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Sábado 23 de Mayo de 2009

María Renée Candia: más y menos del cambio curricular

“Pasión, deseo, emoción, disfrute, alegría son condiciones necesarias en toda buena maestra”, dice la educadora María Renée Candia para referirse a qué define a una buena maestra jardinera. Ideas a las que suma el necesario compromiso con las infancias.

María Renée Candia es licenciada y profesoras en ciencias de la Educación (UNR), además profesora de educación preescolar. Actualmente es formadora de maestras jardineras en las Escuelas Normal Nº 1 y Nº 2 de Rosario.

Y además es coordinadora de la carrera del profesorado de educación inicial en el Normal Nº 2 y directora académica del postítulo de jardín maternal que se dicta en dicha institución.

Su extensa trayectoria la habilita para enumerar lo que considera algunas de las fortalezas y debilidades del nuevo plan de estudio para el profesorado de nivel inicial. Entre ellas rescata la incorporación de nuevas miradas y espacios como los de cuerpo y movimiento, y señala como una debilidad “la excesiva cantidad de contenidos”.

Si tuvieras que nombrar las principales fortalezas del nuevo plan de estudio para el nivel inicial, ¿cuáles serían?

Una fortaleza, que es innovadora, es la presencia de espacios donde el movimiento y el cuerpo ocupan un lugar central. El trabajo en torno a la disponibilidad corporal del docente desde la acción (y no desde la teoría) es clave en la formación de maestras jardineras. Un cuerpo que se mueve, que piensa, que reflexiona es también un cuerpo que enseña; un cuerpo es movimiento también es un cuerpo que aprende. En este sentido, se están por implementar talleres relacionados al movimiento y cuerpo, al teatro y la expresión corporal entre otros, dando un lugar importante a los diferentes lenguajes expresivos.
La inclusión de itinerarios por el mundo de la cultura también resultan innovadores, donde se le otorga un lugar relevante a las experiencias con manifestaciones culturales que las alumnas traen consigo (danza, teatro, tango, etc.) y si no han tenido estas oportunidades el ministerio de educación promoverá convenios con otras instituciones para que están experiencias se hagan extensivas para todo el alumnado.
La presencia de nuevos espacios curriculares que abordan problemáticas contemporáneas del nivel, y la didáctica en el nivel inicial resulta un aporte valioso que contribuye a mantener y revalorizar la identidad de este nivel, identidad que se encuentra bastante desdibujada por una interpretación errónea que se ha hecho sobre el lugar del conocimiento y los modos de abordarlo (lo que trajo aparejado la primarización de la sala de 5 y a veces de 4 también). También se ha incorporado la problemática del jardín maternal, ausente en el plan anterior.

Las alumnas actuales también mencionan la práctica desde el principio como una ventaja…

El trayecto de la práctica desde 1º a 4º año es otra fortaleza. En este nuevo plan queda especificado la cantidad de horas de práctica que las alumnas tienen que realizar en los jardines de infantes, ayudando esto a unificar criterios comunes a los diferentes institutos de la provincia. Además se ha aumentado la carga horaria del profesor en este trayecto y se contemplan en el presupuesto las horas que debe destinar para la observación de los alumnos en los jardines.
También se puede ver como fortaleza que en el segundo año las alumnas pueden hacer prácticas en otros espacios que no son los jardines de infantes. Esto por un lado es positivo, porque permite una apertura y una diversificación en la formación y un contacto con otras posibles inserciones laborales. Pero sin un buen encuadre teórico trabajado en el profesorado con el correspondiente análisis, el obstáculo puede ser que se desdibuje el rol del la maestra jardinera como formadora y enseñante (por pasar a ser animadora, cuidadora, etc.).
La organización del nuevo 4º año con una carga horaria reducida de cursado por parte del alumno en el instituto es muy positiva ya que le permite optimizar su dedicación a la residencia (o práctica). En el plan anterior (Nº564/02) el alumno del último año (que sería 3ero en este caso) tenía una carga horaria de cursado excesiva lo que hacía que muchas veces se diversificaran tanto sus tareas que se perdía de vista la centralidad de la experiencia de residencia, o bien se extendiera el cursado otro año más. Este nuevo plan reordena este cuello de botella que se producía en el 3º año, al descomprimir la residencia y llevarla al 4 año. Esto posibilita que la misma sea abordada de modo más exhaustivo y responsable, y permitiendo que las alumnas se concentren exclusivamente en ella. Seguramente esto beneficiará la formación práctica (praxis) de las maestras…

¿Y cuáles serían las debilidades?

Una debilidad es la excesiva cantidad de contenidos que prescribe el nuevo plan, lo cual puede traer aparejado que se ponga excesivo énfasis en la transmisión, quitando lugar a la reflexión. Los talleres de práctica resultan un ejemplo de ello. En las didácticas especiales ocurre lo mismo, y puede traer aparejado un enorme desarrollo de contenidos disciplinares en desmedro del abordaje de situaciones de enseñanza que respeten la especificidad del nivel para el cual se forma. Esta experiencia la hemos tenido con los planes anteriores.
Aún hay espacios que no están claramente definidos, y ello genera cierto grado de ansiedad en los profesores y alumnos, entre ellos los talleres de movimiento y cuerpo, teatro y expresión corporal, entre otros, como seminarios dentro de otros espacios curriculares.
Sabemos que la calidad del diseño de un plan no puede separarse de su puesta en marcha, por lo cual tenderemos que evaluar año a año el desarrollo del mismo en un primer momento y en su integridad una vez que haya terminado la primera cohorte.

¿Qué opinión le merece que la carrera se haya extendido de tres a cuatro años en tiempo de estudio?

La extensión de la carrera a 4 años es una fortaleza, porque dignifica la carrera docente, ya no es más una carrera estigmatizada socialmente como “corta”, que se hace “rápido” y de modo “fácil”. Esta apreciación no es mi opinión, tan sólo refleja la representación social que se suele tener de la misma. En este nuevo plan al extender a 4 años el cursado de la misma posiciona a los estudiantes en otro lugar, teniendo la misma cantidad de años que una tecnicatura, o profesorados que forman disciplinariamente, o algunas carreras universitarias. Iguala en cantidad de años a la formación de profesores secundarios. Le imprime un recorrido académico más extenso que permite una profundización no sólo en los diferentes campos del conocimiento, sino también en las instancias de inserción en los jardines.

Hay un leve crecimiento de la matrícula de quienes eligen este profesorado (nivel inicial) ¿A qué lo atribuiría?

Generalmente en los años donde se visualiza cierta crisis en materia económica la matrícula del profesorado se incrementa, en cambio en épocas de mayor estabilidad ésta sufre una merma. Este año en las dos instituciones donde trabajo la cantidad de alumnas ingresantes fue muy importante (aproximadamente entre 120 y 150 alumnas), se podría hipotetizar que tal vez esta matrícula generosa está en parte sostenida por la idea que la docencia es un trabajo seguro (que no está sujeto a los avatares del mercado) y que otorga estabilidad laboral.

¿Por qué siguen siendo una clara minoría los varones que quieren ser maestros jardineros?

 Más que una clara minoría hoy diría casi una excepción. En mis 17 años de trabajo en la formación de maestras jardineras, sólo un año tuve un varón que terminó la carrera. Tuve en tres oportunidades varones en 1º año que abandonaron antes de fin de año. Por un lado la formación de maestras jardineras es percibida como una profesión de mujeres, porque muchas veces se la confunde con la “segunda mama” (mito que es erróneo) y aquí el varón (también erróneamente) no encuentra su lugar. Además la profesión está devaluada socialmente, mis alumnas me suelen comentar que cuando dicen que están estudiando para ser maestras jardineras le suelen decir en tono burlón: “¿Qué materias tenés que estudiar? ¿Goma eva 1 y goma eva 2?” Parece ser que en el imaginario social los varones no tiene lugar es este ámbito laboral (excepto que sean profesores de educación física), la cuestión del género aquí está muy marcada.

¿Con qué niños se encuentran hoy los docentes que inician su carrera en un jardín de infantes?

Los niños de hoy son diferentes a los de antes pero iguales a la vez. Las infancias actualmente están bombardeadas de información. Muchas veces se confunde inteligencia con acopio de datos y repetición (sin comprensión). El desarrollo cognitivo no ha variado, y sigue respetando los estadios evolutivos descriptos por Piaget.
Los niños están más solos, muchas veces no tienen con quién jugar, y el vínculo y el compartir con otros son reemplazados por la presencia de lo tecnológico (TV, computadora, videojuegos, etc.). Están mucho tiempo en sus casas y no siempre disponen de espacio para jugar y expresarse. Por eso uno ve en los jardines a niños que no saben jugar (porque no tiene en sus hogares con quien jugar, no tiene un adulto que se siente con ellos a jugar), o que son “hiperactivos” (rótulo que no comparto), porque no se les ha dado a estos niños el suficiente espacio para expresarse con el cuerpo y el movimiento (moverse en un patio, una plaza, un club, etc.).
Los niños de hoy son más demandantes (incitados en parte por la publicidad y el peso del mercado) porque los padres de hoy (dentro de los que me incluyo) no han encontrado aún el equilibrio entre la libertad y el límite. La “culpa” frente al “no” parece ganar y con ello la “obediencia” de los padres frente a la “tiranía” de los hijos. La decadencia de la “autoridad” también está presente en las familias.

¿Qué define a un buen profesor del nivel inicial?

Hay que avanzar más allá del clásico mito de que para ser maestra jardinera alcanza con que los niños “le gusten”. Esto es una condición necesaria, pero no suficiente. El respeto y el compromiso con las infancias, y la valoración de que somos mojones para los niños son fundamentales. Un buen profesor o docente, es aquel que se apasiona con el conocimiento, es aquel que tiene deseo de conocer y en consecuencia puede trasmitir su pasión al enseñar. Pasión, deseo, emoción, disfrute, alegría son condiciones necesarias para toda buena maestra… Pasión al enseñar, al disfrutar de un juego, al emocionarse con una canción al cantarla o escucharla, la alegría de compartir un momento tan importante en la historia de cada niño, la responsabilidad por sentirse y ser un referente para ellos, el compromiso con su tarea de enseñar, son aspectos claves que debería tener toda maestra jardinera. Resalto la idea de la pasión que se pone en juego cuando uno se da cuenta que lo que sabe no le alcanza y necesita seguir buscando respuestas, además de seguir haciéndose preguntas…. Si no somos “portadores de curiosidad” cómo podemos hacer para dinamizarlo en los niños, ya que ellos son curiosos por naturaleza, y nuestro desafío es saber capitalizarlo en experiencias ricas de aprendizaje.
Una buena maestra jardinera es aquella que cree en las capacidades y posibilidades de sus alumnos, que les planea desafíos a resolver, respetando la identidad del nivel inicial, sin caer en su primarización y sin arrebatarles a los niños la posibilidad de aprender algo nuevo.
Una buena maestra jardinera es aquella que entiende que el enseñar es un acto político, que está atravesado por lo ideológico, y que puede comprender que con sus decisiones didácticas está contribuyendo a formar un sujeto-niño para una determinada sociedad. En consecuencia, la oportunidad de ofrecerles a sus alumnos la posibilidad de elegir, de pensar, de proponer; o contrariamente de ejecutar, de obedecer, de copiar no son decisiones ingenuas, son decisiones cargadas de valor ético- político y pedagógico.

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