Opinión
Miércoles 11 de Mayo de 2016

Macri & la gestión

Escenario. La buena o mala performance en las administraciones de la ciudad, la provincia y la Nación marcarán a fuego el resultado de las elecciones legislativas del año próximo.

La charla con un jovencísimo dirigente que hace poco pasó de estudiantil (política universitaria) a dirigente partidario (política sin tantas estridencias juveniles) era poco menos que terminal: "Desde el oficialismo toda candidatura depende de la gestión… no hay dirigente triunfador sobre una mala gestión y el peor dirigente puede triunfar… si la gestión precedente lo avala…". Lo dijo como rezando.

En la ciudad de Rosario, en la provincia, como en la Nación, el año calendario no registra elecciones pero si gestiones. Son determinantes. De cómo se gestione la ciudad, la provincia y el país, las elecciones de medio término de 2017 traerán sorpresas o continuidades.

El triunfo ha sido tan estrecho en 2015, que toda gestión define votos para la elección de octubre de 2017 en Argentina y setiembre, del mismo año, en la provincia y la ciudad.

En la Nación la democracia parlamentaria que, se ha dicho, es tan inestable como voraz, insaciable, está enseñando a "parlamentar" a quienes han tenido poca gimnasia y ninguna enseñanza sobre escuchar al otro y convenir un punto medio. No hay pasado parlamentarista en los actores políticos argentinos. Los kirchneristas cero en diálogo, templanza y generosidad. Los radicales siempre aprovechando un resquicio para un minicomplot de los martes, en las sesiones previas a la sesión. Y el PRO Cambiemos aprendiendo que no es con caprichitos que se arreglan los paquetes que desataron sin saber, en serio, sin saber cuántas bombas "cazabobos" había en cada ministerio y ente autárquico. Les explotaron todas.

Los dirigentes del PRO Cambiemos salen al exterior a explicar que ellos no son como los anteriores y no oyen la pregunta que les hacen: "¿Son argentinos?". La respuesta es obvia. Si. "Entonces háganse cargo, el país es uno solo". Esta derecha siglo XXI esquiva la inyección de realismo, pero finalmente los vacunan. Los del PRO Cambiemos son argentinos, como Cristina, como Lázaro. Como Aníbal Fernández.

En el año que viene esta gestión, la que hoy se hace, definirá nuevas proporciones en la Legislatura nacional. En diciembre de 2017 los parlamentos "pactarán" de modo diferente y, acaso, no se cumpla la cruel pesadilla K, esto es: el fracaso definitivo de MM y su ballet. No sería bueno que una gestión de centro derecha, no populista, caiga por el desfiladero. No sería bueno para la alternancia, tan necesaria para el aire que respiramos, aún viciado de autoritarismo populista.

En la ciudad de Rosario hay 28 concejales. De los 15 que asumieron el año pasado tres son de una propuesta off shore, que debió adecuarse a tiempos y modos diferentes a la estudiantina prepotente que los impulsó. Giros (o Ciudad Futura) sumó el 20 por ciento directo de los votos de las elecciones pasadas. Elecciones presidenciales. Triunfazo. Tener 3 sobre 28 no es lo mismo que 7 sobre 30. Esa es la más elemental proporción de crecimiento. La derecha democrática de PRO Cambiemos llegaría a 11 concejales propios. Serían los grupos emergentes más importantes apenas articulen un proyecto de gobierno, que no es lo mismo que un proyecto de poder. La gestión en la ciudad, la del Ejecutivo municipal, es la que se pondrá en oferta el próximo año. Hay muchos asustados. Ni los mas optimistas piensan posible que se retenga con facilidad el 33 por ciento de los votos. Provincia y ciudad votan separados de las elecciones nacionales. Una situación absolutamente impredecible si también se eligen Diputados Constituyentes, rubro donde el prestigio (y la ausencia de gestión) definiría simpatías más liberadas. Menos comprometidas con eso: la gestión. Advertencia: la reforma es necesaria.

La provincia de Santa Fe conserva las dos Cámaras con 19 senadores por los 19 departamentos. En la Cámara baja sobre 50 diputados, sin obligación de territorialidad, el que gana (así sea por un voto) se lleva 28 y por tal razón el quórum, la presidencia y la administración. Muy injusto.

Todos los opositores piden salir del sistema de "mayoría arbitraria y minorías proporcionales" y todos los oficialismos se hacen los tontos con el asunto. Lógico sería el cierre en sólo dos mandatos consecutivos para senadores, diputados y el gobernador. Al menos cuatro años para todas las presidencias comunales todavía bianuales y, finalmente, la autonomía municipal diferenciada para ciudades con más de 500.000 habitantes. El total de diputados provinciales electos con sistema proporcional aterroriza a todos los oficialismos. A todos.

El perfil del futuro depende de 2017. Intendente, gobernador y presidente no pueden fallar. No sin consecuencias. Para la ciudad, como para la provincia y, de hecho, para la Nación, las gestiones respectivas de Mónica Fein, Miguel Lifschitz y Mauricio Macri son básicas. ¿Ayudan o restan? Como sea: definen. Es de sus gestiones que seguirá el socialismo en ciudad y provincia con calma o escorado. Y el PRO Cambiemos quiere protagonismo en el país en el que aún no es una fuerza, solo un aliento. Curioso: Macri, Lifschitz y Fein son socios del radicalismo en votos y no en ideas.

Hay en la Nación una sola posibilidad. Segundo mandato. En provincia de Buenos Aires igual (El mejor prospecto PRO Cambiemos es el de la gobernadora niña). En la provincia de Santa Fe, como en la ciudad de Rosario, un final abierto y caras serias recoge esta conclusión, repetida como rezando: de la gestión dependen los candidatos.

El 2017 ha comenzado en Argentina. En el 2015 todos ganaron por muy poco, por tanto en el 2017 se juega demasiado.

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