Política
Viernes 21 de Octubre de 2016

Luz verde de Diputados a la paridad de género en listas y partidos políticos

La iniciativa que determina igual cantidad de mujeres y hombres deberá ser discutida ahora en la Cámara alta provincial.

La ley de paridad de género, que determina que las listas de candidatos a cargos electivos en órganos colegiados y partidos políticos deben contener igual cantidad de mujeres y hombres, obtuvo ayer media sanción en la Cámara de Diputados provincial y ahora pasó al Senado (donde hay una sola mujer entre sus 19 integrantes, pero la norma no se puede aplicar porque el cargo es individual), escenario en el que se verá si el eficaz lobby femenino obtiene el mismo resultado.

La sesión, que presidió Antonio Bonfatti, tuvo 44 diputados presentes y seis ausentes. De los que asistieron, 35 votaron a favor de la paridad y los restantes se abstuvieron. El primer éxito, que las barras del recinto de sesiones (llenas de mujeres de partidos políticos, gremios y organizaciones sociales) festejaron ruidosamente, fue ese: el proyecto no tuvo ningún rechazo.

Las abstenciones, al menos entre quienes las argumentaron, no fueron porque se opusieran a modificar la ley de cupo (actualmente exige un tercio de mujeres en las listas), ampliando su alcance al 50 por ciento, sino porque objetaron su tratamiento sobre tablas.

El tratamiento sobre tablas de una iniciativa es un mecanismo extraordinario que habilita su debate por el pleno en el recinto sin haber pasado previamente por las comisiones, en las que —por la temática que aborda— debe ser discutida y conseguir dictamen favorable.

Ese fue un éxito de los promotores de la iniciativa, mayoritariamente mujeres (de hecho, ninguna de las diputadas dejó de votar a favor y casi todas hablaron resaltando la "trascendencia histórica" de la aprobación), que a la mañana dieron una conferencia de prensa y supieron aprovechar el momento oportuno: durante la madrugada, el Congreso nacional se había pronunciado en ese sentido (ver página 17) y la enorme contundencia cuantitativa del paro de mujeres y las marchas contra los femicidios generaron un clima propicio para la media sanción a ley saliera.

En un procedimiento considerado urgido innecesariamente por tratarse de una norma destinada a instaurar una discriminación positiva para garantizar mayor amplitud a un derecho (participación política o en espacios de decisión y poder) estuvo la principal objeción de quienes se abstuvieron. Un grupo de diputados del radicalismo, principalmente, en cuyo nombre hablaron Santiago Mascheroni y Fabián Palo Oliver.

El primero dijo que querían una o dos semanas más para avanzar en un proyecto que no sólo ligara la paridad a la futura conformación de Diputados, de las conducciones y convenciones partidarias y de los concejos municipales, sino que se instaurara en todos los poderes: Corte Suprema, gabinete provincial y órganos de control. Oliver (ex intendente de Santo Tomé) apoyó el pedido para luego exhibir como pergamino que dejó de sucesora a una intendenta en una ciudad donde el gabinete y el Concejo tienen más mujeres que hombres.

No obstante, desde las barras les gritaron de todo. A cada rato, Bonfatti amenazó con que las haría desalojar si no respetaban a los oradores. Pero no fueron las duras, como cuando Norberto Nicotra sugirió que el apuro era rayano en el fanatismo. Las mujeres se enardecieron al comienzo de las intervenciones, cuando Héctor Gregoret pidió hacer un plebiscito para modificar las leyes de cupo vigentes (nacional y provincial), sancionadas en la década del 90, que establecieron una integración femenina obligatoria en las listas del 30 por ciento.

El proyecto fue presentado por Silvia Augsburger, con el acompañamiento de sus pares Rubén Giustiniani, Carlos del Frade y Mercedes Meier, y se unificó con otro en idéntico sentido de Verónica Benas a principios de mayo de 2015.

La iniciativa, cuyos autores fundamentan en el cumplimiento de los derechos y garantías consagrados en la Constitución Nacional y en los pactos y tratados internacionales (incorporados en su artículo 75), plantea que toda lista de candidatos que presenten los partidos políticos, alianzas o confederaciones para elecciones provinciales, municipales, comunales y/o de convencionales constituyentes, deberá confeccionarse ubicando alternativamente a personas de diferente sexo.

Al respecto, no podrán existir dos candidatos/as consecutivos/as del mismo sexo en la totalidad de las candidaturas titulares y suplentes, cualquiera sea el sistema electoral que se aplique. A ese efecto, se establece que no serán oficializadas por el Tribunal Electoral provincial las grillas que no cumplan ese criterio de paridad.

Las oradoras, paralelamente, le dieron un tono épico a la votación y abundaron en relatar los padecimientos del género y las luchas de sus predecesoras por cambiar la condición de la mujer en la vida social, pública y en las relaciones de poder.

Al comienzo de la sesión pareció reinar la duda: Bonfatti y sus colaboradores necesitaron contar varias veces y hacer votar dos para cerciorarse de que tenían mayoría para tratar el proyecto sobre tablas. Necesitaban 30 votos favorables y obtuvieron 31. En la principal comisión —Asuntos Constitucionales—, dónde el proyecto debió ser debatido previamente (Mascheroni abrió el interrogante sobre si no colisiona con la autonomía municipal), no hubo acuerdo.

En las barras, en tanto, reaccionaron denunciando que esa comisión está integrada por diez hombres y una sola mujer.

Después de la aprobación, el festejo fue visible: miles de papelitos cubrieron el recinto, mientras los aplausos atronaban el ambiente.

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