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Domingo 13 de Marzo de 2016

Macri y un debate insólito en la UNR

La presencia de Macri en Rosario no es menor si se tiene en cuenta que nunca, en los 47 años de historia que tiene la UNR, se recibió en sus aulas la visita de un presidente constitucional en ejercicio del poder.

Los rosarinos asistieron esta semana a una insólita controversia por la visita que realizará mañana el presidente Mauricio Macri a la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Rosario (UNR). Y se dice insólita porque cuesta creer que haya decanos a quienes les genere prurito tener que asistir a un acto encabezado por un presidente elegido por la voluntad popular.

   La presencia de Macri en Rosario no es menor si se tiene en cuenta que nunca, en los 47 años de historia que tiene la UNR, se recibió en sus aulas la visita de un presidente constitucional en ejercicio del poder.

   Paradojas del destino, los decanos de las facultades de una universidad que nació en plena dictadura (la ley de creación,17.987, fue firmada por el general Juan Carlos Onganía en noviembre de 1968) debatieron hasta el hartazgo durante toda la semana si irán o no al acto que encabezará un presidente democrático.

   Entre los cuestionamientos a la figura del jefe de Estado se incluye uno que remarca que prácticamente no tiene vínculos con la universidad pública y que la mayoría de sus ministros se formó en el ámbito privado. Entre las excepciones se encuentra la flamante canciller, Susana Malcorra, una de las figuras más importantes del gabinete macrista que es egresada, otra paradoja del destino, de la UNR.

   No se objetan los posicionamientos políticos de los decanos, cada uno es libre de pensar como quiera. Lo realmente difícil de explicar es que no se respete la figura presidencial al punto de que algunos estén pensando en pegarse el faltazo al acto de mañana.

   Se puede estar de acuerdo o no con las políticas que lleva adelante el gobierno nacional. La posibilidad de disentir y de ser escuchado son valores ineludibles de la democracia. Habría que preguntarse qué tan democráticos son quienes se niegan a escuchar al presidente que eligió la mayoría de los argentinos y hasta repudian su presencia en la ciudad.

   Durante los últimos años el pensar distinto fue sinónimo de golpista o gorila, términos que se acuñaron en los años más tristes del país. Hoy, en plena democracia, esas actitudes filo fachistas siguen existiendo.
  Macri lleva apenas tres meses en el poder. Es triste que en una universidad pública formadora de grandes y talentosos profesionales, la tozudez ideológica le impida a algunos al menos escucharlo.

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