El Mundo
Sábado 29 de Octubre de 2016

Maduro amenazó con encarcelar a opositores si le abren juicio político

El mandatario aseguró ante sus seguidores que la medida de fuerza dispuesta por la derecha golpista fue un rotundo fracaso..

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, aseguró ayer haber "derrotado" un intento de golpe de Estado al considerar que "fracasó" la huelga general convocada por la oposición, a cuyos líderes amenazó con encarcelar si le hacen un juicio político. Ante miles de seguidores en las afueras del palacio presidencial de Miraflores de Caracas, Maduro precisó que presentará una demanda ante los tribunales de justicia contra la mayoría opositora en la Asamblea Nacional (Parlamento) por abrirle un proceso que "no existe en la Constitución". "Yo no me voy a quedar cruzado de brazos ante ese golpe de Estado, más temprano que tarde les llegará la justicia, que les quede claro a los golpistas", subrayó. Maduro fue citado a comparecer el próximo martes ante el Parlamento para que escuche las acusaciones de "abandono del cargo", como parte de lo que los opositores consideran un "juicio político" de responsabilidad por el agravamiento de la crisis política y económica. "Dicen que abandoné mi cargo de presidente, si yo estoy dedicado las 24 horas del día al pueblo de Venezuela, a gobernar desde este palacio que es del pueblo", aseguró.

La acusación, una huelga general que se cumplió parcialmente ayer y una marcha a Miraflores convocada para el 3 de noviembre son parte de una nueva ofensiva de la alianza Mesa de la Unidad Democrática (MUD) contra el gobierno, tras la suspensión hace una semana del referéndum revocatorio contra Maduro.

"Nadie le paró al paro". La necesidad de comerciantes y empresarios de abrir sus negocios y la urgencia por conseguir alimentos, en un país sumido en una profunda crisis económica, influyeron en el poco éxito del paro convocado ayer por los adversarios de Maduro. Si bien algunas tiendas cerraron y el tráfico era menor al de costumbre, la mayoría de los residentes de Caracas y otras ciudades del interior de Venezuela, como Maracaibo (noroeste) y San Cristóbal (oeste), ignoraron el llamado a permanecer en sus casas como parte de la protesta de 12 horas contra el gobernante. El transporte público operó con normalidad y algunos bancos y escuelas abrieron con normalidad. El vital sector petrolero, bajo control del Estado, operó sin contratiempos.

La oposición llamó a paralizar las actividades para exigir la salida del poder de Maduro luego de que las autoridades electorales echaran por tierra la posibilidad de realizar un referendo revocatorio de su mandato. "Nadie le paró (atendió) al llamado al paro de estos improvisados de la derecha. El país estuvo al 100 por ciento. El paro de la derecha golpista fracasó", aseveró Maduro, quien el jueves había amenazado con que la Fuerza Armada ocuparía las empresas que cesaran sus actividades.

Más de 1.000 empresas fueron inspeccionadas por parte de los ministros y la Fuerza Armada, cuyo alto mando declaró esta semana "lealtad incondicional" al presidente. "La situación está muy difícil como para no trabajar. La gente no compra juguetes, todo se va en comida", dijo Alicia de Garcés, de 74 años, dueña de una juguetería del este de Caracas. "Hoy (por ayer) ha triunfado la paz, ha fracasado el paro de la oligarquía'', dijo Maduro ante una multitud de seguidores frente al palacio de gobierno.

Altos funcionarios habían amenazado previamente con expropiar a las empresas que se sumaran al paro pese a que los principales gremios empresariales insistieron en que no era una huelga patronal y comercial. Algunos venezolanos simplemente dijeron que no podían darse el lujo de permanecer en su casa. "Si no salgo a comprar no como esta noche", dijo Gipssy Bracho, una jubilada de 59 años. Incluso en el bastión opositor en el este de Caracas desde madres jóvenes a personas de avanzada edad hicieron fila por horas para comprar en el único día en que pueden conseguir alimentos a precios subvencionados.

Tácticas. El llamado al paro recordó a algunos las tácticas empleadas por la oposición en 2002 antes del golpe contra el entonces presidente Hugo Chávez. Pero a diferencia de Chávez, que aún es venerado, su sucesor no cuenta con un amplio apoyo popular y según diversas encuestas 80 por ciento de los electores desean que Maduro abandone el poder. "Tengo un vecino que amaneció enfermo pero igualito fue a trabajar por miedo a que en el ministerio pensaran que es un escuálido (como los oficialistas llaman a los opositores). Como él debe haber muchos", dijo Ana Sofía Rojas, una empleada de 53 años.

El Estado es uno de los mayores empleadores del país. De acuerdo con el último censo realizado en 2011 en Venezuela existían 2,4 millones de empleados públicos, pero algunos analistas estiman que esa cifra pudo haberse duplicado. "Se observa como una jornada de sábado, no a pleno funcionamiento pero tampoco totalmente paralizado", afirmó el vicepresidente de la patronal Fedecámaras, Carlos Larrazábal.

Comentarios