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Sábado 01 de Diciembre de 2012

Máquinas propias para encarar la “nueva ruralidad”

Encuentro de maquinaria para la agricultura familiar. El Inta presentó desarrollos de herramientas para la expansión de este sector económico.

La construcción de una “nueva ruralidad” en los países de la región fue uno de los ejes centrales del tercer Encuentro de Máquinas y Herramientas para la Agricultura Familiar realizado la semana pasada en la estación experimental Ituzaingó del Inta, y que contó con una fuerte presencia de productores del Mercosur ampliado y representantes de pymes y talleres metalmecánicos.

El encuentro también significó la presentación en sociedad de la Cámara Argentina de Fabricantes para la Agricultura Familiar (Camaf).

Los denominados agricultores familiares explican el 66% de los establecimientos agropecuarios del país, cifra que a nivel regional, y si se toman en cuenta los países
que componen el Mercosur ampliado, alcanza el 88% de las explotaciones con más de cinco millones de familias involucradas.

Actores y procesos. Gustavo Tito, director del Instituto de Investigación y Desarrollo Tecnológico para la Pequeña Agricultura Familiar Región Pampeana (Ipaf), aseguró que el concepto de nueva ruralidad implica “pensar en un actor social mucho más dinámico y distinto de lo que es un productor campesino o urbano”.

“Es una complejidad que pasa por tener un predio propio y, a la vez, brindar servicios proletarizados urbanos y/o rurales, y todo eso es nuevo”, agregó el especialista.

“Lo que nos interesa es que se trata de un actor social con una gran importancia política, y si lo mantenemos como tal podemos contar con otras cosas como empleo, arraigo en lugares donde nadie quiere estar, alimento sano y cultura”, definió Tito.

El biólogo, quien se encuentra a cargo de una de las áreas de investigación del Inta enfocada en la agricultura familiar, sostuvo que a la hora de plantear la temática los responsables y expertos subrayan el trabajo que llaman “articulación territorial institucional”.

Se trata de un “espacio de encuentro” que cobija al Estado —básicamente al Inta y a los ministerios de Agricultura y de Desarrollo Social—; los agricultores familiares corporizados en el Movimiento Nacional Campesino Indígena (MNCI) y, ahora, la Camaf.

Respecto a las demandas básicas del sector, Tito enumeró “la tierra, el agua, los modos de producción, la comercialización, la vivienda rural y los caminos rurales”, todos temas al que ahora se suma la cuestión de la maquinaria y las tecnologías “apropiadas” diseñadas por los propios campesinos, de uso sustentable con especial atención al ambiente.

El encuentro también tuvo como ejes a la producción primaria, el agregado de valor, las energías renovables y los proyectos y prototipos, temas que ya forman parte de la agenda de los agricultores familiares. Al explicar una vez más el concepto de “nueva ruralidad”, Tito sostuvo que existe “un actor político, fuerte, cultural, que nos está abasteciendo, nos genera empleo y no lo ponemos en valor, por eso lo tenemos que visibilizar”.

Máquinas con sello propio. Bajo la dinámica de la nueva ruralidad, también se busca poner en valor la cadena de producción agropecuaria de base a través de la creación de la Camaf, que contó con el empuje del Inta y que está compuesta por fabricantes de maquinarias de distintos puntos del país relacionadas con el campo. “Al comienzo éramos muy pocos, por eso reconocemos el esfuerzo del Inta que fue el primer convocante, nuestro origen está en la voluntad y el aporte de muchas personas, y es resultado también de cuestiones vinculadas con el concepto de la educación, el trabajo y las políticas en un país”, dijo Marcos Follonier, presidente de la cámara. Follonier aseguró que en la entidad se buscan “mecanismos y herramientas que permitan una mayor inclusión social”.

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