Barack Obama
Sábado 10 de Septiembre de 2016

Luz verde para denunciar a Arabia Saudita por el 11-S

El proyecto de ley aún debe ser ratificado por el presidente Barack Obama, quien ya expresó su oposición a tal medida, porque contradice el principio de inmunidad que protege a los Estados de demandas civiles o criminales.

A dos días de conmemorarse el 15º aniversario del 11-S, el Congreso de Estados Unidos aprobó ayer una ley que permitirá a los familiares de las víctimas de los atentados en los que murieron casi 3.000 personas en 2001 denunciar ante los tribunales a Arabia Saudita por sus supuestos vínculos. El proyecto de ley aún debe ser ratificado por el presidente Barack Obama, quien ya expresó su oposición a tal medida, porque contradice el principio de inmunidad que protege a los Estados de demandas civiles o criminales.

La ley limita la inmunidad de un Estado o de funcionarios de un Estado extranjero ante daños causados en actos de extremismo internacional. También autoriza a los tribunales estadounidenses a procesar a personas que cometan o conspiren contra un ciudadano estadounidense. Los oponentes de la ley, entre ellos la Casa Blanca, temen que esta acabe dañando las relaciones con Arabia Saudita, un socio esencial de Washington en Medio Oriente.

Arabia Saudita amenazó con represalias financieras si la ley se aprueba. Otro peligro es que, en respuesta a esta ley, funcionarios estadounidenses pierdan su inmunidad en el extranjero. La iniciativa refleja las tensiones crecientes en la relación entre Washington y Riad. El apoyo bipartido demuestra que en Washington la alianza con Arabia Saudita dejó de ser incuestionable.

La ley no cita específicamente a Arabia Saudita, pero sus promotores, entre ellos familias de víctimas del 11-S, defienden la norma con este país en mente, ya que 15 de los 19 atacantes que secuestraron cuatro aviones en Estados Unidos para cometer el atentado eran ciudadanos sauditas. Los familiares creen que los tribunales pueden ayudar a investigar los posibles vínculos entre los atacantes y la monarquía saudita.

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