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Viernes 30 de Marzo de 2012

Malvinas: del acto escolar cristalizado al debate histórico

Por Elvira Scalona / La necesidad de recuperar las clases de historia para abrir la discusión sobre los hechos del pasado

De acuerdo al calendario de efemérides aprobado por el Ministerio de Educación de nuestra provincia, el 2 de abril se recuerda en las escuelas el “Día del Veterano y de los caídos en la Guerra de Malvinas”. La conmemoración de las fechas marcadas en las agendas escolares pone en marcha una serie de rituales que adquieren formato de acto.

Estos rituales remiten a las formas sociales del recuerdo, es decir a la memoria que las sociedades tienen sobre esos acontecimientos. Tanto en su preparación como en su puesta en escena, el acto deviene deber de recordar y progresivamente va sedimentando en la memoria histórica de niños y jóvenes. A este fenómeno que anuda la experiencia entre generaciones a lo largo del tiempo le llamamos transmisión. En el caso de la guerra de Malvinas evocaremos a los ex combatientes, que dieron su vida defendiendo la soberanía nacional. También, al modo de un lema, reafirmaremos que las Malvinas son argentinas.

Si bien consideramos que la transmisión de estos recuerdos es sustancial para la formación de la conciencia cívica de los alumnos, existen en la escuela espacios específicos para un aprendizaje reflexivo y crítico de la memoria histórica. Nos referimos a las clases de historia, literatura, geografía o formación ética, entre otros espacios curriculares.

Transversal. Centrándonos específicamente en el caso de la historia, la guerra de Malvinas es un tema que puede ser relacionado transversalmente, aunque su ubicación temporal remita a nuestra historia reciente. Por ejemplo, es una ocasión propicia para introducir un debate sobre el imperialismo y sus consecuencias en todas las épocas históricas. No solamente desde el punto de vista geopolítico o económico, sino en sus manifestaciones culturales.

Este verano vimos con frecuencia a adultos y jóvenes vistiendo remeras estampadas con la bandera inglesa, ese puede ser un disparador interesante para hablar sobre las marcas culturales del imperialismo. Sin pretender instalar un nacionalismo xenófobo, es importante generar espacios para que los adolescentes reflexionen sobre estas cuestiones. La moda está cargada de significados culturales, que sería bueno empezar a interpretar en la escuela. Incluso fue tema de debate entre los adolescentes en las redes sociales.

Tampoco podemos dejar de plantear la relación entre la guerra y la última dictadura militar. Para interpretar el proceso histórico en el cual se inscribe la guerra, es necesario analizar el ocaso de la dictadura y la crisis económica y social que la precedió. En este aspecto resulta oportuno transcribir la respuesta del historiador Federico Lorenz, en la revista El Monitor de la Educación, a la pregunta: ¿Qué transmite hoy la escuela sobre Malvinas? “No puedo generalizar, lo que diría es que la escuela transmite los sentimientos contradictorios que el tema provoca. Malvinas se presta a que el discurso banal patriótico funcione: la causa justa. Pero Malvinas es también discutir el apoyo social a un hecho concreto de la dictadura, el servicio militar obligatorio, la relación con los jóvenes, la noción territorial de Nación, la relación de la democracia con la violencia política y con las Fuerzas Armadas. Malvinas es central en un sentido. Uno puede decir que el terrorismo de Estado fue clandestino, entonces uno puede aceptar para habilitar una discusión, que digan: «Nosotros no sabíamos nada», y será un trabajo de exhumación mostrar que «sabíamos algo» aunque lo tuviéramos naturalizado. Malvinas fue todo menos clandestino: fue el hecho más público de la dictadura militar”.

Tiempos acordes. Para superar el mero discurso banal patriótico, es necesario recuperar la clase de historia como espacio de debate que permita deconstruir las visiones cristalizadas en los actos escolares. Para ello los docentes debemos disponer de tiempos acordes, que contribuyan a la comprensión de los procesos históricos. Aunque mucho me temo que con la nueva currícula propuesta por el Ministerio de Educación de Santa Fe para la escuela secundaria, la historia quede finalmente confinada al arcón de los recuerdos.

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