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Sábado 27 de Diciembre de 2008

Más inversión, más cobertura

En el mundo globalizado se está reconfigurado un nuevo campo de disputa no sólo económico sino social y cultural. Nos urge fortalecer a nuestra sociedad en materia de cultura y educación, al mismo tiempo que estar alertas frente al avance de un neoliberalismo de tercera generación.

En lo que se refiere a los desafíos que tenemos de cara al Bicentenario, debemos fortalecer las políticas educativas plasmadas en la ley nacional de educación, y que deben ser el norte de las legislaciones de las distintas jurisdicciones cuando decidan adaptar sus leyes.

Para proyectar el futuro educativo, no debe olvidarse que las consecuencias sociales de la crisis global son mayores que las que trataron de disimular las llamadas "políticas sociales y educativas de segunda generación", que buscaron enfocar programas en sectores sensibles para el sostenimiento del orden, mediante préstamos internacionales o los escasos aportes de las fundaciones privadas.

Trataron de evitar la intervención del Estado, que no es posible en esta sociedad sin mediar una fuerte recaudación impositiva entre los sectores que más acumulan y su justa distribución. Extender y fortalecer el sistema educativo estatal es condición para enfrentar las políticas generadoras de pobreza y exclusión.

Las categorías pedagógicas neoliberales constituyen obstáculos epistemológicos y políticos para generar una educación que potencie las capacidades y saberes propios como punto de apoyo hacia lo universal. Debemos estar alertas para rechazar las estrategias que siguen apoyándose en la teoría del "derrame": ellas incluyen diversas clases de barreras y restricciones entre los niveles educativos, convocan a fundaciones privadas para que apliquen programas focalizados en el fracaso escolar de los pobres, siguen sosteniendo la necesidad de arancelar la educación media, la de grado, la capacitación docente y la capacitación laboral.

En el gobierno de Néstor Kirchner y el actual de Cristina Fernández, es cierto que mucho se ha avanzado en materia de políticas educativas y en presupuesto para el área. Es necesario fortalecer estas políticas. Estamos frente a una gran oportunidad para plasmar en la práctica el espíritu del concepto de educación "como bien social" que establece la ley de educación nacional.

Las claves principales consisten en seguir invirtiendo más en educación, en extender la educación común en todos los niveles, en especial la secundaria; en consolidar la capacitación permanente de los docentes, en servicio, gratuita y otorgándoles puntaje para su carrera. También es necesario construir edificios nuevos y además arreglar los existentes.

Por último, como lo expresó la presidenta de la Nación, la Argentina necesita una nueva ley nacional de educación superior, consensuada en lo que más se pueda y acorde a las necesidades de desarrollo del país.

(*) Diputada nacional

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