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Sábado 13 de Abril de 2013

Lupas, hormigas y el amor por la magia

En el imaginario popular el científico es un hombre grande que fue alumno ejemplar, brillante en matemáticas y poco amigo de la comunicación. Este fue uno de los muros que los especialistas que disertaron en el encuentro en Granadero Baigorria se preocuparon por derribar, y una de las cosas que más sorprendieron a los chicos. Diego Golombek, doctor en biología, recordó su infancia más cerca del arte escénico y las ganas de ser periodista que de los tubos de ensayo y las fórmulas indescifrables. "De chico yo no era un niño naturalista, no andaba persiguiendo mariposas ni quemando hormigas con la lupa", contó. "De hecho, mis inclinaciones eran más bien humanísticas: literatura, música, teatro, periodismo. Aún no me explico cómo es que entré a la carrera de biología en la Universidad Nacional de Buenos Aires, pero una vez allí, todo me deslumbró: los profes, mis compañeros, la vida, el cerebro. Y desde entonces ando buscando el tiempo del lado de adentro, ese reloj biológico que todos llevamos".

Es que Golombek es uno de los científicos del país que más conoce sobre cronobiología, una disciplina que estudia los ritmos biológicos. Dentro de ese campo de estudio escribió numerosas publicaciones y logró dos patentes. El científico dijo al terminar la charla que el entusiasmo de los chicos fue "maravilloso y contagiaba ganas de compartir la ciencia".

Magia. Valeria Edelsztein, otra de las investigadoras que participó activamente también se encargó de demostrar que el conocimiento científico está más cerca de lo que muchos creen y que no tuvo una infancia extraña. "Siempre me gustó la ciencia en general y la química en particular, algo que para mí estaba relacionado con la magia", recordó. "Pero como no podía ir a Hogwarts _el colegio de Hechicería de Harry Potter_ decidí ir a la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales y estudiar química". Exitosa en lo suyo, apasionada por la comunicación (participa del programa de Adrián Paenza en la TV Pública) y la docencia, Valeria es también madre, lo que muestra que casi todo es posible: "Estoy esperando ansiosa que mi nene crezca para compartir con él los experimentos y transmitirle algo de toda esa magia". Nada raro.

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