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Sábado 13 de Abril de 2013

Madrid y los Juegos del absurdo

España se cae a pedazos víctima de las políticas neoliberales, pero detrás de los escritorios, y lejos de la realidad cotidiana de la gente, se planifica cómo conseguir la sede.

En ciertas ocasiones, los Juegos Olímpicos se convierten en un Circo Romano. La frase Pan y Circo cae como anillo al dedo para entender la postulación de Madrid para recibir las Olimpíadas de 2020. España se cae a pedazos víctima de las políticas neoliberales, pero detrás de los escritorios, y lejos de la realidad cotidiana de la gente, se planifica cómo conseguir la sede, que también pretenden Tokio y Estambul. La inversión que representa organizar los Juegos no los ruboriza. Hablan de las cifras millonarias que les reportará reunir a los máximos exponentes del deporte.

Pero es un argumento dudoso y refutable. Y más aún cuestionable cuando las prioridades pasan por otro lado. Un símbolo de tal disparate es la bandera que respalda la candidatura de Madrid y que se exhibe habitualmente en la cancha de Social Español. Los responsables seguro tienen mala memoria y olvidan que los desmanejos del ex presidente Francisco Ríos Seoane llevaron a la quiebra, a fines de los 90, al club que entonces se llamaba Deportivo Español y el que Mauricio Macri tuvo pretensiones de comprar, cuando en pleno menemismo se hablaba de la privatización de los clubes. Seoane hacía lo que quería, sin escuchar a nadie, y el club casi desaparece.

Lo salvaron los socios, quienes movilizados impidieron su remate. Del otro lado del océano, algunos piensan en los Juegos, sin importar el costo que pagará el pueblo.

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