Newell's
Jueves 24 de Noviembre de 2016

Los violentos van ganando el partido

A pesar de la saludable intención de erradicarlos, en Newell's persiste la lucha interna. Los dirigentes se sienten prisioneros y el Estado provincial no puede con este problema.

La batalla contra la violencia en Newell's parecería estar perdida. Al menos eso es lo que se observa desde afuera y que conduce a esta reflexión dura que circula entre la gente. No hace falta ser un especialista en la materia para darse cuenta de que aquella bandera lanzada tiempo atrás de luchar contra los barras y erradicarlas del club se está deshilachando. Porque las respuestas no son las esperadas y como consecuencia de eso se generó una división dirigencial con renuncia incluida y rumores de licencias. No toda la responsabilidad recae sobre los directivos (que parecer prisioneros de este sistema), si no principalmente en el Estado provincial —que es el que debe brindar seguridad en todos los ámbitos— que se lanzó a una lucha esperada desde largos años. El resultado hasta el momento no es el esperado y si el gobierno no puede lidiar con los violentos entonces quién va a hacerlo.

   Todos los clubes, lamentablemente, tienen que arreglar con las barras. Y no es de ahora si no desde hace largas décadas. En Newell's buscaron sumergirse en una idea que siempre se mencionó en el fútbol y pocos se animaban a hacerlo. Una misión saludable y que contó con un apoyo unánime, aunque a la luz de los hechos quedó demostrado que el cáncer está demasiado avanzado y es difícil extirparlo. Tampoco parecería estar presente toda la voluntad política para hacerlo.

   En agosto de este año el ministro de Seguridad, Maximiliano Pullaro, destacó "la fortaleza que tuvieron los dirigentes en no pactar con las mafias o de no pactar con los violentos y si esto es así tarde o temprano esta batalla la vamos a ganar, porque está puesto todo el respaldo del Estado para que esto no suceda". Pasaron tres meses de aquellas palabras y más allá de la voluntad del ministro, que siempre se puso a disposición de los directivos y mantiene constantes reuniones, el presente indica que los violentos están venciendo en esta puja. Como consecuencia de eso genera cimbronazos intensos en la entidad.

   El mensaje bajado por la dirigencia desde que tomó el mando fue no hablar con ningún sector que pretenda mandar en la popular. Sanas intenciones, aunque difíciles de llevar a la práctica si no existe la seguridad plena. O estar protegido. Porque quedó demostrado que es fácil amedrentar a los que mandan en una entidad. O intentar asesinar a alguien como sucedió días atrás con el vicepresidente segundo Cristian D'Amico. Es por eso que ese deseo de no arreglar con nadie no habría sido posible porque "hay un grupo que se instaló en el paraavalanchas" y la bronca está en los que "habrían quedado afuera", contaron las distintas fuentes consultadas.

   Hoy Newell's sigue sorprendiendo en lo futbolístico. El andar del equipo de Diego Osella es irreprochable y era impensado un presente como el que transita actualmente. ¿Qué sería de Ñuls si los resultados fueran adversos? La imaginación es mucha.

   El fin establecido en el Parque era y es bueno. Un proyecto interesante y una batalla que debe estar acompañada con fuerza por el gobierno provincial. Lo tuvo, pero no sería suficiente porque los violentos siguen metiendo miedo como si nada. El domingo frente a River hubo un intento de reclamarle al gobierno nacional con banderas que iban a ser colgadas en las tribunas (fueron incautadas), un claro síntoma de que interiormente en el Parque creen que lo hecho por la provincia no es suficiente. Hay investigaciones, pero escasas resoluciones a episodios muy graves que se vivieron en el club.

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