Economía
Viernes 17 de Febrero de 2017

Macri volvió a usar "pasa no pasa", que parece ser su instrumento favorito

Ante los periodistas convocados a la Casa Rosada, el jefe del Estado ofreció su libreto ya conocido: confirmó que todo vuelve a cero.

En los talleres industriales de la era predigital nunca faltaba un instrumento de medición clásico, elemental y algo tosco, pero efectivo: el "pasa no pasa"; una pieza de metal lograba, o no, introducirse dentro de otra. Y de ahí, su medida. Posiblemente en desuso en el mundo industrial actual, se ha convertido en el instrumento predilecto del presidente Mauricio Macri para terminar de calibrar sus decisiones políticas. Pasa no pasa.

La crisis política que desató la actuación de la fiscal Gabriela Boquín al desnudar las inconsistencias del acuerdo del grupo económico de la familia del presidente con el Estado dejaron desnudo al presidente. A la vez, la reducción del monto de las jubilaciones (modificando el método de cálculo) explotó en la Casa Rosada, y ameritó la conferencia de prensa de ayer, con el anuncio de volver todo a cero. Hubo nueve preguntas, de otros tantos colegas elegidos por sorteo (transparente): libertad para anotarse colocando un papelito con el nombre dentro de una bolsa, a revolver, y elegir los nueve papelitos, como quien saca los premios de una cena de fin de año.

Todo transcurrió en media hora; el presidente ofreció su libreto ya conocido, confirmó que todo vuelve a cero. Y como suele suceder en las conferencias de prensa sin repreguntas (algo habitual con los presidentes), no tuvo inconvenientes en atajar algunos tiros suaves al medio del arco, otros centros que cayeron mansos al área chica, y apenas un par de penales bien pateados.

Una conferencia de prensa es siempre una oportunidad para que surja alguna novedad, que ponga algo de luz allí donde hay oscuridad; y también una toma de riesgo para quien la ofrece. Sin embargo, las preguntas (sin repreguntas) resultan una aproximación lejana, en especial cuando la respuesta específica se evade. Ayer fue el caso. En especial en la respuesta al periodista del diario La Nación sobre Franco Macri, el padre del presidente. "Mi padre es un caso aparte", contestó Macri, jocoso. Pero Macri padre no está "aparte" del inexplicable principio de acuerdo con el Estado que consiguió el Correo Argentino privatizado de los 90.

Por lo demás, fue peligrosa la actitud del presidente ante la pregunta del colega del diario Hoy de La Plata, que le requirió sobre la "confianza" en el gobierno, palabra que varias veces repitió Macri. El colega le recordó sobre el impactante número de 50 funcionarios (de su gobierno) imputados en causas judiciales en quince meses de gestión. "Veo que no estás en nada de acuerdo con lo que estamos haciendo", introdujo el presidente en su respuesta, dirigiéndose al colega de La Plata. Con un tuteo —algo despectivo— que no había sido recíproco. No es necesario que los periodistas recordemos que nos asiste el derecho de estar o no de acuerdo con los gobiernos, y que esa perspectiva no le quita ni le otorga ninguna valoración particular a nuestras preguntas.

Macri salió a poner el cuerpo para intentar recuperarse del retroceso de las últimas semanas. Dio, discursivamente, todo lo que tiene para ofrecer. Si a esta altura de su mandato la aparición de ayer le resolvió al presidente el problema político, total o parcialmente, o si no le sirvió para nada, serán los argentinos quienes lo determinen.

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