Política
Martes 19 de Julio de 2016

Luis Costa: "El gobierno no hace otra cosa que mantener abierta la grieta"

Sociólogo. Se especializa en análisis de coyuntura política y diseño de estrategias sobre escenarios sociales complejos. Director de Quiddity Data y Agora Public. Ex director de Ipsos-Mora y Araujo

"El gobierno no hace otra cosa que mantener abierta la grieta", dice Luis Costa, sociólogo y consultor político, ex director de Ipsos-Mora de Araujo, ahora con su propia empresa de consultoría: Quiddity Data.

Costa analiza el discurso comunicacional del gobierno, los contrastes con los gestiones kirchneristas y el futuro de la oposición.

"Mauricio Macri tuvo tres meses de iniciativa absoluta, marcando el territorio y aprovechando que el Congreso no sesionaba. Desde marzo en adelante debió reconocer que la oposición existe. La primera señal se dio con la ley antidespidos, cuando debió citar a empresarios y sindicatos para hacer una legitimación pública. Ese proyecto y dar macha atrás con la designación por decreto de dos jueces de la Corte fueron modificaciones en esa táctica. Y con las tarifas se muestra que el gobierno va a fondo, pero la presión de la opinión pública lo hace sacar el pie del acelerador. El kirchnerismo asumía que al enemigo había que destruirlo, pasarlo por encima, como hizo con Eduardo Duhalde al inicio. El actual gobierno piensa en una transformación cultural mucho más amplia. Una de las cosas más atractivas es ver cómo dialoga Macri con el pasado reciente", asegura.

—¿Cómo es esa manera de vincularse?

—Hay una apelación muy fuerte a la idea de la libertad y del individuo, en contraposición del populismo asistencialista. Y ahí el gobierno trata de incluir al peronismo. Es un proyecto que intenta un cambio de concepción cultural. El macrismo cree que si logra cambiar las mentalidades las estructuras políticas pierden su razón de ser.

—Usted escribió que Macri parecía Rocky mirando a las tribunas que ya se hicieron capitalistas, y diciéndoles que "todos podemos cambiar, que sí se puede".

—Lo relacioné con Rocky IV porque esa película representa la idea ficticia de que un individuo solo modifique la ideología del que está mirando. Era una ironía. Pero, la que define los estados de ánimo es la economía. Macri tiene una evidente apelación al liberalismo clásico, pero la economía lo empieza a pasar por encima. El kirchnerismo detectó muy bien que la medida que toma buena parte de la sociedad para definir adhesiones es si tiene o no plata para gastar. No hay símbolo que aguante una factura de gas a 4.500 pesos.

—¿Pero qué pasa por la cabeza de quien define semejante tarifazo? ¿Es desconocimiento, mala praxis o acción premeditada?

—Lanza las medidas para imponerlas, pero después da marcha atrás. Es ahí donde siento que es un gobierno de CEO's. Los que trabajamos en multinacionales vemos esa lógica. En las empresas no hay oposición abierta, porque son sistemas organizaciones y no sistemas políticos. Entonces el CEO considera que no tiene que revisar más que consigo mismo las decisiones. Ahora el gobierno descubre que hay un otro que existe. Es muy equivalente lo que dijo Juan José Aranguren respecto de justificar el tarifazo porque hubo frío, con lo que señaló Juan Pablo Schiavi respecto de que la tragedia de Once ocurrió porque no era fin de semana.

—Los discursos del kirchnerismo y del macrismo son perfectamente contrapuestos.

—Sí, Cristina Kirchner apelaba a la masa sin personalizar demasiado, y si personalizaba lo designaba como "representante del imperialismo". En el caso de los seguidores del gobierno, el aumento tarifario es justificado porque no hubo aumentos en 12 años y hubo desinversión.

Cambiemos ganó apostando a las redes sociales, con un estilo casi "naíf". Incluso en el libro de campaña, de Hernán Iglesias Illa, se dice: "Ganamos los boludos".

—De las tres elecciones nacionales, Cambiemos ganó la última. Las primeras dos no las ganaron. Ellos tienen la idea de que el gobierno tiene la capacidad de comunicarse directamente con los individuos y no necesitan a los medios de comunicación. Trabajan esa línea. Hay muchas acusaciones del uso indiscriminado de Twitter y Facebook para atacar a los adversarios. El gobierno no lo aclaró. Trabajar en las redes les permite evitar los actos, esa cosa más formal de la política. Ellos dicen que la sociedad se entiende por los individuos que la transforman. La visión peronista dice que el individuo está condicionado por las relaciones sociales en las que se mueve. El gobierno todavía no logra entender la lógica del sistema político, por eso yo hablaba de los CEO.

—¿Cómo ejemplifica que el gobierno no entiende esa lógica?

—Nombra jueces en comisión y da marcha atrás, nombra jueces en comisión y lo veta, mete tarifazos y le echa la culpa al invierno. Al gobierno les desfilan Aldo Rico y militares del Operativo Independencia y dice que no sabe qué pasó. Y lo más grave e inaceptable es que en una reunión entre juventudes políticas esté un partido de nazis, y ellos digan que no saben cómo se metieron.

—¿Y eso lo hacen por candorosos, porque no tienen idea, es adrede?

—Ingresar a la Casa Rosada implica un proceso de registro muy severo, no se mete cualquiera. Algunos episodios de la historia ocurren por cuestiones "naíf". Creo que es por el absoluto desconocimiento del mercado político que tiene la clase empresarial. El gobierno está repleto de funcionarios que viene del mercado privado, hay una estructura de profesionales extraordinaria, pero en el nivel político no entienden la lógica del uso del poder.

—¿Y cómo impacta en la comunicación el hecho de que la gente vea por televisión el conteo de plata en La Rosadita, los bolsos de José López, las cajas de Florencia Kirchner? ¿Hay riesgo de que vuelva la antipolítica si Cambiamos fracasa?

—La imagen de los políticos en todo el mundo es bastante mala en general. No hay países donde los políticos tengan buena imagen, puede haber figuras puntuales que en determinados procesos la tengan. El mundo detectó que la política es un lugar de expertos, pero no de la ilusión y el cambio. En todos lados. Si soy macrista digo que esa corrupción es la razón para seguir votando a Macri.

—De acuerdo a esto, al gobierno le conviene mantener abierta la grieta.

—El gobierno no hace otra cosa que mantener la grieta. No es un gobierno de unidad nacional, porque exagera de manera constante la contraposición con el pasado reciente. No hace otra cosa que abrir más y más la grieta. No dejan acto sin mencionar lo que era malo antes. Cree el gobierno que les habla a todos. Macri da por sentado que el populismo es malo para todos, que el asistencialismo no sirve. El discurso del Bicentenario fue una oportunidad que Macri perdió para instalar la unidad nacional. Habló de tarifas, costos laborales, de coyuntura. En esos episodios el gobierno abre la grieta, ejercita la división con el pasado kirchnerista. Es muy poco probable que el macrismo genere posibilidades de consumo similares a los últimos 12 años. Si hay un repunte de la economía va a estar basado en la baja de la inflación, en estabilizar. La gente tendrá más en claro para qué va a alcanzar la plata.

—¿El rival de Macri será Sergio Massa?

—El gobierno creyó que lo iba poder manejar a Massa, pero Massa está dando muchas señales para ganarle de mano. Massa acompaña en algunos casos y en otros hace lo que quiere. Massa es un problema para el gobierno porque, potencialmente, puede absorber a parte del kirchnerismo, del peronismo y a los votos prestados del macrismo que pueden mostrarse desencantados. El PRO se siente cómodo cuando el enemigo tiene las formas kirchneristas, en base a eso construyó su identidad. El peronismo tiene más ganas de ir hacia Massa que Massa de ir hacia el peronismo.

—El kirchnerismo deja huérfano un espacio progresista. ¿Qué debería hacer el socialismo?

—Puede tener ciertos valores compartidos por una masa que acompañó al kirchnerismo, pero sin 9 millones en una bolsa. El socialismo está en proceso de reconstrucción y recambio, pero está abierto el lugar de la centroizquierda. O se lo ocupa Massa o lo construye a su favor el socialismo. Margarita Stolbizer por ahora parece preferir el massismo, se están conociendo. 


—¿Y el rol de Elisa Carrió y el gobierno?

—A veces Carrió es oficialista y a veces oposición. Entra y sale igual que el radicalismo. La UCR se debe sentir muy incómoda al ver desfilar a Rico, y también con las medidas económicas. En este esquema hay una especie de batalla cruzada entre Carrió y Stolbizer, porque Massa tiene con Margarita un equivalente de Carrió.

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