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Jueves 15 de Noviembre de 2012

Manotazo duro, golpe helado

"Un manotazo duro, un golpe helado, un hachazo invisible y homicida, un empujón brutal te ha derribado..."

"Un manotazo duro, un golpe helado, un hachazo invisible y homicida, un empujón brutal te ha derribado. Daré tu corazón por alimento, tanto dolor se agrupa en mi costado, que por doler, me duele hasta el aliento". Los conmovedores versos del poeta Miguel Hernández a su amigo Ramón Sijé apenas hacen de espejo para reflejar el desconsuelo de quien escribe.

Marcelo tenía 51 años y una juventud arrolladora. Deportista empedernido, despertaba envidia con el cuidado de su salud y siempre celebraba sus hazañas en el agua.

Había estudiado Comunicación Social y ya en épocas universitarias mostraba dos características que le fueron propias durante toda la vida: un sentido del humor estimulante y un compromiso político definido, que lo llevó a identificarse con el proyecto que encabeza la actual presidenta.

Tenía una capacidad increíble para exorcizar con una broma o una ocurrencia hasta las peores experiencias. Y hacía reír siempre.

Como periodista, mostró una vocación y una voluntad para buscar la noticia que le hicieron ganar la confianza de sus editores, en un lugar donde la información es siempre caliente como es el cordón industrial. A veces la pregunta era cómo daba abasto para estar en cinco ciudades al mismo tiempo. Su relación con editores y pares era tan cotidiana como estrecha. Por eso esta pérdida es un verdadero "golpe helado" que será muy difícil superar.

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