un alto grado de apropiación de sus conceptos y herramientas.

Desafíos. Entre las dificultades y resistencias que se registraron por parte de docentes y directivos, los ejes de género y diversidad sexual enfrentan en el ámbito escolar cuestionamientos de tipo ideológico y/o religioso, la naturalización de desigualdades y la ausencia de percepción de discriminación e inequidad, a pesar de la alta participación de las escuelas argentinas en relación a la campaña “Ni una menos” y el gran aporte de leyes como la de Matrimonio Igualitarios y la de Identidad de Género.
  El vínculo entre escuela-familia y el abordaje de los episodios vinculados a la sexualidad “que irrumpen en la escuela” se perfilan como los principales “desafíos” sobre los cuales las capacitaciones y el acompañamiento posterior deberían seguir profundizándose. La complejidad de los contenidos que se deben abordar en el nivel secundario desafía en mayor medida a los docentes, por lo que se requiere consolidar y ahondar la estrategia de capacitación en los próximos años.
  El estudio consiste en una investigación cualicuantitativa, realizada entre mayo de 2014 y abril de 2015, que analiza los alcances de la implementación de la propuesta de ESI y el grado de apropiación de los contenidos por parte de las escuelas de todo el país.
  “La Educación Sexual Integral para este ministerio fue una inversión integral de 170 millones de pesos. Todo lo que no es presupuesto, es ilusión”, expresó el ministro de Educación de la Nación, Alberto Sileoni, durante la presentación de la investigación. A su vez, señaló: “Como siempre decimos, el aula es un ámbito privilegiado para el abordaje de estos temas porque es el escenario de lo público. En el escenario de lo público no funcionan las creencias ni las percepciones, funcionan las normas. Es una tarea conjunta de todos los actores involucrados con la educación de nuestros niños y jóvenes: el Estado nacional, las gestiones provinciales, las comunidades y, por supuesto, las familias”. Y destacó que no era posible entender los esfuerzos en materia de ESI “sin la ley de Matrimonio Igualitario, sin la ley de Identidad de Género, con 90 mil compañeros y compañeras capacitados en diversas modalidades de 38 mil escuelas. No se puede entender sin el contexto de una sociedad que ha puesto los derechos en el centro de la escena”.
  Por su parte, la directora nacional del Programa ESI, Mirta Marina, consideró que todo lo que se avanzó en ESI en estos “es un mérito de un Gobierno nacional que promueve estos derechos y las leyes que los fortalecen. Y es mérito también de los gobiernos provinciales que generan las condiciones de posibilidad para que esto ocurra”.

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