Central
Jueves 03 de Noviembre de 2016

Marco parecido, misma pasión

No fue la final, pero el estadio Kempes lució como si lo fuera. Claro que esta vez terminó festejando Central.

Una hora después de los 95' seguían festejando los canallas. Como con ese final del primer tiempo ganador. Como antes del juego, de un partido que pintaba como final, que fue como lo vivieron los hinchas de Central.

Todo había comenzado en Rosario, seguido en el viaje a Córdoba y vivido a full afuera del estadio. Y continuó cuando una hora después de lo anunciado por la organización se abrieron las puertas del Mario Alberto Kempes. Desde las 19 rápidamente empezaron a poblarse las tribunas, primero las populares, más tarde las plateas. Y a la hora en que Patricio Loustau pitó por primera vez, nuevamente el estadio se vistió de gala con los colores auriazules. De uno y otro lado. Quedó claro que no fue el mismo marco, aunque se le pareció bastante. Porque si bien el apelativo de "revancha" le dio un condimento extra como para ser seguido hasta por los neutrales por TV, no se trató del mismo partido. Aquella cita del 4 de noviembre de 2015 fue "la final" de la Copa Argentina. Anoche, un choque de cuartos. La puesta en escena, de todas maneras, de las mejores. El acompañamiento al equipo del Chacho, igual. Y, sobre todo, el final distinto.

   La bandera de Plaza Saavedra Sur fue la primera canalla que se colgó sobre uno de los codos de la popular opuesta a la del tablero electrónico. Una de "Reconquista es de Boca" vio primero la luz enfrente. Y así el acrílico que reemplazó a los viejos alambrados se fue tapizando hasta tapar la visual de los primeros escalones.

   Difícil precisar cantidades porque la organización de la copa no brindó información, ya que la venta fue exclusiva por internet en Rosario y Buenos Aires y sólo hubo venta directa en el Kempes en los días previos. El inmenso estadio cordobés, eso sí, no estuvo repleto como el año pasado. La web de la organización informó ayer temprano que las populares estaban agotadas y sorpresivamente habilitó una boca de expendio de plateas en las cercanías del hotel donde se alojó Central, claro que con horario hasta las 17, por lo que seguramente no habrá captado muchos indecisos. Los pocos huecos de ambos lados estuvieron ahí.

   La mayoría de los hinchas canallas llegaron ayer mismo por la autopista y se dirigieron directo al estadio, sin entrar a la ciudad e ingresando por el lado opuesto a los de Boca. Eso sí, los micros que transportaban simpatizantes de ambos clubes fueron requisados en su mayoría por la policía cordobesa y gendarmería, a la altura del cruce con la ruta 13 a Pilar, sobre todo, aunque también hubo más en el recorrido. Y la barra canalla se notó que llegó sobre la hora. También autos particulares fueron detenidos por el mismo trámite.

   Sí hubo muchos hinchas desde el día anterior y de hecho ayer varios de ellos se apostaron frente a las puertas del hotel Orfeo para apoyar al equipo del Chacho, y se quedaron allí hasta la hora de partir al Kempes, que por cierto quedaba bastante cerca. Hubo algunos incidentes menores, de insultos que no pasaron a mayores, en la plaza San Martín del centro cordobés, con simpatizantes xeneizes que iban en micro e increparon a canallas que se desplazaban a pie. Y un momento de tensión cuando estacionó el micro de Boca, con plateístas canallas insultándolos desde el primer piso.

   Los cánticos agresivos de uno y otro lado no pararon, pero también los ingeniosos. Como desde el lado canalla. "Poné a Ceballos la p... que te parió", en relación al pésimo arbitraje de la final del año pasado. Más allá de eso, lo que realmente les importó a todos fue lo que pasó dentro del rectángulo de juego y cada hinchada se dedicó a lo suyo, repitiendo una verdadera fiesta del fútbol más allá de los contextos diferentes. Y de un final distinto también, en el que esta vez sólo terminaron festejando los canallas.

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