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Sábado 07 de Marzo de 2009

"Más que la autoridad hay que reforzar la convivencia y la ética"

Mario Martín Bris es doctor en educación y profesor de la Universidad de Alcalá (Madrid) de España. Estuvo en Rosario para dictar un curso para profesores sobre "Las competencias básicas en educación", en el Colegio Internacional Parque de España. Dice que en lugar de reforzar la autoridad pedagógica hay que centrar la mirada en el respeto, la convivencia y la ética educativas.

Mario Martín Bris es doctor en educación y profesor de la Universidad de Alcalá (Madrid) de España. Estuvo en Rosario para dictar un curso para profesores sobre "Las competencias básicas en educación", en el Colegio Internacional Parque de España. Dice que en lugar de reforzar la autoridad pedagógica hay que centrar la mirada en el respeto, la convivencia y la ética educativas. Principios que se apoyan en el enfoque de competencias que pone en debate.

El catedrático es también director de varios programas de maestrías y doctorados en Educación en España y Latinoamérica, además de autor de numerosas publicaciones, sin embargo asegura que le basta presentarse como "hijo de maestros rurales jubilados". El curso que dictó en Rosario está disponible en www.colegioparqueespana.edu.ar (ingresando a colegio y avisos).

—En la década de los noventa el término competencias era cuestionado por provenir de la economía, luego se recicló hacia la idea de diversidad ¿En qué lugar ubica su visión de educación en competencias?

—Tiene que ver con la diversidad. Y sí, efectivamente en los 90 se empieza a hablar de competencias y de calidad, bajo un rechazo generalizado, bastante justificado porque en el ámbito educativo es muy difícil introducir estos conceptos, sobre todo si se pretende hacerlo —como en esos momentos se hizo— desde la empresa y el mundo laboral. Pero históricamente existió un ámbito en los sistemas educativos que siempre ha trabajado sobre competencias y que es el de formación profesional. Los profesores de este espacio siempre han tenido esa visión de la competencia. La cuestión es fundamentar bien, teórica y conceptualmente, y tener en claro qué es lo que se persigue aquí: la atención a la diversidad, adquirir destrezas de comunicación y de desarrollo comunitario, entre otras cosas.

—¿Cómo hacen los profesores para empezar a preguntarse por otras cuestiones que no sean específicamente los contenidos a enseñar?

—No es tan difícil. Hay que dar una vuelta de tuerca, ponerse en la situación del alumno en el colegio y por fuera de él, y preguntarse dónde aplicará esa enseñanza. En el ámbito universitario se está dando una circunstancia muy particular en este sentido: las empresas están reclamando —además de lo disciplinar— otros ámbitos de formación como la capacidad para trabajar en equipo, atender directivas, buscar información, ser autosuficientes y responsables en el trabajo. Este tipo de aprendizajes son la clave del éxito profesional.

—¿Qué pasa con la escuela respecto de esta formación?

—Lo anterior se puede trasladar perfectamente al ámbito no universitario. Es una lástima para un joven que decide dedicarse a trabajar, no saber nada práctico, salvo que haya optado por la formación profesional. En ninguno de los demás itinerarios formativos nadie se ha preocupado de la aplicación de sus conocimientos, esto es de las competencias.

—¿Cuánto influyen una buena planificación y organización escolar en la calidad de los aprendizajes?

—Esto es absolutamente determinante. Una forma de integrar la relevancia de los aspectos pedagógicos-didácticos con los organizativos es que todos conozcan el funcionamiento general de una institución. Muchas veces, en las reuniones, se separan deliberadamente los maestros de aula de los profesores especialistas y de los directivos. Es difícil encontrar una sola competencia que se pueda abordar desde una sola área. Las cuestiones de horarios, de tiempos, de recursos son determinantes para la calidad.

—La autoridad pedagógica está cuestionada, ¿Cuánto ayuda el enfoque de competencias para recuperar la misma?

—La autoridad no se puede conseguir por decreto, mucho menos la pedagógica. La autoridad de un profesor le viene dada por su responsabilidad, su profesionalidad. Pienso que es mejor hablar de liderazgo pedagógico, donde es aprovechable el nuevo enfoque (en competencias). Por ejemplo, ¿cómo se aborda un episodio conflictivo en el aula?¿desde la matemática? No, es necesario actuar desde todas las áreas, es decir hablamos de competencias transversales, en las que estarían incidiendo todos los profesores y éstos no se verían solos. Entonces aquí son rescatables muchos de los principios que inspiran el trabajo de competencias para reforzar más que la autoridad, la convivencia, el respeto, la ética y el trabajo.

M. I.

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