Opinión
Miércoles 18 de Mayo de 2016

Macri & las mujeres

La gobernadora María Eugenia Vidal, Lilita Carrió y Margarita Stolbizer serán determinantes para la performance del gobierno en las elecciones de 2017; la oposición tiene un nombre excluyente: Cristina Fernández de Kirchner.

Sobre el mes de mayo y los festejos por el 25/5/1810 (con nuestra revolución a cuestas, cubierta con la "máscara de Fernando VII" y el comienzo de las hipocresías canallescas sobre el poder) Mauricio Macri desgaja una margarita.

El juego de "me quiere mucho, poquito, nada" define su relación con las mujeres del poder. No es desatinado insistir: de ellas depende la secuencia del primer proyecto de centroderecha liberal que, por el voto de los argentinos, obtiene el poder político en Argentina. Tarea primera: retenerlo. Poder político que será cuestionado en el 2017 y que, por lo que se ve, en mucho depende de las actuaciones de las mujeres del poder. Aclaración y advertencia. Molestan las mujeres que piensan, opinan, actúan. Hay resabios machistas en todos los partidos políticos. En todos. En algunos visibles, en otros solapados, en todos reales.

El peronismo no tiene una figura que reemplace a CFK. La burla de la nominación de Gioja al "pejota" es eso: una burla. Ni discurso ni presencia. Mucho menos votos o consenso. A su alrededor bailan la polca todos los "ismos" peronistas. Guste o no. El primer nombre de la oposición es Cristina.

La otra mujer poderosa, que para las elecciones de medio término (tomadas como fiscalías o termómetros de la temperatura social) será una importante electora es Elisa Carrió. Nunca será presidente de los argentinos. Tábano sobre el noble caballo porteño es posible. Eso si. El 2017 es su turno. Carrió es el fetiche político porteño.

En la Ciudad Autónoma hay una mujer que, por sus años en el conocimiento público y por sus múltiples y reiteradas participaciones políticas tiene peso: Patricia Bullrich. Actualmente reciclada en el PRO Cambiemos es, hoy, determinante. Droga y violencia en su ministerio.

La señora vicepresidente mantiene un discurso urbano y, si bien nadie aspira de una vicepresidencia mucha ejecutividad no es, Gabriela Michetti, la dueña de un perfil que deslumbre. No resta, simplemente eso. En los vericuetos del Congreso ha fracasado (leyes que se escapan de su conversación). Si Mauricio viaja es ella "la señora presidenta". No es poco.

Uno supone que "Lilita" debe sentirse incómoda con la canciller Malcorra. La ingeniera electrónica "rosarigasina" Susana Mabel Malcorra es tan sólida que ni la Carrió, ni los muchos pavos reales de Cancillería (varios ex funcionarios, hoy muy devaluados) osan un comentario maledicente. La señora Malcorra es la figura internacional más importante del PRO Cambiemos. Siguiendo la genética radical tratarán de eyectarla. Tal vez se vaya. Argentina no es sitio para el racionalismo diplomático y/o la ejecutividad. Lástima. Pocos con el siglo XXI y el mundo en su agenda. La Malcorra es eso. Modernidad. Eficiencia

Puertas adentro la figura más importante es la gobernadora de Buenos Aires. Ella es quien le ganó a CFK, sus delegados y sus caprichos. María Eugenia Vidal tiene la llave del 2017, también la del 2019. Del grado de envidia y/o generosidad de Macri depende la gobernadora niña y, para muchos, también de ella depende la sobrevida del proyecto. Recordemos: gobierna al 40 por ciento directo del país. CFK no se anima a criticarla. La gobernadora sabe claramente: Scioli y CFK son su seguro de vida. Los feudos del conurbano su límite.

En provincia de Buenos Aires está la otra llave del poder político mediante votos y conducta: Margarita Stolbizer. La suma de delegados y personeros de Macri/Massa/Vidal/Carrió/CFK/Scioli/Camaño/ (siguen las firmas) intenta seducir, no contradecir y, en lo posible, sumar a la diputada Stolbizer. Hoy por hoy, la llave de la provincia es la suma de la Vidal y la Stolbizer.

Las metidas de pata de Diana Conti, como las actitudes contestarias de Vicky Donda, no son de igual tenor con Macri que con Cristina. Hay una reformulación de roles. Nadie pide que la Donda ataque a la izquierda populista cuando el oficialismo es, claramente, de centroderecha. Diana Conti quedó detrás, ahora se puede atacar a CFK.

Desde que José Luis Manzano propiciase la Ley de Cupo Femenino (sancionada el 6 de noviembre de 1991, presidencia Menem) la obligatoriedad ha dado paso, como se preveía, a la calidad. Es difícil pensar que actores políticos sociales como Gisella Scaglia (PRO Cambiemos), Alicia Ciciliani (PSP) o Silvina Frana (FpV), para citar personalidades políticas de la provincia de Santa Fe, pertenezcan a una Ley de Cupos, es visible que se inscriben, políticamente, en su intrínseca capacidad.

Otras figuras, como Laura Alonso, existen pese a todo. Juliana Awada, la primera dama, llegó al poder sabiendo de que se trataba (Macri fue gobernador de Ciudad Autónoma). "Not disturb" dice en su pancarta. Ella, y su hija Antonia, definen las íntimas espaldas de Mauricio.

No estaría completa la mención si quedasen fuera de la nómina Graciela Camaño, Hebe de Bonafini, Milagro Sala y Mirtha Legrand. Cada una de ellas mostró su perfil delante de la presidencia y tienen vida propia.

Pensar que Gioja (ya mencionado) De la Sota, Urtubey, Lifschitz, Felipe Solá, Schiaretti, Morales, Massa, Sanz, Aguad, Fellner, Capitanich, Bonfatti, Máximo, Ottavis, Scioli tienen preeminencia de género es pensar con el siglo IXX en la almohada. Para que todos ellos lo adviertan hay tiempo. Para que Mauricio lo entienda no. Nada de tiempo.

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