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Sábado 17 de Agosto de 2013

Marihuana libre en Uruguay

Primer país que se encamina a legalizar la producción, comercialización y distribución de la droga.

Uruguay, un pequeño país que no supera los tres millones y medio de habitantes, se hizo conocido mundialmente hace unos días cuando sus diputados dieron media sanción a un proyecto que legaliza la marihuana y le otorga al Estado las facultades para producir, comercializar y distribuir la droga. Si bien otros países, como Holanda, han despenalizado el consumo de marihuana y son tolerantes en el comercio a baja escala, nunca nadie se había animado a tanto.

Uruguay podría convertirse en la primera nación del planeta en cambiar el paradigma en la lucha contra ese tipo de adicciones y acabar con gran parte del narcotráfico, que ya no tendría razón de existir, al menos en lo que a marihuana se refiere.

Con el apoyo del presidente José Mujica, la iniciativa debe pasar ahora por el Senado uruguayo para que se convierta en ley, cosa que no ocurrirá al menos hasta octubre próximo. Y para darle mayor legitimidad, Mujica anunció que piensa convocar a un referéndum popular.

Los analistas políticos orientales sostienen que a pesar de que el oficialismo en la Cámara alta tiene exactamente la mitad del cuerpo a su favor (15 sobre 30 senadores), el voto del vicepresidente de la Nación y titular de Senado, Danilo Astori, decidirá favorablemente la cuestión. A menos que quiera emular al ex vicepresidente argentino Julio Cobos y también emita un voto "no positivo".

El proyecto que acaban de aprobar los diputados uruguayos en una votación reñida establece reglas muy claras para que, como dijo el propio Mujica, la legalización de la marihuana no se convierta en "un viva la pepa".

El Estado uruguayo creará el Instituto de Regulación y Control del Cannabis (IRCCA), que dependerá del Ministerio de Salud Pública y regulará toda la actividad, desde la producción al expendio en farmacias. Los consumidores, mayores de 18 años, deberán registrarse, con protección de datos, y podrán comprar libremente marihuana. También se permitirá el autocultivo personal con un máximo de seis plantas y 480 gramos de cosecha por año. Lo mismo que el cultivo en clubes formados al efecto, con un mínimo de 15 socios y un máximo de 45 y 99 plantas como tope. La tenencia tolerada por individuo será de 40 gramos.

Pese a que aún ni siquiera está aprobada la ley, la Junta Nacional de Drogas de Uruguay anunció que las farmacias venderán el gramo de marihuana a 2,5 dólares "para que esté en línea con el mercado negro" y evitar "desviaciones de producto de un mercado a otro". Según datos oficiales del mismo organismo oficial, en Uruguay consumen marihuana diariamente unas 18.700 personas y otras 184.000 lo hicieron alguna vez en el último año. Un simple cálculo matemático arroja la magnitud del negocio y explica la proliferación de los grupos de delincuentes que trafican la droga.

Debate y confesión. A las pocas horas de aprobado el proyecto por los diputados estalló un debate internacional que llegó incluso a la ONU, cuyo Buró Internacional para el Control de los Narcóticos, con sede en Viena, dijo que Uruguay violará los tratados internacionales sobre el control de drogas si la ley se aprueba.

Fue el propio presidente Mujica quien salió a poner un manto de tranquilidad. "Nadie piense que con la reglamentación de esta ley se va a fomentar el consumo. Por el contrario, porque lo que está en juego es el corazón de mucha gente joven que mañana va a conducir el país", dijo.

El mandatario oriental, de 78 años, empleó hasta un tono de confesión: "Yo soy antiguo y viejo. He tenido el pecado de fumar y el vicio de fumar y algún trago también. Nunca en mi vida probé un porro (cigarrillo de marihuana), pero tengo que rejuvenecer las neuronas y darme cuenta de cuál es la vida de los muchachos, porque el consumo está allí, a las vueltas de las esquinas, y ha originado un mercado clandestino que por la clandestinidad tiene sus feroces reglas. Es un monopolio de mafiosos", reconoció.

Fin de un negocio. Más allá de todas las consideraciones éticas o de salud pública que se puedan argumentar a favor y en contra de legalizar la marihuana, si se aprueba la ley se reduciría sensiblemente las ganancias de una actividad que es la que genera más renta en todo el mundo. El consumidor habitual y dependiente de la droga podrá acceder a ella a través de los medios legales instituidos, sin necesidad de recurrir al mercado negro o a cometer un delito para obtener dinero con que comprarla. Si la adicción es grave, seguramente la reglamentación de la ley tendrá previsto tratamientos de rehabilitación.

Las bandas de narcotraficantes perderán clientes y eso contribuirá a que en el futuro el precio del gramo de marihuana sea cada vez menor.

Sin dudas, Uruguay será el campo de prueba para detectar si la legalización de la marihuana produce beneficios a los consumidores y a la sociedad. También será el punto de partida para un análisis más profundo sobre si es el camino correcto para enfrentar el consumo de drogas mucho más pesadas y dañinas, como la cocaína.

Delito y droga. Un gran porcentaje del incremento de la criminalidad en las últimas décadas está asociado con las bandas narcotraficantes y la adicción a las drogas. Además de preguntarnos ¿por qué la gente consume drogas? ¿qué cosas de la vida no puede enfrentar sin ellas? o ¿qué quiere tapar con la alucinación que producen?, es necesario abordar el fenómeno con el mismo coraje que lo hizo el presidente uruguayo.

Si trasladamos la situación a la Argentina, o a la provincia de Santa Fe, por qué no iniciar un análisis serio e interdisciplinario sobre el tema. No se conoce partido que lo haya propuesto en la última campaña política.

A primera vista, aunque sin ningún dato que lo respalde, la legalización de todas las drogas en el país acabaría con un alto porcentaje de la violencia. Las bandas dejarían de enfrentarse a los tiros por las calles, los adictos podrían ser tratados mientras el Estado les provee la droga y buena parte de las fuerzas de seguridad dejarían de ser tentadas a asociarse a un gran negocio donde la demanda está garantizada.

El consumidor dependiente de cocaína, por ejemplo, podría ser tratado en hospitales públicos y con profesionales que sigan su caso y determinen su necesidad de consumo, que le sería entregado tras iniciar su rehabilitación. Si con ese cambio copernicano y transparente en enfrentar las adicciones se logra ayudar al menos a una parte de los enfermos, la tarea estaría cumplida doblemente. Bajaría el crimen y habría menos adictos.

Nadie podría soñar con acabar totalmente el consumo, pero mucha agente que lo padece tendría la oportunidad de curarse sin la desesperación, causada por el síndrome de abstinencia, de tener que conseguir el dinero en forma imperativa y muchas veces violenta para comprar droga en el sórdido mercado ilegal.

Como una primera derivación de una posible legalización de las drogas surge la incertidumbre sobre el futuro de los narcotraficantes. ¿A qué actividad se dedicarían las bandas mafiosas que ahora comercializan droga si ya no sería rentable hacerlo porque el Estado monopolizaría la producción y distribución? ¿A una peor? Pensar en que también se regenerarán los narcotraficantes es entrar en el mundo de la fantasía. El problema podría ser similar a la mano de obra desocupada que quedó tras el fin de la dictadura y que tanto problema trajo a la democracia. ¿Entonces?

Urgente cambio. Uruguay puede comenzar a dar respuestas a estos interrogantes si en pocos meses comienza por legalizar la marihuana. Se propone encarar la problemática desde otro lugar, ya que las actuales políticas represivas no han dado resultado y la lucha contra el narcotráfico está casi perdida en todo el mundo. Su poder corruptor atraviesa gobiernos, fuerzas de seguridad e instituciones públicas o privadas.

Por eso, se impone una mirada distinta para el futuro con el objetivo puesto en las víctimas, que son los adictos. También en intentar proteger a la sociedad que sufre la violencia urbana que la droga genera.

Tal vez los uruguayos estén por dar una lección al mundo.

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