La ciudad
Viernes 18 de Noviembre de 2016

Malestar por la falta de apoyo a las orquestas infantiles de barrios vulnerables

Faltan cargos docentes y tampoco llegan partidas para insumos o compras de instrumentos. Ayer, profesores reclamaron frente a Educación

La semana pasada, los chicos de la Orquesta Sinfónica Infantil y Juvenil El Triángulo llenaron el teatro municipal La Comedia con su concierto de fin de año. Ayer, sus profesores cortaron calle Laprida al 1000, frente a las oficinas del Ministerio de Educación de la provincia, para reclamar por la continuidad del proyecto. Según denunciaron, los contratos de muchos docentes vencen el mes próximo y desde hace dos años no se reciben las partidas necesarias para reponer insumos (como cuerdas, boquillas o parches); ni mucho menos para comprar instrumentos.

La protesta reunió a referentes de las tres orquestas y cinco coros, formados bajo el amparo del programa de Orquestas y Coros Infantiles y Juveniles para el Bicentenario, que reúnen a unos 500 pibes de algunos de los barrios más vulnerables de la ciudad. Las orquestas tienen sus sedes en distintas escuelas, donde los chicos asisten regularmente a clases y ensayos en contraturno escolar.

De acuerdo a los objetivos del programa, estas formaciones mejoran el acceso de niños y jóvenes a los bienes y servicios culturales, tienen puentes para su reinserción y retención escolar; además de estimular el contacto y el disfrute de la música.

Una frase estampada en la espalda de las remeras que usan los chicos de la orquesta de barrio Triángulo sintetiza todo esto de forma más clara. "Ni grandes solistas. Ni músicos del montón. Todos somos protagonistas", dice.

"Nuestras orquestas son necesarias", advierte Darío Serpi, profesor de la Orquesta Infantil y Juvenil de Tablada. En estas formaciones, señala, "no se trata de hacer música bonita, sino de que los chicos accedan a bienes culturales, a realizar un trabajo en conjunto y puedan salir a la calle, estar en la escuela y no encerrados en sus casas por miedo a la falta de seguridad".

Y lo explica con el ejemplo que tiene más a mano, el barrio donde funciona la orquesta. "Tablada es un barrio tristemente famoso por sus hechos delictivos. Lo googleas y aparece siempre vinculado a noticias policiales, pero los chicos encuentran en la orquesta otra forma de pertenecer al barrio. Con la orquesta son noticia por otras cosas", señala.

La orquesta de barrio Triángulo lleva más de diez años tocando. La de Tablada se formó en 2009 y en 2012 se sumó la de Granadero Baigorria. Según advierte el asistente de dirección de la orquesta de Triángulo, Leonardo Amoroso, la incertidumbre sobre la continuidad de los proyectos tiene en vilo tanto a las más antiguas como las más nuevas.

Los profesores que están desde el comienzo del proyecto, advierte, son los únicos que tienen horas cátedra, pero los cargos son "a término", es decir que todos los años se renuevan.

La otra mitad de los profesores está contratada y estos contratos cesan a fin de año. "Así podemos estar hasta cinco meses sin cobrar, algunos seguimos igual, pero muchos compañeros, ante la incertidumbre, renuncian", advierte.

Si bien el reclamo de horas cátedra para los profesores de todas las orquestas y coros es el más repetido, no es el único. Las orquestas tienen asignado un presupuesto anual para "insumos" que, según los casos, van de los 15 mil a los 30 mil pesos.

Con este dinero se compran cuerdas para violines y chelos, arcos, boquillas para los metales o cañas para los clarinetes. Sin embargo, hace dos años que las orquestas no reciben estas partidas.

Con los instrumentos pasa lo mismo. "Comprarlos es imposible, la mayoría llegó por compras de la provincia o del municipio o a través de donaciones, pero gran parte tienen más de 12 años y no están en buenas condiciones. Si alguno se rompe, lo arreglamos como podemos, pero no se repone", apunta Amoroso.

Jugados. María del Carmen Franco es la mamá de Carlos, un adolescente de catorce años que desde los diez forma parte de la Orquesta Sinfónica Infantil y Juvenil El Triángulo. "De nuestras orquestas no sólo participan los niños, sino también las familias. Por eso apoyamos el reclamo de los profesores, porque sabemos de su trabajo, de sus años de estudio y de su compromiso con los chicos del barrio", dice.

"Para los pibes es muy importante sostener esto, porque es una oportunidad que tienen para conocer otra cosa", señala la mujer y reniega de la posibilidad de que se recorten las horas de clínica, de perfeccionamiento o los ensayos generales.

No es la única mamá que está acompañando a los profesores y a los referentes del gremio docente (Amsafé) con carteles que advierten "las orquestas no se tocan" o "Yo apoyo a las orquestas infantiles".

Miguel López es papá de otro pequeño músico. "Yo estoy acá porque, antes de entrar a una orquesta, mi hijo sólo había visto un violín en figuritas. Ahora no sólo sabe cómo es y cómo suena; sino también lo puede tocar. Y quiero que lo siga haciendo", remarcó.

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