Cartas de lectores
Miércoles 11 de Mayo de 2016

Maltrato a los clientes

El viernes 22 de abril cené con un grupo de amigas en un establecimiento gastronómico de avenida Pellegrini entre Presidente Roca y España.

El viernes 22 de abril cené con un grupo de amigas en un establecimiento gastronómico de avenida Pellegrini entre Presidente Roca y España. Ya había ido otras veces y me había parecido un lugar agradable, con comida relativamente buena y un servicio normal. Pero la experiencia de ese viernes fue deplorable: cenamos, entre otras cosas, una tabla de mariscos. Los camarones (una cuarta parte de lo que trae la tabla) estaban incomibles. Cuando la moza retiró el servicio, se lo advertimos y dijo que lo iba a informar a la cocina. Nunca ofreció una compensación o cambio por los camarones, ni tampoco nos dijo qué le dijeron en la cocina al respecto. Estábamos sentadas en el patio, en una zona semitechada. A la hora del café, se largó una lluvia tenue. Los mozos se apresuraron desmesuradamente para sacar las demás mesas de debajo de la lluvia y nos dijeron que podíamos quedarnos donde estábamos. A medida que iban sacando mesas y sillas, las apilaban al lado de nuestra mesa. Nos dijeron que estaban muy apurados porque los "controlaban" por las cámaras. En un momento dado, una de las sillas apiladas se desliza y se me cae encima, golpeándome la cabeza bastante fuerte. El golpe me aturdió y estuve un buen rato temblando por lo inesperado y desagradable de la situación. Los mozos no le dieron mayor importancia, sólo se limitaron a preguntar si quería llamar a un médico (una de las personas en la mesa es médica, por lo que no hizo falta), pero nadie con un cargo de responsabilidad del restaurante se acercó a preguntar qué necesitábamos o a ofrecer una disculpa. Los mozos tampoco se disculparon, estaban apurados por la situación de control a la que están sometidos: seguramente las cámaras de seguridad no son un medio legal para controlar al personal. Al momento de pagar, nos trajeron un ticket trucho (sin valor de factura). Cuando reclamamos la factura fiscal correspondiente, la encargada nos trató muy mal, nos pidió perdón de muy mala gana cuando le dijimos que lo que correspondía era presentar la factura sin necesidad de que los comensales la reclamaran, ni siquiera nos miraba cuando nos hablaba. Está demás decir que no pienso pisar ese lugar nunca más. No sólo no les importa que los clientes se sientan a gusto, sino que están fuera de regla en, al menos, un par de frentes: el control inusitado del personal y la evasión fiscal.

Susana Magnani / DNI 16.249.849

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