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Sábado 01 de Noviembre de 2008

María Lazzaro: "Yo me enamoré del Sadop"

Después de dos décadas, los educadores del Sindicato Argentino de Docentes Particulares (Sadop) se sentaron en una misma mesa de negociación con las distintas cámaras que reúnen a sus empleadores. Fue el lunes pasado en el Ministerio de Trabajo nacional, y si bien recién el próximo 24 se formalizará esta paritaria, María Lázzaro lo define “como un logro después de 20 años de lucha”.

Después de dos décadas, los educadores del Sindicato Argentino de Docentes Particulares (Sadop) se sentaron en una misma mesa de negociación con las distintas cámaras que reúnen a sus empleadores. Fue el lunes pasado en el Ministerio de Trabajo nacional, y si bien recién el próximo 24 se formalizará esta paritaria, María Lázzaro lo define “como un logro después de 20 años de lucha”.
Exultante, la actual secretaria adjunta del Sadop nacional y ex general del Sadop Rosario (entre 1992 y 2007) advierte sobre las paritarias provinciales: “Imposible que Sadop quede afuera”.
“Es una tristeza no tener carrera docente ni estabilidad, pero igual tenemos muchos logros para contabilizar, por ejemplo que un docente cobre su indemnización si se va del cargo”, dice al enumerar lo cosechado. “Ahora, a la distancia y desde la Nación, veo que dejé un caminito sembrado, puedo decir que los docentes de Rosario tienen más conciencia gremial”, comenta aludiendo al particular protagonismo que el sindicato local tuvo este año.
Conocida hincha de Central y ex candidata a diputada, dice que le gusta autodenominarse “maestra” y “volvería a dar clases” porque es la profesión que eligió. Desde ese lugar, confiesa que le preocupa “la deserción escolar” y que “el gobierno provincial no ejerza su poder de policía para cumplir con la obligatoriedad”. También que la “desespera” que un niño “no comprenda un texto, que no multiplique o no divida”.
Afirma que la militancia la aprendió de su padre: “Era un dirigente de molineros que me enseñó, no a ser peronista porque soy radical, pero sí el amor por el sindicalismo”. Repasa que su tarea militante la inició como delegada en la Escuela Paulo VI de Rosario; y para el final guarda una confesión: “Me enamoré del proyecto sindical construido, yo me enamoré del Sadop”.

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