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Lunes 19 de Diciembre de 2011

Maniobras para eludir un revés prematuro

Gobernar, en cualquiera de los niveles del Estado, siempre significa el pago de costos políticos en mayor o menor proporción.

Gobernar, en cualquiera de los niveles del Estado, siempre significa el pago de costos políticos en mayor o menor proporción. También es cierto que ningún administrador pretende hacerlo en forma prematura.
A poco más de una semana de su debut al frente del Palacio de los Leones, las palabras conciliatorias de Mónica Fein no templaron los ánimos de la oposición en el Concejo, que avanzó hasta quedar a un paso de la
derogación de las facultades para aumentar la tarifa del transporte al municipio a lo largo de 2012, potestad que delegó la anterior configuración del cuerpo legislativo.

Por eso, la última carta en la mano oficialista consistirá en convencer de que en las sesiones de prórroga no se tratan iniciativas nuevas sino aquellas que ya estaban incorporadas a la agenda de trabajo y aún esperan sanción.

Y, de paso, buscar un giro de voluntades que permita inclinar la balanza. A esta altura de la discusión, una posibilidad que luce remota. Nueve días atrás, Fein había desembarcado en la Intendencia con un terreno despejado por obra (y a cuenta) del saliente Miguel Lifschitz: presupuesto 2012 aprobado, más del 60 por ciento de aumento de la tasa general de inmuebles (TGI) e incrementos del boleto de ómnibus y de la tarifa de taxi.

Ahora intentará evitar un revés que llegaría demasiado pronto para las pretensiones del oficialismo, que contó con escasas voces que explicaran con claridad la razón de la premura por acceder a la pólemica facultad. El
Palacio Vasallo parece estar empezando a escribir otra historia.

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